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Deportes

MUERE FÉLIX MARUGÁN

Un señor del deporte

Ayer falleció en Zaragoza Félix Marugán Antorán, presidente del Club Náutico de la capital aragonesa.

Félix Marugán, en una fotografía reciente
Un señor del deporte
ESTHER CASAS

Sabíamos que este día, inevitablemente, iba a llegar en algún momento. Fue ayer. La enfermedad terminó por apartarte de entre nosotros. Creíamos que estábamos preparados para el adiós a un hombre bueno. Pero no ha sido así. El hueco que dejas, Félix, será difícil de llenar en nuestro deporte aragonés. Nos acordaremos de ti y de tu sabiduría, de tu profundo poso humano y conocimiento del deporte, de tu impagable amor al Ebro y de los desvelos y preocupaciones por hacer mejor nuestra ciudad y nuestra región desde el deporte.

Alegre, vital, enérgico, hasta el final poseedor de un espíritu joven y emprendedor, fuiste en esencia un señor del deporte, aspecto de la vida que amabas profundamente, con una pasión serena y al mismo tiempo inmensa, cautivadora. Constituyó, sin duda, uno de tus ejes vitales, junto a tu familia y el trabajo.

Aunque tu espíritu fue en todo caso tremendamente competitivo y luchador, nunca entendiste el deporte como una victoria sobre nada ni, mucho menos, sobre nadie. Acaso sobre uno mismo. En ese espacio de superación personal, de ejercicio para la disciplina y el perfeccionamiento, era donde te encontrabas contigo mismo de modo sencillo e inmediato.

Siendo el remo y la náutica los deportes que te llevaron a primeros planos, a defender en competición a España y Aragón, tuviste un espíritu deportivo universal, en el que cabían otros muchos deportes, fuera para la palabra y el debate o para la práctica de una afición más o menos anónima. El tenis constituyó una de tus aficiones más extendidas en el tiempo. El fútbol, otra. Compartiste los buenos tiempos con Los Magníficos. En La Romareda, por supuesto, como uno de los socios más veteranos, se te echará en falta.

Los cargos públicos y las presidencias de clubes y federaciones que ocupaste nunca te llevaron a ninguna clase de elitismo. Siempre te conocimos fiel a ti mismo. Preferías el contacto espontáneo y directo. Fuiste un hombre abierto, próximo, dispuesto a escuchar y a entender, sin que por eso renunciaras a tus criterios, fundados, bien arraigados, fruto de la reflexión y de la experiencia vital atesorada, las más de las veces larga y contrastada. Cuando así lo entendías, el silencio formaba parte de tu contenido claro, clarividente en muchas ocasiones, incluso en los días últimos.

Naturalmente, quedará para nosotros, como ejemplo vital, el íntimo compromiso que adquiriste con todo aquello que iniciaste o con todo aquello en que te implicaste. Del Club Náutico, del que fuiste fundador y presidente, nunca pudiste separarte. Recordaremos tus paseos por las orillas del Ebro, por las riberas, a pie o en barca. Quizá entendiste como nadie el valor del Ebro como espacio para la ciudad, para el disfrute de los zaragozanos y aragoneses. Aun cuando Zaragoza vivió durante mucho tiempo de espaldas al río, esa bandera siempre la sostuviste alta. La consecución de La Expo y la emprendida recuperación del Ebro hicieron que, en parte, descansaran tus anhelos, aunque sabemos que aspirabas a más.

Presidente del Club Náutico, también el Centro Natación Helios (entre 1965 y 1969), de la Federación Española de Remo y de la Federación Aragonesa de Motonáutica, delegado de Deportes del Ayuntamiento de Zaragoza y alma de Los 45 minutos de motonáutica del Ebro, que alcanzaron dimensión internacional, tu estela seguro será seguida, según nos enseñaste.

Adiós, Félix.

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