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REAL ZARAGOZA

Todo son alarmas

El Real Zaragoza afronta el crucial partido frente al Almería, último contra penúltimo, tras improvisar un viaje en tren y autocar por el caos aéreo y llegar a destino, vía Malaga, entrada la madrugada.

Los jugadores del Real Zaragoza en el momento de tomar ayer tarde el AVE en la estación de Delicias de Zaragoza.
Todo son alarmas
JOSé MIGUEL MARCO

Hasta el viernes por la noche, este partido que hoy disputan Almería y Real Zaragoza en en estadio de los Juegos Mediterráneos era calificado por todos como crucial, vital, decisivo para el futuro inmediato de ambos rivales, que son, últimos los aragoneses y penúltimos los andaluces, los dos que cierran la clasificación de Primera División en estos momentos.Desde ayer, además, se trata de un partido histórico, inolvidable, lleno de contratiempos extraordinarios al quedar inmerso en el fin de semana donde, por primera vez en la España democrática pos franquista, se vivió en estado de alarma por decreto del gobierno del país. No fue ese envoltorio socio-político un asunto anecdótico en el devenir de este duelo correspondiente a la 14ª jornada liguera. Al contrario, el motivo de su declaración, la huelga salvaje de los controladores aéreos que colapsó durante más de 24 horas el tráfico de aviones en el cielo hispano, afectó de lleno a los planes del equipo zaragozano y provocó una paliza de viaje hasta Almería que habrá que ver de qué modo afecta al rendimiento de los jugadores esta tarde a partir de las 17.00.

El caos institucional en el que los controladores sumieron al gobierno y a la nación hizo saltar por los aires el cómodo plan de viaje diseñado, excepcionalmente, por Agapito Iglesias para llevar al equipo a Almería: un vuelo chárter directo desde Garrapinillos hasta el aeropuerto almeriense, como en los viejos tiempos de opulencia.

Cuando al mediodía concluyó el último entrenamiento del plantel de Aguirre en La Romareda, los ejecutivos del club ya habían descartado volar y estaba programado un viaje íntegro por carretera. La plantilla había sido citada a las 14.30 en la sede del club, una vez que con celeridad máxima hubiesen comido en sus domicilios. Se había contratado una cena en la localidada murciana de Totana, a eso de las 21.00, y se preveía llegar al Hotel Elba de Almería pasada la 1.00 de la madrugada.

In extremis, cuando el departamento de prensa había hecho público incluso el citado cambio de planes, la agencia de viajes logró cerrar un desplazamiento mixto, en tren y autocar, igual de intempestivo en el horario, pero algo más cómodo en su formato. Y se varió el paso sobre la marcha. Los jugadores comieron con mayor tranquilidad, fueron concentrados en el club a las 16.45 para subir a un AVE directo Zaragoza-Málaga en la estación de Delicias a las 17.30. El equipo llegó a la capital malagueña a las 21.40, en donde le esperaba un autocar que, tras cenar en un restaurante de la ciudad costasoleña, cubrió las casi 4 horas (en efecto, son 4 horas) que separan Málaga de Almería por una carretera manufacturada en los años sesenta, a través de Nerja, Almuñécar, Motril, Casteldeferro y El Ejido, mal que les pese a los habitantes de este rincón de la península que no entienden por qué aún no ha llegado hasta esta zona turística un proyecto de autovía. Total que, como en la primera iniciativa, al cierre de esta edición la expedición zaragocista no tenía prevista su llegada al hotel del Almería hasta bien entrada la madrugada de hoy domingo.

Este estado de alarma en el que vivimos todos los españoles no deja de ser, pues, nada más que una redundancia en el caso concreto de los zaragocistas. Porque, en ese mismo estado, dentro del ámbito puramente deportivo, afrontan los chicos de Javier Aguirre el encuentro de hoy ante el Almería que adiestra Oltra desde hace solo diez días tras la fulminantes destitución del ex zaragocista Juanma Lillo tras caer por 0-8 ante el Barça en el mismo escenario de la cita de hoy hace tan solo quince días.

El Real Zaragoza, último con 8 paupérrimos puntos, está obligado a ganar a un Almería casi gemelo, que le antecede en la tabla con 9. Es un combate entre los dos peores del primer tercio de la Liga, un envite que dejará heridas profundas en el perdedor e insuflará vitaminas en el ánimo de quien lo solvente con éxito. Por supuesto, el empate es una opción completamente inútil para ambos contrincantes por la agobiante situación en la que se hallan.

Alarma sobre alarma, el Real Zaragoza tendrá que hacer de tripas corazón y olvidarse de su mala suerte en este momento imborrable en las efemérides de la nación española. Con o sin conflicto aéreo, con o sin palizón en el viaje hasta Almería, los futbolistas del cuadro aragonés tienen que tener muy claras sus obligaciones. Este es un partido de 'su liga', uno de esos asaltos en los que hay que sacar fuerzas de flaqueza y sobreponerse como sea a tantas carencias y limitaciones como se vienen denunciando desde agosto. Este es uno de esos días en los que no hay demasiadas excusas a las que agarrarse si se falla. Al fondo, además, asoma la visita del Real Madrid. O se repunta hoy, o el futuro volverá a teñirse oscuro, muy oscuro.

Aguirre no va a variar su esquema de presentación. No se han recuperado ni Sinama ni Obradovic. O sea, lo previsto. Con Contini y Herrera sancionados, no hay más cera que la que arde. El once responderá de nuevo a un básico 4-1-4-1 con ligeras adaptaciones sobre la marcha, según se tenga o no la pelota en poder. Edmilson será el barredor central. Braulio el ariete 'goleador'. Parece que Franco, pese a todo, seguirá bajo palos. Lanzaro suplirá a Contini y Jorge López hará de enganche. Ojalá que sepan buscar las cosquillas a un Almería inerte en su casa.

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