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CAI ZARAGOZA 88 - 72 LAGUN ARO

Un triunfo que allana la ruta

El CAI Zaragoza sumó una importante victoria en casa, la segunda consecutiva, ante el Lagun Aro y se consolida en la zona media de la tabla. Los rojillos, con un Quinteros estelar, recuperaron por fin el acierto ofensivo y mantuvieron la motivación y la intensidad defensiva del pasado domingo.

El jugador del CAI Zaragoza Paolo Quinteros se eleva ante Baron.
Un triunfo que allana la ruta
ESTHER CASAS

Dos derrotas consecutivas siembran las dudas, pero dos triunfos seguidos, como los que ha vuelto a encadenar el CAI Zaragoza, allanan el camino de la permanencia. Los rojillos por fin recuperaron ante el Lagun Aro GBC su acierto ofensivo, y eso unido a la motivación y a la intensidad atrás que ya aparecieron en Alicante, llevaron a los de Abós a dar una nueva alegría a sus aficionados. Un éxito de los importantes, de los que sirven para respirar y para demostrar la solidez de este equipo ante su público. Con esta victoria, en la que tuvo mucho que decir un inspirado Paolo Quinteros (37 de valoración), el cuadro aragonés se consolida en la zona templada de la tabla con siete triunfos, con lo que tiene una vuelta entera y un partido para acumular los cinco que le restan para asegurar su salvación. La ruta se ha allanado.

La cita tenía una motivación especial para varios de los protagonistas y eso quedó patente desde el salto inicial. El australiano Barlow portaba un crespón negro por los fallecidos en las inundaciones de su país, aunque no tuvo su día; Cabezas se echaba al equipo a la espalda ante su posible marcha al Caja Laboral y Salgado 'enchufaba' en su primera posesión un triple que recordó a aquel que hace dos años nos condenaría posteriormente al descenso.

El CAI, desde luego, se mostró completamente distinto al de las últimas jornadas. Su motivación e intensidad defensiva del domingo se mantuvieron, pero el acierto apareció desde el arranque y le otorgó las primeras rentas a los rojillos ((10-3). Las armas locales estaban claras: Hettsheimeir intimidaba, Cabezas hacía la guerra por su cuenta, pero resultaba tremendamente efectivo y Quinteros lograba la inspiración que le había faltado últimamente. Sin embargo, todo se igualó cuando unas sorprendentes rotaciones de Abós mandaban a los dos primeros al banquillo.

Pero su equipo ya tenía otra pinta y algunos 'secundarios' hasta la fecha dan pasos adelante para garantizarse sus minutos. Uno fue Andrés Miso, quien 'reapareció' en el Príncipe Felipe con puntos, asistencias y agresivas defensas. Su aportación y la de un Hettsheimeir que cada día demuestra su vital importancia sobre la cancha desnivelaron de nuevo la contienda. Por ellos, y por un Pablo Aguilar que sorprendió al poste bajo. El granadino por fin encontró el camino del rebote ofensivo y algunos de ellos le dieron canastas de mérito, que servían para combatir el descaro de Alfonso Sánchez por el lado donostiarra.

Las buenas defensas locales brillaron también ayer y, con ellas y con un Cabezas que seguía a lo suyo, pero muy implicado y sumando y sumando, la ventaja rojilla se fue a los once puntos al descanso, una renta que se amplió a los quince nada más volver del vestuario con un triple de Quinteros -ayer no falló ni uno-.

Pero el envite no iba a ser tan fácil ante un conjunto guerrero, aunque anoche se dejó llevar demasiado por el ritmo alocado de los locales. Doblas, como siempre abucheado por la grada zaragozana, comenzó a hacerle daño a Hettsheimeir al poste bajo y dos triples de Baron y Salgado acercaron a los de Pablo Laso a sólo tres puntos. Esta vez la apuesta de Abós de poner dos bases no salió bien y únicamente desde la defensa, con la garra de sus hombres y algún dos más uno providencial se salió de ese bajón.

A pesar de esa ventaja, los nervios afloraron y algunas pérdidas de Cabezas o Chubb, los fallos en el tiro y el acierto del rival apretó de nuevo el electrónico. El CAI se había vuelto a atascar en ataque y entonces emergió la figura de Miso. El madrileño asistió a DP para anotar un triple 'reparador' y anotó una canasta al contragolpe que levantaba al público de sus asientos.

Laso lo intentó todo colocando tres bajitos y luego a Panko de 'tres', pero esas apuestas tácticas tenían rápida respuesta en Abós. No es demasiado lógico jugar respondiendo a las propuestas del adversario cuando puedes sacar ventaja de tus armas, pero el técnico decidió jugarlo así y de nuevo le salió bien. El CAI mandaba por nueve y ya no iba a ceder.

Miso lo había cocinado, Van Rossom lo sazonó con un triple casi definitivo y tanto Quinteros como Hettsheimeir lo adornaron con un recital final que elevó considerablemente el nivel baloncestístico del duelo.

El más valorado de momento

Mención especial merece un Paolo Quinteros que a la espera de los encuentros de hoy es el jugador más valorado de la jornada con 37 puntos. El argentino recuperó su muñeca de francotirador cuando el CAI menos brillaba en ataque. Los dos últimos encuentros habían evidenciado serios problemas ofensivos y el de Entre Ríos salió al rescate de su equipo con 27 puntos y sin fallo tanto en los triples como en los libres. Y si no podía anotar, asistía. Hasta cinco pases de canasta ofreció.

Pero lo fundamental es que el cuadro aragonés alcanzó un triunfo balsámico, de esos que permiten respirar tranquilo a cada uno de los rojillos. Las buenas sensaciones regresaron al Príncipe Felipe y la séptima victoria allana un camino que no debía haberse torcido. La segunda vuelta será larga, pero con partidos como el de ayer todo se debe hacer mucho más fácil.

Ficha técnica:

88 - CAI Zaragoza (23+23+17+25): Cabezas (13), Quinteros (27), Barlow (1), Aguilar (12) y Hettsheimeir (12) -cinco inicial- Van Rossom (3), Chubb (3), Phillip (7), Miso (10), Riera y Toppert.

72 - Lagun Aro GBC (18+17+18+19): Salgado (8), Baron (20), Panko (4), Doblas (6) y Miralles (4) -cinco inicial- Uriz (7), Kone (6), Sánchez (14), Tskitishvili (3) y Lorbek.

Árbitros: Hierrezuelo, Murgui y Cardús. No excluyeron a ningún jugador.

Incidencias: partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga ACB disputado en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante 6.300 espectadores. El australiano David Barlow lució un crespón negro por las inundaciones de su país.

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