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Un trofeo de primera

El Torneo Virgen del Pilar se celebró con la presencia de los mejores clubes nacionales. Cerca de 400 niñas -75 aragonesas- compitieron en las diferentes categorías.

Un equipo, durante una de sus dos actuaciones ayer en el Palacio de los Deportes de Zaragoza.
Un trofeo de primera
ESTHER CASAS

Al ritmo de la música y con el calor procedente de una grada prácticamente llena. En estas condiciones se presentaron en el Palacio de los Deportes de la capital aragonesa casi 400 niñas de edades comprendidas entre los 10 y los 17 años. El Trofeo Virgen del Pilar de conjuntos sigue fiel a su cita y ayer cumplió su decimosegunda edición con la participación de los mejores combinados de España.En total, 24 clubes llegados desde todos los rincones y dispuestos a participar en el que se consolida oficiosamente como el segundo torneo por relevancia del país después del Nacional. Lo reafirma el hecho de que cinco combinados tuvieron que quedarse fuera del cartel.

El Club Deportivo Zaragozano (cinco equipos) cumplió de nuevo con la organización de este trofeo con solera. La representación aragonesa estuvo protagonizada además por el Club Escuela de Zaragoza, el Club 90 de Huesca (tres equipos) y el Club 2000 de Barbastro (un equipo). Valencia, Barcelona, Madrid, Santander, Logroño y Baleares también tuvieron su aportación. Aunque dos Comunidades Autónomas sobresalían en participación por encima de las demás: País Vasco y Navarra. Así se reflejó también en la grada, donde las bocinas y los gritos de los familiares aumentaban los decibelios cuando por megafonía se anunciaba la entrada en el tapiz del Anaitasuna, el Lagunak o el Ipurua, entre otros.

Llegaba el turno de hacer volar los aros, las cuerdas, las pelotas, las mazas y las cintas. Niñas que apenas superaban en centímetros el diámetro de un aro corrían nerviosas de un sitio para otro, ya que para muchas era la primera competición en la que participaban. En el lado opuesto, las más veteranas, aunque todavía no hayan cumplido la mayoría de edad, pero que ya están de sobra acostumbradas a moverse en estas circunstancias.

Pendientes de las mejores

Sobre el pabellón de la capital aragonesa actuaron los equipos sénior del Beti-Aurrera, Ipurua, Manises y Atzar. Todos ellos compiten en la 1ª Categoría de la gimnasia rítmica, en la que solo son 15 las escuadras participantes y de donde se pueden seleccionar a deportistas para representar a España. Era el momento en que todas las miradas se centraban en el centro de la pista. Desde la grada, el público guardaba silencio. Abajo, entrenadoras, gimnastas rivales y jueces centraban toda su atención en lo que ocurría sobre la pista principal. Eran las gimnastas de más nivel y toda la gente estaba pendiente de sus movimientos, de la ejecución, de los desplazamientos...

Las notas musicales, unas más intensas que otras, marcaban el ritmo de una competición que se alargó durante cinco horas. Los 58 equipos participantes tenían dos intentos para sumar puntos. Apenas cinco minutos repartidos entre las dos apariciones en el cuadrado para mostrar las habilidades adquiridas tras muchas horas de entrenamiento. "Es un deporte esclavo. Algunas entrenan tres horas durante cuatro de los siete días de la semana", explicaba uno de los organizadores del Club Deportivo Zaragozano. Todo para luego no cometer un error ante la atenta mirada de más de 15 jueces.

Detrás de ellos, sufriendo como las principales protagonistas, las entrenadoras. Los gestos de tensión y de rabia durante las actuaciones de sus pupilas demuestran que el Trofeo Virgen del Pilar es una cita de prestigio en la que hay que dar lo máximo.

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