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CAI ZARAGOZA 85, CLÍNICAS RICÓN 68

Triunfo balsámico y poco más

Barlow penetra a canasta, durante el partido de ayer
Triunfo balsámico y poco más
TONI GALÁN/A PHOTO AGENCY

El duelo de anoche dejó perfectamente claro que al CAI Zaragoza le hacía falta un pívot como Oriol Junyent y que sigue necesitando como el comer al capitán Matías Lescano. Lo mejor fue un triunfo que calma los ánimos y la derrota de un Menorca que es el próximo rival y que aclara el camino de los rojillos hacia la primera plaza. Destacado debut del último fichaje aragonés, que ayudó en todas las facetas del juego ante un aguerrido Clínicas Rincón que, de haber tenido algo más de acierto, podía haber complicado la cita a los de Abós. En líneas generales, más de lo mismo. Demasiado sufrimiento ante un adversario claramente inferior, pero el Príncipe Felipe sigue siendo un fortín.

 

A este CAI le sigue faltando algo. El efecto Junyent vino de perlas en la primera mitad, pero solo para tratar de ocultar unas enormes carencias que permitieron que el filial del Unicaja volviera a tutear a los rojillos e incluso a dominarles por momentos. Un nuevo inicio titubeante permitió que el partido se convirtiera en un correcalles que para nada interesaba a los de Abós. Nadie era capaz de parar aquello. Menos mal que los andaluces no estaban nada finos de cara al aro porque de lo contrario podía haber sido una auténtica sangría.

Demasiados fallos entre los locales, sobre todo de Barlow y de un Quinteros al que se ve desesperado al comprobar que los errores colectivos se repiten semana tras semana. Todo eso desembocó en los primeros pitos del respetable y en cambios en el grupo. Nacho Martín salía de alero alto y Robles de base. La bendita segunda falta del gigantón Sinanovic facilitaba algo las cosas y con un par de acciones meramente correctas y un triple de Martín el CAI se iba por diez. Era la prueba de que a nada que se hicieran bien las cosas se podía superar con cierta facilidad a los malagueños.

Eso sí, cuando llegó el acierto visitante desde fuera el marcador volvió a igualarse. Porque estaban más metidos en el partido, lo peleaban todo ante un equipo zaragozano muy alto -con Barlow y Martín de aleros-. Los primeros buenos rebotes de Junyent eran una premonición de su destacada actuación.

Pero ni siquiera sus puntos, capturas y faltas recibidas eran suficientes para romper el choque. Porque Lima sacaba los colores a un Elonu que sigue pecando de inmadurez, aunque se mostró más contundente que otros días. Entonces el público lo pagó con unos malos árbitros. Lo normal. Normal que sean malos, pero dos flojos colegiados no pueden ser excusa, ya que el CAI se medía con el Clínicas Rincón y al descanso su ventaja era exigua.

Poco cambió tras el descanso y el duelo siguió siendo trabado. Eso sí, el equipo zaragozano mejoraba con el pívot de Sabadell en cancha y conseguía serenarse a pesar de los continuos fallos. Quinteros pasó muchos minutos en el banco, pero eso tampoco alteraba las cosas.

El que sí que las alteró fue el altísimo Sinanovic. Con sus puntos en la pintura amenazaba a los rojillos y si sus compañeros acertaban desde fuera los nmervios volvían a apoderarse de un CAI en el que, por aquel entonces, solo Barlow era capaz de perforar el aro andaluz.

El descaro de los chicos de Paco Aurioles podía dar sus frutos, pero ni el acierto ni algunas decisiones arbitrales en el último cuarto les ayudaron para asustar aún más a los locales. La lógica iba a imponerse y con un par de ramalazos de buen juego, alguna defensa intensa y el leve despertar de Quinteros en la anotación otorgaba una renta de diez puntos que ya resultaría definitiva.

Fundamentalmente por el atasco ofensivo de los malagueños, quienes ya no vieron aro de ahí al final a pesar de su insistencia. Y es que los de Abós no brillaron, de hecho, aburrieron durante muchos minutos, pero tampoco dejaron escapar un triunfo tan necesario como basámico.

La imbatibilidad en casa seguía presente, pero los problemas no han terminado, ya que el miércoles se visita a un Menorca que ayer cayó en Gerona. Otro regalo para los rojillos. Solo cabe esperar que para ese encuentro ya esté listo un Lescano al que se sigue echando mucho de menos. Con él, quizá el equipo zaragozano recupere esa chispa y ese espíritu que ayer no se vivió en el Príncipe Felipe. Sumar es importante, pero para ascender hay que mejorar muchos aspectos. Y ayer fue un triunfo y poco más.

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