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REAL ZARAGOZA

Vuelve la pareja perfecta

Víctor y Pichi Alonso, jugadores históricos en el Zaragoza y en el Barcelona, serán protagonistas del duelo a beneficio de Aspanoa que los veteranos de ambos clubes disputarán mañana en La Romareda. Será un reencuentro en un campo muy querido por los dos

Vuelve la pareja perfecta
Vuelve la pareja perfecta
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Víctor y Pichi, Pichi y Víctor. Amigos, compañeros y socios. Historia viva del Real Zaragoza y del Fútbol Club Barcelona. El partido solidario a beneficio de Aspanoa que mañana enfrentará en La Romareda a los veteranos de ambos clubes, ofrecerá el atractivo de volver a ver vestidos de corto a esta pareja que tanta gloria regaló.

Pocos binomios han permanecido tan fieles en el fútbol. Las trayectorias profesionales del zaragozano y del castellonense han protagonziado felices coincidencias. El destino les regaló mil guiños que cimentaron su relación.

"Todo comenzó por una cuestión de estudios. Yo cursaba Magisterio cuando Pichi fichó por el Real Zaragoza en 1978 y ya era licenciado en Magisterio. Eso nos unió mucho y me echaba un cable. Fue el caldo de cultivo para lo que vino después", comenta Víctor.

Sus carreras deportivas son calcadas. Compartieron tres temporadas en el vestuario zaragocista, en las que Víctor se convirtió en un centrocampista internacional y Pichi se erigió en un goleador de leyenda en la entidad. Un rendimiento sobresaliente que les abrió la puerta del mismísimo Barcelona.

"El Zaragoza y Zaragoza siempre serán especiales para mí. Guardo un recuerdo inmejorable de mi etapa allí. Fue el club que me dio la oportunidad de hacerme un futbolista reconocido. Estaré eternamente agradecido", explica el ariete. Un agradecimiento mutuo ya que Alonso contribuyó a la felicidad blanquilla con sus 112 goles en 192 partidos. Un botín que le sitúa en el tercer cajón del podio histórico, tras Marcelino Martínez Cao (117) y Joaquín Murillo (113).

El Barcelona se fijó en los dos. Víctor se instaló en el Camp Nou en el verano de 1981, convirtiéndose en el pulmón azulgrana y del combinado nacional durante siete campañas. Pichi siguió sus pasos un año después y ambos repitieron cohabitación durante cuatro ejercicios. "Cuando marché a Barcelona comencé a estudiar INEF y Ángel me copió cuando vino el año siguiente", apunta Víctor con humor.

Una vez retirados, se asociaron en varios negocios y emprendieron una aventura con un final surrealista en el banquillo del Real Mallorca. Fueron despedidos en 1998 cuando encabezaban la clasificación de Segunda División.

El vínculo que los une es ese tesoro supremo llamado amistad. "Nos llamamos cada día y quedamos habitualmente. Nos consultamos cosas, hablamos de los problemas... esas cosas que hacen los amigos. Eso sí, últimamente jugamos más a pádel que a fútbol. El físico y los años no perdonan", relata Pichi.

Aquellos que acudan mañana a La Romareda al encuentro de Aspanoa comprobarán el cuidado perfil que ambos dibujan. "Nos cuidamos. Hacemos deporte regularmente y nos movemos. Personalmente no estoy como hace un tiempo, me hallo en una bajada paulatina", dispara Víctor. Pichi remacha: "Yo estoy muy delgado pero las piernas no las tengo para muchas alegrías en un partido de fútbol. Pero para una iniciativa como la del domingo, uno hace el esfuerzo que sea necesario. Además, será una alegría porque no piso La Romareda desde que me retiré en el Espanyol en 1989".

Les latirá un corazón partido, mitad blanquillo, mitad azulgrana. Decisión salomónica: "Jugaremos un ratito con cada equipo. No podemos elegir", apostillan.

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