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CAI BM ARAGÓN

Toledo, tierra conquistada

El CAI Aragón derribó el fortín de la Asobal, el del recién ascendido Lábaro, conjunto revelación en el inicio del curso. Toledo, el feudo en el que no había sumado nadie, ya es tierra conquistada para el club aragonés, que estira su sensacional racha con un triunfo que consolida su privilegiada posición entre los grandes del balonmano español.

"Esto es Toledo; aquí no gana nadie" gritaba la afición del Lábaro Toledo desde el mismo instante que los jugadores pisaron la pista. El equipo que prepara Miglius Astrauskas interpretó sobre la pista el anhelo de su público. Con un balonmano intensísimo, repleto de velocidad y riesgos, el conjunto toledano imprimió un ritmo infernal al partido, que enloqueció desde su mismo nacimiento. El parcial 7-1 que pintaba el marcador en el minuto 9 resumía sintéticamente el fantástico arranque local. Mariano Ortega había solicitado tiempo muerto con 5-1 para intentar detener una ofensiva local cimentada sobre un sensacional Moyano al cuidado del portal y una defensa a la yugoslava, un avanzadísimo tres-tres que no llegó a ser suicida por la colaboración de los árbitros.

Tuvo que agarrar Marius Lepp a Toño Cartón por el cuello para que el Toledo sufriera por fin una exclusión. Sin soluciones desde el equipo titular, a Ortega no le tembló el pulso a la hora de mover el banquillo. En apenas 10 minutos había rotado a todos los jugadores de pista. Las soluciones que no habían aportado Larsson y Grebenar las comenzaron a esgrimir Ruiz Casanova y Maqueda. Las diferencias comenzaron a menguar y se redujeron hasta los tres goles. Iñaki Malumbres cerró el ciclo de cambios saliendo por Pablo Hernández en el minuto 21 con 13-9 en el marcador.

La salida del guardameta navarro fue fundamental. No exclusivamente por lo que para, sino por lo que ordena y manda. Iñaki ralentizó desde la portería los ataques del CAI Aragón. Los aragoneses dejaron de correr y comenzaron a jugar algo más. No a bordar el balonmano, pero sí a jugar con más pausa, con más cabeza. Evidentemente, si el planteamiento hubiera sido correr, el Toledo habría ganado. A jugar al balonmano, a fecha de hoy la entidad del CAI Aragón es superior. En el intermedio gobernaba el Lábaro (15-12) porque se había corrido más que jugado y porque el veteranísimo Diego Moyano había firmado un sensacional 45% de aciertos: 10 paradas sobre 22 lanzamientos.

Ortega insistió en el siete inicial que se había echado la siesta en la primera mitad. En la reanudación estaban bien atentos, con Malumbres comos despertador. El navarro lo paraba todo. Además, apareció Grebenar, sensacional en el lanzamiento. Stankovic, Stojanovic y Cartón se unieron a la fiesta. El resultado se volteó y amenazaba con romperse (17-19, minuto 38). Sostuvo el equilibrio momentáneo Astrauskas con un tiempo muerto, y los árbitros con dos exclusiones incríebles (e inexistentes) de Arrhenius y Grebenar. El público amenazaba en sus cánticos con lanzar al Tajo a Malumbres. Quizás era la única forma que la quedaba de ganar al Lábaro, porque con Iñaki entre los tres palos la tarea quedó claro que era imposible (¡¡¡56% de acierto!!!).

Después de una infinidad lanzamientos, Barbón consiguió batir a Malumbres. Fue un hito que el goleador celebró con júbilo. Los colegiados entendieron que excesivo y excluyeron al extremo. El pabellón entró en ebullición por la sanción. El Toledo aprovechó el momento de efervescencia para elevarse cual gas. Los árbitros le volvieron a dar aire al Lábaro, que recuperó el mando (24-23, minuto 52). El CAI Aragón se atascó, no veía puerta. Grebenar quebró el mal fario e igualó a 24. Los cinco minutos finales se vivieron con el pabellón en pie.

Robert Arrhenius puso en ventaja a los aragoneses con dos jugadores rivales colgados de sus hombros. En el otro frente, Malumbres detenía dos disparos envenenados. En amenaza de pasivo, Stankovic abrochó una trabajada y merecidísima victoria con un gol estratosférico. Al Lábaro solo le quedó tiempo para que Barbón recibiera la tarjeta roja. Toledo, donde no gana (o ganaba) nadie, también es tierra conquistada por el CAI Aragón.

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