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¡Supercai!

El CAI Teruel engrandece su nombre con el segundo título de campeón de la Superliga. Unos 4.000 aficionados vibraron con el tercer triunfo ante Unicaja.

Los jugadores lo celebraron con la afición
El CAI Teruel, otra vez campeón de la Superliga
ANTONIO GARCÍA

Resulta difícil explicar con palabras el sentimiento que provoca gritar alto y fuerte "¡CAMPEONES!". Maravilloso es la primera que los dedos aciertan a escribir. Extraordinario, asombroso, mágico, increíble… ¡SUPERCAI! El prefijo eleva al CAI Teruel al grado del mejor equipo del país. Sí, el más grande. Ayer, el club más importante de la provincia volvía a revolucionar a una Comunidad con un éxito mayúsculo: el segundo título de la Superliga. Y conseguido de forma consecutiva, ante el mismo rival -el Unicaja Almería- y por el mismo resultado que la pasada temporada, un inapelable 3-0. Pocos clubes pueden presumir de tal gesta. El CAI Teruel, en cuatro años en la élite nacional e internacional, ya exhibe con orgullo dos trofeos de Superliga y una Supercopa, ésta conseguida en el arranque del curso deportivo 2009/2010. Dos premios al que solo le faltó unirse la Copa del Rey en lo que habría sido un triplete histórico. Ya llegará. El último punto de Ibán Pérez (elegido MVP) que cerraba el 'play off' de la final, llevó al éxtasis a un pabellón, Los Planos, a una ciudad, Teruel, que anhelaba este momento. Las lágrimas no nublaban la visión del majestuoso manto naranja que tiñó un recinto con 4.000 gargantas que coreaban en una sola voz ¡"CAI, CAI, CAI!".

Hace 19 años nacía el Club Voleibol Teruel. Antonio Jiménez, socio número 1, y José Luis Torán, el 2, dieron forma a un proyecto para que los chicos que jugaban en los equipos juveniles en la ciudad pudieran seguir practicando este deporte que le ha catapultado a lo más alto. No era una locura, era pasión por la red. Y trabajo, mucho trabajo. Tiempos modestos, difíciles. El empeño de encontrar a gente que apostara por una idea, de convencer a las instituciones de que todo no era fruto de un impulso puntual. La ilusión por crecer se alimentó con grandes dosis de humildad, y donde no ha faltado una pizca de humor, la que preside una junta directiva de amigos, estupendos amigos, que han encontrado recompensa a tanto esfuerzo. Hombres que han quitado horas a la noche, a sus profesiones, a sus familias, para sacar adelante un proyecto que se coronaba esta campaña con una 'Champions' que ha confirmado al CAI entre los grandes de Europa.

En el calendario de recuerdos está grabado con fuego un año, 2006, cuando Teruel tembló por primera vez. El ascenso a la Superliga suponía la culminación, la guinda al pastel más sabroso. El presente ha traído la segunda corona, plasmada en una enorme ensaladera de felicidad, una Supercopa, y la confirmación de que el CAI Teruel vuelve a ser de 'Champions' por derecho propio la próxima campaña. Un club que se descubrió en su estreno en la Superliga, que se confirmó en la segunda edición, y que dejó en manos de Óscar Novillo hace dos temporadas la responsabilidad de elevarlo al Olimpo. De crecer en Europa (ha jugado una Copa Challenge, la Liga de Campeones y una eliminatoria de la Copa CEV). Un entrenador que nunca olvidará que su cumpleaños se celebra levantando títulos. Novillo, su mano derecha, José Ignacio Marcos, y el fisioterapeuta, Miguel Ángel Orta, han guiado a un grupo de jugadores con la misma filosofía con la que nació el Club Voleibol Teruel: humildad.

Y por encima, la afición. Cómo calificar a una hinchada que ha convertido el naranja en el color de moda, emblema de la ciudad. Se merece un monumento. Con su empuje, su ímpetu, su ardor ha lanzado al equipo de sus amores a lo más alto. Un público señor, elegante, apasionado... Como ayer. Un público que lloró y se abrazó a un equipo para proclamar: "¡Somos campeones!".

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