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COPA DEL REY

Valencia y Getafe se enfrentan en la final de las urgencias

Los levantinos quieren salvar la campaña y los madrileños levantar su primer título

Final inédita y de marcados contrastes la que protagonizarán esta noche Valencia y Getafe en el Vicente Calderón (22.00, Tele 5), un feudo propicio a encuentros extraños y desenlaces insólitos. Una Copa de doble rostro en la que la gran mayoría de los españoles apoyará a los madrileños porque se encariñaron tras su dramática e injusta animación ante el Bayern de Múnich en el último suspiro y también porque los 'chés', con su dueño Juan Bautista Soler y su técnico Ronald Koeman a la cabeza, han opositado a la cátedra de antipatía en su trato a símbolos como Albelda, Cañizares y Angulo.

Se enfrentan dos estilos, dos formas de vivir el fútbol. El Valencia, que ejerce como local, simboliza el poder. Es uno de los grandes, con seis títulos y nueve subcampeonatos de Copa y un presupuesto casi diez veces mayor que el del 'Geta'. Ha malgastado en torno a 200 millones de euros desde que hace cuatro años Soler tomó el poder. Despide a un técnico como Quique Sánchez Flores cuando el equipo marcha entre los cuatro primeros y sigue vivo en 'Champions' y regala a Koeman un proyecto de tres años sin saber cómo puede resultar. Y provoca un cisma en el vestuario al cargarse a tres pesos pesados y celebrar un juicio.

Salvo Koeman, quien considera que con el título sería una buena temporada, el valencianismo asume que levantar la Copa es una obligación para maquillar un desastre. Baraja ha dicho incluso que si ganan ofrecerán la Copa a los aficionados, les pedirán poco menos que perdón y se marcharán a casa sin más agasajos. Hasta el presidente Agustín Morera, un hombre de Soler, ha reconocido que pase lo que pase la temporada será mala.

La situación en su rival es totalmente diferente. Cada año le cambian medio equipo pero vuelve a empezar sin problemas. Agonizaba hace seis años en Segunda B, seguía en la UCI hace cuatro en Segunda, pero desde que llegó Quique Sánchez Flores, precisamente él, el 'Geta' marcha viento en poca. Fue a más con Schuster y sigue su progresión geométrica con Laudrup, compañero de Koeman en el 'dream team' azulgrana pero de carácter opuesto. Tanto que ni siquiera concentró a sus hombres la víspera ni celebró el entrenamiento oficial en el escenario del duelo. "Mejor no pensar demasiado en la final. En la final del Calderón nos vemos y a jugar", propone sencillamente el danés.

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