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REAL ZARAGOZA

Villanova acabará la Liga con el 4-1-4-1

El entrenador aragonés retornará a su esquema táctico preferido para contrarrestar el potencial ofensivo del inspirado Mallorca. Celades se incrustará entre la zaga y el medio campo, Gabi entrará en el once por Oliveira y Milito será la única referencia en punta.

La alineación del Real Zaragoza no será oficial hasta mañana al mediodía, pero Manolo Villanova y Roberto Cabellud la tienen prácticamente dibujada sobre su cuaderno de bitácora. El entrenador aragonés y su mano derecha han estudiado hasta el más mínimo detalle de este crucial y definitivo partido del cuadro blanquillo. Y su minucioso análisis les invita a modificar sensiblemente el esquema táctico de los últimos partidos (4-4-2) y apostar por el 4-1-4-1 que Villanova trajo bajo el brazo de Huesca cuando en marzo reingresó en el Zaragoza.

El Mallorca es, en estos momentos, uno de los adversarios más complicados de combatir en la Liga española. Los baleares han alcanzado un pico de rendimiento ofensivo que les hacen ser un peligro constante durante los 90 minutos de sus partidos. Así se explica que acumulen 5 partidos consecutivos ganando: 1-4 en Murcia, 3-1 al Racing, 1-2 en Bilbao, 2-1 al Osasuna y, el domingo pasado, 2-3 al Barcelona en su campo. En este mes mágico para los isleños, su vanguardia ha anotado 14 goles y su zaga solo ha recibido 6. El estado de forma de todo el conjunto es excelente, destacando sobremanera la delantera que encabeza el máximo goleador del campeonato, el internacional Dani Güiza.

Los responsables técnicos zaragocistas han observado también cómo esta trayectoria bermellona ya dio síntomas de hacerse realidad a partir de febrero, cuando los insulares cuajaron varios partidos con un frenesí anotador que no ha resultado gratuito (empataron 3-3 en Getafe, ganaron 0-3 en Valencia y lograron la goleada de la Liga al vencer 7-1 al Recreativo).

El último tramo liguero de los de Manzano advierte al Zaragoza de que mañana no estarán de más determinadas precauciones tácticas si el equipo aragonés quiere ganar en el Ono Estadi y, con ello, certificar su permanencia en Primera División, un fin de altísimo rango.

Y, para ello, Villanova ha meditado profundamente el regreso a su conocido y manejado 4-1-4-1. Se trata de evitar superioridades numéricas en las zonas decisivas del terreno de juego por parte de los locales. El Mallorca sale últimamente con dos puntas muy definidos (Güiza y Webó) y, tras ellos, una segunda línea móvil de cuatro hombres, generalmente en rombo, con Basinas e Ibagaza en el carril central, y Varela y Arango volcados a las bandas, con un amplio campo de acción en cada uno de los casos. De cómo sea capaz de anular el flujo de pases y combinaciones que el Mallorca genera entre estas seis piezas clave de su equipo dependerá el éxito final. Para ello, la presencia de un "hombre escoba" (Celades) por detrás del doble pivote (Gabi-Matuzalem), que pueda ayudar y desahogar a los dos defensas centrales (Ayala-Sergio Fernández) parece ser altamente recomendable. Así, será necesario recolocar la parte más adelantada del equipo, prescindiendo de un punta específico (Oliveira tiene todos los números para empezar en el banquillo) y, con Milito como vértice adelantado, dotar a las bandas (García y Aimar) de mayor influencia en las llegadas al área en diagonal.

El cambio, si al final se confirma, no va a pillar de improviso al equipo. Villanova ya aplicó su dibujo favorito durante los 6 primeros partidos de su breve era. Fue hace un mes, el día del Recre, cuando el técnico decidió variar su planteamiento e instaurar el 4-4-2. Tras 5 duelos, el final va a suponer un retorno al ideal inicial.

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