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CAI ARAGÓN 27- BARCELONA 30

Una sonrisa en el adiós

El CAI Aragón finaliza séptimo en la Liga Asobal tras un notable partido ante el Barça.

Amadeo Sorli finaliza un contragolpe ante Daniel Saric
Una sonrisa en el adiós
TONI GALÁN/A PHOTO AGENCY

Para acabar, séptimos. Allí, detrás de los grandes y encima de los chicos. Allí, tan lejos del amanecer del curso, con ese airecillo mañanero que llenó los pulmones naranjas cuando el CAI Aragón incluso se presentó en Ciudad Real con el liderato en juego. Allí, tan cerca de donde siempre, de donde escalamos tan rápido hace ya cuatro años y donde apenas hemos sabido y/o podido subir más después.

Allí, abrazando la ambigüedad del ni fu ni fa, que, eso sí, siempre es mejor que el 'ná' de 'ná', que, evidentemente, no es 'ná': como en los 20 años anteriores de ausencia o mínima presencia de Zaragoza en la elite. Allí, adverbio de lugar que quizás no acertemos a ubicar de forma concreta en la inmortal ciudad, entre la alegría del inicio y la decepción del tramo final. Xavier Pascual terció ayer para aclarar desde la privilegiada atalaya del banquillo del Barça. "Hemos jugado una primera parte sensacional. Dentro de unos días disputaremos la Final Four.

El objetivo era llegar a tope a estas alturas. Creo que lo hemos conseguido. Ha habido una actitud total. No perdemos desde febrero. Solo hemos perdido dos partidos en toda la Liga. El CAI Aragón es un buen equipo. Ha plantado cara", dijo Pascual. Es decir, que se perdió; pero tampoco procede llorar. Derrota insensible, casi calmante, nada sonrojante para cerrar el irregular ejercicio liguero. Nada que ver con el ridículo ante el Cuenca u otros horrores cercanos en el tiempo.

Además, cinco mil y pico amantes del balonmano en el pabellón, fases buenas de juego y otras sencillamente excelentes. En las despedidas se suele ser generoso. También ahora. Adiós a la temporada con una sonrisa, por tanto.

Ya hemos masticado un buen trozo de crónica y todavía no hemos hablado de David Barrufet. En verdad, Barrufet, que solo jugó un minuto y 24 segundos, sintetizó el partido.

Su escasa presencia en su último encuentro en la Liga Asobal denota que el Barça vino a por todas, que Pasqui le exigió el máximo a su equipo desde el primer al último minuto en el ensayo general de la inminente Final Four de Colonia, el cetro más preciado del balonmano mundial en competición de clubes. Solo con estos antecedentes puede entenderse que el Barça tomara la salida a la carrera. Enchufadísimos, los azulgranas se fugaron en el marcador. Mariano Ortega paró el partido con un tiempo muerto en el minuto 11. El Barça jugaba en quinta. El CAI hace más de un mes que va con la reserva. Poco a poco, los locales, estimulados por un público maravilloso, soltaron el freno y cambiaron de marcha. Malumbres comenzó a parar, Cartón corría y finalizaba, todos defendían. El vehículo naranja comenzó a aparecer en el retrovisor azulgrana.

En la reanudación, retiraron a Malumbres no se sabe por qué, pero tampoco importó demasiado, pues Pablo Hernández completó una excepcional actuación. Amadeo se unió a la fiesta desde el extremo opuesto a Cartón. En la primera línea, Stankovic halló un hueco. Es complicado que el aire penetre en la muralla azulgrana. Ayer, casi la tira abajo (24-25, minuto 52). Los aragoneses Muro San José y Rodríguez Murcia detuvieron la reacción con un penalti y una exclusión. Dicen que el aragonés es el mayor enemigo del aragonés. Verdad monumental. En balonmano y en otros terrenos.

Miren el vídeo de ayer. O las estadísticas de esta pareja en los encuentros del CAI Aragón. No seamos malpensados, pero miren, miren. Se ganó ante el Altea, en Algeciras (ni existen ya ni uno ni otro club...) y poquito más. Arbitraje al margen, el Barça casi sufre para vencer. Y eso que jugó con todo, pues Barrufet apenas compareció en su adiós. Meritorio final del CAI. Con un gigante que zurre en el centro y otro primera línea que lance desde el perímetro, se mejorará al año próximo. Este año, séptimos. Si se entra en Europa, que se entrará, tampoco habrá estado tan mal.

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