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ATLETISMO

Veteranía, divino tesoro

El XXI Campeonato de España de Veteranos en pista cubierta reúne en Zaragoza a más de 700 atletas. En la primera jornada, celebrada ayer en el 'Huevo', los más mayores hicieron gala de sus aptitudes.

Las carreras en pista reúnen al mayor número de participantes
Veteranía, divino tesoro
O. DUCH

Para estar así de bien, debes entrenarte todos los días, cuidarte al máximo". Es la máxima en la vida de José Luis Sanz López, uno de los octogenarios que ayer compitió en el Campeonato de España de Veteranos, cuya primera jornada se celebró con éxito en el Palacio de los Deportes de Zaragoza, el eterno 'Huevo', que lleva un año 2010 abonado al atletismo. Como este madrileño de 80 años, más de 700 atletas veteranos habrán desfilado por las instalaciones aragonesas cuando concluya esta tarde el Nacional.

 

La jornada de inauguración, la de ayer, sirvió para dar la primera dosis al público de esfuerzo y superación. Y también para el reencuentro de muchos amigos. A José Luis Sanz le acompañó en el podio Ricardo Bueno, otro atleta, éste cántabro, que en enero cruzó la barrera de los 80. Él fue el ganador en los 3.000 metros en la categoría que agrupa a los octogenarios. Los dos, juntos, intercambiaban impresiones al rato de recoger las medallas. "A Ricardo lo conocí en Valladolid hace mucho tiempo. Los dos llevamos 40 años corriendo. Empecé en el atletismo cuando dejé el fútbol. Hemos coincidido en innumerables citas", recuerda José Luis Sanz con una elocuencia envidiable.

 

Los dos, veteranos entre los veteranos, subrayan las claves de su éxito, las premisas de su entrenamiento, lo que les permite mantenerse en forma e, incluso, desafiar a algún que otro joven pasado de kilos a participar como liebre en sus carreras. "Cuando me preguntan cómo es posible que me mantenga así, siempre contesto que la clave está en entrenar todos los días, llueva o granice. Basta una camisa de tirantes y un pantalón corto", explica Ricardo Bueno, buen conocedor de las carreteras de San Salvador, Astillero o Heras, localidades cántabras por la que discurren habitualmente sus ejercicios: "Todos los días corro diez kilómetros, cinco de ida y cinco de vuelta".

 

José Luis Sanz echa mano de la bicicleta para mantenerse en forma. Los parques de Fuenlabrada lo atestiguan. "En cada entrenamiento me subo a la bici y recorro doce kilómetros como mínimo", confiesa enunciando una queja: "Los jóvenes pueden tomarse una copa de vino y luego perder las calorías sin hacer ejercicio. Nosotros no, debemos cuidarnos sin descanso. Si no te entrenas, no puedes venir aquí. Durarías una vuelta".

 

Ambos suman varias decenas de participaciones en pruebas de primer nivel. Ricardo Bueno, especialista años atrás en maratón, sigue dejándose ver cuando se organizan medias maratones. Ayer, en los 3.000 metros en pista cubierta, lo bordó. "Tengo 80 años, pero mucha alegría y ganas de tirar de la vida", enfatiza. La juventud la pasean dentro y fuera de las pistas. Los dos llegaron a Zaragoza en sus coches particulares y luego, en el 'Huevo', superaron la dificultad de una pista diferente. "Tanta inclinación ayuda a mejorar el equilibrio", bromea Bueno.

 

Ejemplos de vitalidad como el que representan Ricardo Bueno y José Luis Sanz abundan durante este fin de semana en el Nacional. Los hay más jóvenes que ellos, pero también mayores. Contemplarlos compitiendo, rejuvenece. Escuchar sus experiencias, instruye. Ver que el paso de los años no afecta el carácter deportivo de estos mayores es toda una lección de vida. Observar a los niños, la mayoría de ellos nietos, alucinando con las hazañas de sus abuelos, una imagen imborrable. Veteranía, divino tesoro.

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