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REAL ZARAGOZA

Un rival hecho

El Sevilla lleva años entre los grandes gracias a su acierto en los fichajes y a la continuidad

El brasileño Luis Fabiano, autor de dos goles en la última visita del Real Zaragoza al Sánchez Pizjuán (5-0) de la temporada 07/08.
Un rival hecho
efe

El Real Zaragoza se va a a encontrar esta noche en el Sánchez Pizjuán un bloque muy compacto que no ha dejado de crecer en los últimos ocho años hasta convertirse en la única alternativa real al mastodóntico poderío del Barcelona y Real Madrid.

El equipo hispalense ha echado raíces en la zona noble y para esta temporada apenas ha introducido novedades en su plantilla. El míster andaluz Jiménez, que sólo tiene que abrir el guardarropa y escoger cómo va a vestir a su equipo -sabiendo de antemano lo que va a juego y lo que no- necesitaba un lateral derecho para tapar el agujero dejado por la salida de Dani Alves y llegó Sergio Sánchez, del Espanyol. Jiménez vio la falta de consistencia en la zona ancha desde la venta de Keita y apareció el poderoso Zokora, del Tottenham. Que no tenía suficiente artillería arriba con Luis Fabiano y Kanouté, pues aparece el goleador nacional Negredo. Así da gusto.

Con un par de retoques y otro punta de garantías, el equipo de Del Nido intentará seguir colgado de las alturas una campaña más, en la que afrontará la Liga, la Champions y la Copa del Rey. Es tal el nivel que ha alcanzado el cuadro andaluz, que los futbolistas que se marchan de Nervión no mejoran su estatus deportivo (De Sanctis al Nápoles, Javi Navarro retirado y Maresca y Mosquera al América). Y los cedidos, por muy bien que lo hagan (Alfaro en el Tenerife, escuadra a la que ha vuelto tras el aterrizaje a última hora en Sevilla de Álvaro Negredo, y Duda, también con billete de ida y vuelta a Málaga), no encuentran acomodo en la plantilla hispalense y tienen que seguir buscándose acomodo por otros lares.

Un sexenio de lujo

Lejos quedan ya esos dos descensos casi consecutivos a Segunda (temporadas 96/97 y 99/00) de los que el Sevilla resurgió con renovados bríos. Desde entonces, mira por encima del hombro a los equipos de la zona media y se codea con los grandes. Razones no le faltan para caminar con el pecho hinchado de orgullo: en las últimas ocho campañas sólo ha bajado una vez del octavo puesto (02/03) firmando una trayectoria muy regular: quinto (05/06), tercero (06/07), quinto (07/08) y otra vez tercero (08/09). Además, andaluces han acumulado un envidiable ramillete de títulos (una Copa del Rey, en la 06/07, una Supercopa de España, la de 2007, y dos Copas de la UEFA -ahora Liga Europa- consecutivas, las de 2006 y 2007).

Monchi y la continuidad

¿Cómo se justifica el agigantamiento de un equipo venido a menos en la década de los noventa?

Las razones surgen veloces: con el acierto en los fichajes, el buen empleo de los millones que se extrajeron de las ventas de sus perlas y una cantera que sigue escupiendo nuevos talentos. El Sevilla es una fábrica que exprime todos sus activos: ficha desconocidos a bajo coste, los alimenta de buen fútbol y acaban revalorizándose en el mercado. De vez en cuando aparece un nuevo talento por el que extrae una cuantiosa cifra de millones con la que cubrir los huecos que van apareciendo (Baptista, Alves, Keita, Poulsen). Entre tanto, la cantera no deja de aportar savia nueva y vigorosa de la que también surgen grandes futbolistas (Reyes, Sergio Ramos, Navas, Capel...).

Y los fichajes aguados, que también los ha habido (Mosquera, Chevantón, Kerzhakov, De Mul) entre tanto descubrimiento, pronto quedan en un seguno plano por la consistencia de un proyecto que, año tras año, mantiene un bloque de jugadores: salen cinco, llegan tres nuevos y dos suben del filial. Cada pieza conservada es un tabique que da consistencia al edificio. Cada pared maestra que se cuida es una garantía para seguir añadiendo alturas.

Esta noche, por el lado zaragocista, sólo Ayala, Gabi y acaso Pavón pueden repetir presencia en el Pizjuán desde la última y penosa comparecencia blanquilla de hace dos temporas (5-0). Así se explican muchas cosas.

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