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ATLETISMO

Urdangarín: "Un maratón es como una temporada entera de balonmano"

El Duque de Palma y ex jugador profesional de balonmano participó en el maratón de Nueva York con fines solidarios y vivió una dura y dolorosa experiencia.

Iñaki Urdangarín, Duque de Palma y ex jugador internacional con tres participaciones en Juegos Olímpicos, comparó su experiencia en el maratón de Nueva York, en el que finalizó con un tiempo de 3.50 horas, "con una temporada entera de balonmano".

Urdandgarín, en una entrevista que publica este mes la revista de atletismo 'Runners World', comenta su primera experiencia personal y deportiva en el reto neoyorquino. Participó en el Maratón de Nueva York impulsado por causas sociales, a favor de la asociación 'Proniño', gracias al acuerdo con la organización de la carrera, que permitió adquirir dorsales solidarios, "una buena ocasión de aunar deporte y causas sociales".

Urdangarín, de 42 años, cuenta en la entrevista concedida al ex campeón mundial de Maratón, el vitoriano Martín Fiz, que tanto su mujer, la Infanta Cristina, como sus hijos, recibieron la noticia de su participación en Nueva York "al principio con sorpresa e incredulidad y después con ilusión".

"Sin duda mi mujer ha sido mi mayor aliada en esta aventura, incluso te diría que se ha hecho mi fan número uno en todo momento. El deporte es muy importante para nuestra familia, mi mujer ha sido una gran deportista desde pequeña y todos nuestros hijos practican alguno. Hacemos mucho deporte en común", añade Urdangarín.

En cuanto a su experiencia en el apartado deportivo a lo largo de los 42 kilómetros del maratón neoyorquino, Urdangarín aceptó el sufrimiento que supuso llegar a la meta. "Para ser sincero, deportivamente sufrí más que disfruté. En cuanto a la experiencia, disfruté mucho al ver cómo la ciudad entera se vuelca con los corredores y sientes que te lleva en volandas en algunos momentos", explica.

Urdangarín, con 14 años de trayectoria en el FC Barcelona de balonmano, 175 veces internacional y tres participaciones en Juegos Olímpicos con medallas de bronce en Atlanta y Sydney (también compitión en Barcelona 92', pero la selección quedó quinta), compara los momentos que se viven en un maratón con los de un partido de balonmano.

"En la salida: nervios, tensión, piensas si vas a ser capaz de hacerlo o no. En el medio maratón ves que estás dando la talla, que lo consigues, que vas bien, pero es aquí donde realmente empieza la maratón, es aquí donde vas a empezar a sufrir de verdad. Y al final del trayecto llegas fundido. Te flaquean las fuerzas, es donde te ganas el derecho a decir que has corrido. Comparar esta experiencia con un partido de balonmano es poco. Yo lo compararía con una temporada entera", explica.

Sobre sus pensamientos a la hora de afrontar el muro del kilómetro 35 y volviendo a comparar las sensaciones con las de su deporte de toda la vida, Urdangarín comenta: "Se parece a tener que marcar el gol decisivo, ese que te da la victoria, en un ataque estático y encontrarte con que delante de ti se encuentra un tipo de dos metros de alto por otros dos de ancho que te está cubriendo. Ver que no puedes pasarle el balón a nadie, que el tiempo se agota y que intuyes el soplido de otro tipo de características parecidas que se te está acercando".

Terminó con dolores

Urdangarín acabó su primera experiencia como maratonista con una buena colección de molestias. "Tenía todos los dolores musculares posibles, ciertamente. Pero la hidratación adecuada, las sales de baños y la recuperación del ritmo dietético fueron muy útiles para recuperar rápido".

El ex jugador internacional explica en la entrevista a 'Runners World' que se entrena en su barrio, "donde hay un bosque que cuenta con unas pistas trazadas de asfalto, preparadas para ir a entrenar. Es muy agradable, puesto que corres en un ámbito forestal, pero con las ventajas de pisar el suelo adecuado".

Urdangarín suele correr con un reloj con pulsómetro para vigilar el ritmo cardiaco y, de vez en cuando, "acompaso la carrera con algo de música. "Pero no nos engañemos", indica, "la maratón fue mucho más dura". Corpulento, con una talla de 1,98 metros y con más de 100 kilos de peso, Urdangarín tuvo que adaptar su cuerpo para el maratón.

"Me he dedicado al deporte profesional toda la vida, pero mi organismo no está hecho para la maratón. He terminado la carrera pesando 95 kilos, que es lo que pesaba cuando tenía 18 años. No obstante lo he logrado sin problemas", comenta Urdangarín.

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