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Deportes

ATLETISMO

Volver a empezar

Después de un año y medio "para olvidar", la fondista internacional Luisa Larraga regresa a la línea de salida en el club que le vio nacer como atleta, el Simply Scorpio.

Luisa Larraga era una niña menudita, de finas piernas y rubia cabellera, a juego con una camiseta amarilla que lucía un fresco día de San Valero, hace 27 años. Se celebraba el tradicional cross, y la salida estaba ubicada en el barrio de La Paz, en el colegio de Santa Ana. "Estoy en primera línea, con una carita como diciendo, qué hago aquí", recuerda Luisa, que entonces tenía 10 años. La zaragozana ha pasado casi dos tercios de su vida dedicada al atletismo y todavía mantiene la "misma ilusión" que aquel primer cross que corrió con los colores del Scorpio 71. La internacional ha pasado un año y medio "para olvidar", pero ya están curadas todas las heridas -"la física y la peor, la psicológica", recalca-, dispuesta a empezar de cero y en el club en el que se dio a conocer, "el que quería, en mi casa". Luisa Larraga se encuentra como aquella cría que corrió su primer cross. El XXXIX Cross de la Montaña en Sabiñánigo, primera prueba del Gran Premio MultiCaja, que se celebra el domingo, supone su primera toma de contacto serio con la tierra y el barro. "No he corrido nunca en Sabiñánigo. Voy con mi grupo de entrenamiento y estoy como una niña que estrena zapatillas", resalta la incorporación del Simply Scorpio.

La última prueba de campo a través de relevancia que corrió fue el Cross Internacional de Punta de Parayas en Maliaño (Cantabria), el pasado 20 de enero. Terminó undécima y destrozada, con una rotura de fibras en el glúteo que le obligaba a parar en serio. Aunque sus males habían comenzado el año anterior, cuando le diagnosticaron un "síndrome piramidal, que afectaba a los isquiotibiales y glúteos", explica la pupila de Andrés Moreno. Un sufrimiento que ha arrastrado varias temporadas y que, en la más importante para todo atleta, con los Juegos Olímpicos presentes, se manifestó con toda virulencia. "No es una lesión para operar pero te impide entrenar. Justo este año olímpico, que estaba para darlo todo...", se lamenta Larraga, de inmaculado palmarés: tres títulos nacionales de 10.000, uno de 5.000, medio maratón, cross largo y corto y absoluto y promesa de campo a través; Mundiales, Europeos, Copas de Europa, Challenge, Iberoamericanos..., 31 internacionalidades.

El maratón pendiente

Su plan de 2008 pasaba por preparar un maratón, atendiendo a la eterna petición de su entrenador de toda la vida, sabedor de que es la prueba en la que Luisa puede manejarse con solvencia. En su currículum figuran tres carreras de 42, 195 kilómetros: debutó en Ciudad Real en 1996 (2h47.20); en 2001, ganó el de Valencia con una gran marca, 2h30.11 (récord de Aragón) y completó el de Edmonton, Canadá (27ª; 2h36.20). Pero llegaron las famosas recaídas, "esas prisas, inevitables, de querer llegar a estar bien enseguida". "Se juntó todo. Las expectativas que había de preparar un buen maratón para quemar el último cartucho olímpico, para que Luisa Larraga fuera a unos Juegos, el sueño de cualquier atleta. Pero aquí estamos todavía", dice con disgusto. Incluso sufrió una anemia severa. Se rompió. La nueva fondista del Simply Scorpio se vio obligada a parar del todo, recuperarse de la lesión sin presión. "Me considero una mujer muy fuerte y perseverante. En ningún momento he tirado la toalla. Psicológicamente siempre he sido muy realista y fuerte. Y ahora pienso de temporada en temporada", afirma.

Larraga ha recuperado el encanto infantil, con sus nuevos compañeros de carreras, con el técnico que le descubrió cuando era una renacuaja. "Estoy empezando a encontrar buenas sensaciones. Aunque soy consciente de que aún me falta para estar a tope. Pero estoy contenta con esta nueva etapa en el club que me vio nacer como atleta", apunta la zaragozana, que completó los últimos cuatro años atléticos en el Olimpo.

La rubia melena de Luisa Larraga se pudo ver volar en las pasadas Carrera del Pilar y Carrera Popular Ibercaja. "La sensación de correr arropada entre los aficionados ha sido maravillosa. Ves que la gente te sigue, te quiere y es consciente por lo que has pasado. Me ha ayudado mucho". En Sabiñánigo volverá a vestirse la camiseta amarilla, la del Simply Scorpio y otra vez pensará: "¡Qué hago aquí!".

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