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REAL ZARAGOZA

Verano de claroscuros

El Real Zaragoza crece paulatinamente como equipo, aunque aún debe corregir algunas carencias y desajustes.

José Aurelio Gay da indicaciones ante el Villarreal.
Verano de claroscuros
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Luces

Los valores colectivos. Gracias a la mano de José Aurelio Gay, el Real Zaragoza ha retenido en su memoria interna varios de los conceptos colectivos que impulsaron la salvación de la pasada temporada. El equipo funciona sobre una idea grupal y se asienta sobre la base del orden, la buena organización defensiva, la solidez, el gregarismo y el esfuerzo. Gay sabe hasta dónde llegan las limitaciones de calidad del grupo y el jugo que puede extraer de él para conformar un estilo y una propuesta. De momento, el verano está acercando al Zaragoza a esa versión que acabó la Liga: blindado, comprometido, infatigable? poco vistoso, pero competitivo.

La intensidad y la noción de unidad. Más allá de las cuestiones puramente técnicas o tácticas, Gay quiere un equipo incandescente. El verano ha reflejado en varios partidos esa intención, con un Real Zaragoza intenso, metálico y con carácter. El grupo se acerca a una convicción y conserva en su genética el sufrimiento de temporadas pasadas. Eso está contribuyendo a la creación de un equipo luchador y agresivo en el que la noción de unidad, fomentada entre las paredes del vestuario y la generación de un clima cómplice y libre de aires viciados, estáa jugando un papel esencial.

La cantera y el regreso de los perdidos. En el campo de lo individual, el verano está reforzando a varios futbolistas, en especial, a dos colectivos muy concretos: la cantera y los futbolistas que han regresado tras una temporada naufragando por debajo de su nivel real. Los más jóvenes, encabezados por Kevin Lacruz, han dejado varios destellos, como Edu García, irrupción importante, José, cuyo fútbol no ha distado demasiado del de Carlos Diogo, o Jorge Ortí, benjamín que ya se ha estrenado como goleador. Además, varios futbolistas han recobrado su vibración auténtica: Jorge López, cuatro goles y máximo goleador provisional junto a Braulio del verano, Jermaine Pennant, algo más voluntarioso, Obradovic, recuperado de todo dolor, o el propio Braulio?

Sombras

La pelota: su gobierno, uso y circulación. La cruz del Real Zaragoza en este verano preparatorio está correspondiendo a la sintonía con la pelota. El equipo ha manifestado un déficit importante en el control, la gestión del balón, la maduración de las jugadas, la elaboración y circulación? No cuenta con un futbolista capaz de teclearle coordenadas a la pelota, dinamizar al equipo e imprimirle jerarquía por el medio. Gay lo sabe y, por eso, fomenta un estilo de juego veloz y poco amasado. El Zaragoza percute en vertical y mediante rápidas transiciones.

El remate y el déficit ofensivo. El Zaragoza no está siendo un equipo de excesivo caudal ofensivo. Su virtud se encuadra más bien en la eficacia, pero eso siempre es un riesgo. El equipo sufre una carencia de talento importante en ataque. Necesita remate e intimidación, un especialista puro en la artesanía del gol. Marco Pérez proyecta cosas, desmarque, movilidad, potencia? pero es tierno en el remate y en la técnica. Tampoco Braulio asoma como una garantía de unos 15 goles tras la lesión de Uche. En contraposición a este problema, emerge el aporte de la segunda línea. Hombres como Jorge López, Gabi, Ander o Kevin Lacruz están marcando goles. Este suministro de los centrocampistas se antoja vital.

La propensión al despiste. Ante el Tenerife o el Villarreal -jugada del gol-, el Real Zaragoza fue víctima de la desconcentración y la irregularidad. Pérdidas, fallos puntuales y fatales o errores de marca preocupan especialmente a Gay.

La escasa profundidad de la plantilla. Descontando a los porteros Alcolea y Unai e incluyendo al lesionado Uche, José Aurelio Gay ha empleado este verano a 23 futbolistas, cuatro de ellos con matrícula del filial. No tiene nada más a mano el entrenador, que, aunque contará con una plantilla corta, se enfrenta a una amenaza alimentada por la falta de refuerzos.

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