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S.D. HUESCA

Valioso empate oscense

¿Qué más se puede puedir a un equipo que juega con diez durante cincuenta minutos y casi gana a uno de los mejores conjuntos de la categoría? El Huesca se reencontró con la Segunda División en un partido hermoso, con más de cuatro mil testigos, y en el que un ejercicio de fe colectiva y dos delanteros maravillosos casi dejan los tres puntos en casa ante un Castellón con vitola de gallito y jugadores de mucho cuajo.

Ya podemos rescatar algunas evidencias: este equipo se va a dejar el alma en cada partido porque sabe que es la forma de tapar algunas carencias y porque si no va de humilde, sufrirá para lograr la permanencia. Ante el Castellón, que destila aroma de grande, los hombres de Calderón pelearon cada balón como si en ello les fuera la vida, empujaron al contrario, le miraron siempre de frente, le hicieron notar su aliento, el codo y lo que fuera necesario para marcar territorio.

Ese despliegue de corazón y dos puntas que además de buenos se entienden bien fueron la clave de un empate que deja sensaciones positivas, aunque también advierte de algunas carencias que pueden reclamar solución en forma de fichas de última hora.

Al partido tampoco le faltó polémica y debate. ¿Fue penalti la mano de Camacho? Él dice que no. Tampoco protestó como si el árbitro hubiera cometido la mayor injusticia de la historia. Él admite que le da en la mano, pero que él no quiere que el balón le dé. Si se le cree, la acción es involuntaria y no merece castigo. Y si no, como le pasó al señor Gardeazábal, pues hay que señalar los once metros y mandar a Camacho a los vestuarios con cara de póquer.

Fue una pena porque además del lanzamiento convertido por Mario Rosas, el Huesca se quedaba en inferioridad numérica, lo que suponía un importante varapalo para un conjunto que había logrado adelantarse en el marcador por mediación de Rubén Castro.

Una pared vertiginosa con Roberto dejó a Castro mano a mano con Sánchez. El delantero azulgrana tuvo tiempo de ver si estaba solo o le acompañaba alguien, asumir que tenía que resolver él la papeleta, estudiar la definición de la jugada y ponerla en el único sitio al que el meta no podría llegar. Sencillamente, gol de un delantero de Primera que, gracias a Dios, juega en el Huesca.

Era el primer chispazo de la conexión entre los puntas, lo más brillante con diferencia que el Huesca había hecho hasta el momento, ya que si alguien entró con entereza al partido fue un rival con futbolistas de la talla de Uranga, Ulloa o Rosas, destinado a moverse cerca de las posiciones de ascenso.

Y que el Huesca empezara nervioso era lo mínimo esperable. La responsabilidad atenaza tanto más cuanto menor es la experiencia y en el bloque oscense hay varios futbolistas con la ilusión de demostrar que la Segunda no les viene grande. Un dato: ocho de los titulares jugaban el año pasado en Segunda B. No pagar peaje con ese handicap sería milagroso.

La dinamita en la vanguardia azulgrana guardaba otro ejemplo para la segunda parte. Con los mismos actores pero diferente guión, esta vez fue Rubén el que habilitó para Roberto. El madrileño vio un hueco junto al poste que encontraría si conseguía una buena rosca. Y lo encontró, para delirio de una grada que por entonces hasta soñaba con la anécdota del liderato.

Calderón leyó el partido con maestría. Jugar con diez no significó dejar de mirar a la puerta contraria. ¿Cómo lo hizo? Con un dibujo en 4-1-3-1 que obligaba a Roberto a ayudar en medio campo sin olvidarse de Rubén. Ese sacrificio no pudo ser eterno y la entrada de Ramón, que también aportó mordiente con su estilo vertical, derivó en un 4-4-1 que recibió las acometidas del Castellón.

Seguramente en la menos peligrosa, Mario Rosas se llevó la pelota con clase y suerte, para después meter una puntera mágica. La decepción por no ganar no debía suponer el riesgo de perder, y aquí el Huesca tiró de casta y solidaridad para salvar un punto que sabe a miel y que enamoró a las gradas. La ovación final lo define todo.

 

FICHA TÉCNICA

Huesca 2-Castellón 2

Huesca Eduardo, Edu Roldán, Corona, Dorado, Camacho, Erice, Sastre, Lalo (Robert, 82), Rodri (Jaume, 45), Roberto (Ramón, 68) y Rubén Castro.

Castellón Sánchez, Baigorri, Dealbert, López Garay, Arana, Mantecón (Perico, 52), Ulloa (Pau, 73), Mora, Pedro, Mario Rosas y Gari Uranga. 

Goles: 1-0, min. 17: Rubén Castro. 1-1, min. 42: Mario Rosas, de penalti. 2-1, minuto 49: Roberto. 2-2, minuto 72: Mario Rosas.

Árbitro: Gardeazábal Gómez (Colegio Vasco). Expulsó a Camacho por roja directa (min. 40) y a Pedro por doble amonestación (min. 91). Amarillas a Ulloa y Mora

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