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SD HUESCA

Uno más para la causa

Íñigo Pérez fue presentado ayer. El jugador procedente del Athletic admitió que llega con ganas de curtirse.

Íñigo Pérez estrecha la mano del presidente Losfablos, ayer, durante la presentación del jugador.
Uno más para la causa
R. GOBANTES

Tiene cara de crío. Más que los juveniles que ayer entrenaron con el primer equipo. Íñigo Pérez no es de muchas palabras, pero sí de mensaje diáfano. Viene del Athetic pero no se le caen los anillos. Tiene el discurso humilde que sirve para entrar con buen pie en el vestuario azulgrana. Sobre las diez y media fue presentado y después trabajó ya con sus nuevos compañeros. Un navarro más, aunque su pasaporte está fechado en la Catedral.

Tranquilo en sus ademanes, Íñigo confesó sentirse muy «contento» de recalar en un Huesca al que agradece «su esfuerzo». La Segunda División es nueva para él, «una forma de ganar experiencia, conseguir minutos y ayudar al equipo en lo que pueda».

No necesitó horas de conversación con la almohada para dar un giro a su carrera. «Era una salida muy buena para mí y no lo dudé», admitió este chico de 23 años, que consultó con Caparrós la idoneidad de aceptar la cesión al Huesca. «Me dijo que era una buena oportunidad para mí». Al fin y al cabo, el deseo de este cachorro de Lezama es claro: «Si algún día tengo que volver a Bilbao, quiero ser un jugador más formado».

Íñigo es un zurdo con clase. Ya lo dejó ver ayer en el entrenamiento. Pero la primera cualidad que resalta de sí mismo es la de «trabajador». Desde que dejó la Chantrea hace nueve años para empaparse del rojiblanco vizcaíno, casi siempre ha jugado como centrocampista ofensivo, pero tiene claro que es «polivalente» y que «al final tienes que adaptarte a lo que te diga el entrenador. Como si me pone de lateral».

Aterriza en un Huesca distanciado diez puntos de los puestos de descenso y a cuatro de la liguilla de ascenso. Llega a un conjunto que viene de ganar a los dos primeros clasificados y empatar con el Xerez. «El equipo está en una trayectoria ascendente, la dinámica es buena y siempre se juega más a gusto cuando hay buenos resultados», comentó la nueva adquisición azulgrana.

Nada más que supo que podía venir al Huesca habló con Jokin Esparza, vecino de la infancia y amigo desde entonces. «Me dijo que había un grupo muy bueno, que no me preocupara de nada porque iba a estar muy bien». Ya sabe, pues, que el vestuario goza de muy buena salud.

De la plantilla oscense tampoco le falta mucha información. «Me gusta el fútbol y lo sigo», dice. «He visto partidos -continúa Íñigo-. También jugué aquí hace tres o cuatro años con el filial del Athletic. Conozco a los jugadores navarros y a otros que son conocidos por su trayectoria».

El nuevo centrocampista sabe que el objetivo del Huesca es la permanencia, pero no cierra puertas a lo que pudiera llegar una vez conseguida. «Si la dinámica es buena, al final te puedes plantear otros objetivos, pero sin olvidar cuáles son los prioritarios».

Venir de un Primera no le hace sentirse superior ni creer que estará entre los once elegidos porque sí. «La titularidad no está garantizada. El esfuerzo que ha hecho el Huesca lo tengo que compensar demostrando cosas dentro del campo. Si uno piensa que va a jugar seguro, a lo mejor luego sucede lo contrario».

Tradicionalmente, la capital oscense no plantea problemas de adaptación a ningún futbolista por su perfil acogedor. Íñigo está convencido de que no será una excepción en este sentido: «Aunque llevo muchos años viviendo en Bilbao, vengo de Pamplona, que es una ciudad pequeña, así que me adaptaré bien a Huesca».

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