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FÓRMULA 1

Turquía abrirá otra temporada

Alonso vuelve a soñar con el podio tras las mejoras del Renault en Montmeló.

Las pruebas de Montmeló antes del G.P. sirvieron para que Renault desvelara sus novedades para las próximas carreras, pero el punto de inflexión fue la noche del viernes al sábado. A partir de una petición de Alonso para que le cambiaran el chasis, el equipo Renault ofreció por fin al asturiano un coche a la altura de sus cualidades. La apuesta era arriesgada. No era un monocasco nuevo el que había en el camión, sino uno de los primeros utilizados al inicio de temporada, pero era ya lo único que a Alonso se le ocurría que podría cambiar para tener un coche capaz de responder a sus órdenes.

Esa opción tan osada, como todas las que decide Alonso en los momentos cruciales, ya sea en su carrera deportiva o en momentos comprometidos de un fin de semana, una vez más le salió bien. Tal y como estaba no podía seguir porque, ciertamente, era difícil hacer frente a Toyota, Red Bull y Williams, e imposible acercarse a los BMW, por no hablar ya de Ferrari y McLaren.

De esa decisión drástica y de ocho horas de trabajo de sus quince mecánicos salió un coche capaz de hacer el segundo puesto en la parrilla con el que poder aguantar al McLaren de Hamilton y a los BMW, e incluso seguir la estela de los Ferrari aunque fuera de lejos. Por detrás no le iban a ver ya sus rivales de las tres primeras carreras.

Un fallo de motor le apeó de la lucha en Montmeló, pero se fue del circuito con la sonrisa en los labios y abriendo una puerta a la esperanza. Ésa fue la conclusión principal de la cuarta prueba del Mundial. Hay posibilidades de volver a ver a Alonso en el podio y en los puestos delanteros de las carreras.

Raikkonen se escapa

La lucha por el título está descartada. Raikkonen es un líder sólido, a quien sólo puede inquietarle su compañero de equipo Felipe Massa, y Alonso no podrá luchar por el tercer título este año. Pero al menos podrá darnos alegrías y disfrutar viéndole en la lucha por los puestos de honor.

Un piloto puede marcar la diferencia en determinadas circunstancias y Alonso es de los que tiene un par de décimas en sus manos y otras tres o cuatro en su sensibilidad y en sus conocimientos técnicos para poner el coche a punto. Las primeras dos décimas las pone de manifiesto en cuanto se sube al coche, pero las otras cuatro décimas de ganancia que aporta donde va dependen mucho de la capacidad de progresión y trabajo de su equipo, de ahí que en un fin de semana el R28 haya dado un salto importante en prestaciones.

Se han unido las dos cosas, la habilidad de Fernando y el esfuerzo de su escudería, orientado en la dirección marcada por el asturiano. Aquellas seis décimas de mejora que le reconocieron en McLaren se las ha dado ahora a Renault, pero son insuficientes para luchar por las victorias.

Alonso mejora el coche allá donde va, pero este año la diferencia de prestaciones con el Ferrari es tanta que ni con las seis décimas de progresión que ha habido en este fin de semana se puede colocar en disposición de luchar con los coches rojos. La gran incógnita es saber que podría hacer Alonso al volante de un Ferrari, con un equipo trabajando para él, algo que no ocurrió nunca en McLaren.

Esa pregunta por ahora no tiene respuesta. De momento, lo que tenemos entre manos es un R28 muy mejorado, que estrenará motor en Turquía, un circuito que tiene la famosa curva "8" que pondrá a prueba las mejoras en el chasis. A Turquía Alonso viaja con un nuevo semblante y una sonrisa de oreja a oreja.

Por delante los Ferrari vuelan, mientras los McLaren se estrellan. Una vez más un coche plateado se rompió a la máxima velocidad, y eso es algo preocupante para sus pilotos. La progresión de la escudería británica no es tal sino que va hacia atrás, fruto de la inexperiencia de sus pilotos para trabajar en la pista.

La puesta a punto del McLaren para Montmeló debía ser perfecta, pero De la Rosa estuvo trabajando la semana anterior con ruedas lisas y aerodinámica tipo Monza, es decir preparando el futuro. La escudería británica ha descuidado el presente y lo va a pagar caro. BMW no estuvo como se esperaba y Alonso hubiera terminado por delante de no mediar el problema mecánico, que no se producía en un Renault con él al volante desde Italia 2006.

A partir de ahora, paciencia y estar atentos a lo que pueda ofrecer Alonso de aquí a final de temporada. Incluso alguna victoria pudiera caer si hay un poco de suerte y los Ferrari se meten en problemas. Soñar no cuesta nada y el español da motivos para ilusionarse.

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