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CAI ZARAGOZA

Solo un cambio llamativo

Únicamente el interés de Angulo por meter balones a los pívots ha variado en el trabajo.

El entrenador del CAI Alberto Angulo observa los ejercicios de tiro de sus jugadores en la jornada de ayer.
Solo un cambio llamativo
JOSÉ MIGUEL MARCO

Solo una sesión de trabajo a puerta abierta cada semana, no hay entrevistas hasta nueva orden, el mismo ejercicio de tiro que ya realizaban con Curro Segura... Por el momento casi no se nota el cambio de técnico en el CAI Zaragoza. Bueno sí. La llegada de Alberto Angulo al banquillo aragonés ha incorporado su fijación de meter balones dentro, a los hombres altos, algo de lo que carecía el juego del conjunto rojillo hasta ahora. El nuevo entrenador lo sabe y como reconocía su capitán Matías Lescano "desde el primer minuto del primer entrenamiento con él hicimos ejercicios para que les lleguen balones a los pívots". Prácticamente es la única novedad en la rutina de trabajo del equipo. Eso, su continuo interés por corregir posiciones o movimientos para sacar más provecho de ellos, y su voluntad de que sus hombres se ejerciten con intensidad. Por lo demás, ningún cambio llamativo.

Ayer era el segundo día con Angulo al mando y desafortunadamente para los medios allí presentes no tocaba hacer "baloncesto" como se suele decir cuando hay ejercicios tácticos. Era el día del gimnasio y el tiro. Tras unos minutos de carrera continua y estiramientos, el entrenador zaragozano dividió a sus hombres en dos grupos. Por un lado los exteriores y por el otro los interiores, entre los que incluyó a Iván García.

Los ‘grandes’ se fueron a las pesas y los ‘pequeños’ arrancaron con el tiro. Un total de 50 tiros de dos, otros tantos triples y los mismos tiros libres cada en tandas de diez. Y su resultado había que comunicarlo al entrenador ayudante Joaquín Ruiz Lorente para que lo apuntara en su ordenador portátil. Ninguna gran novedad, ya que como se supo a posteriori ese control ya se llevaba en la época Segura.

Sin embargo Angulo se caracteriza por hablar mucho con sus pupilos. Ya lo hacía siendo jugador y ahora como ‘jefe’ mantiene esa filosofía. "Tiros de partido, no quiero que tiréis por tirar", apuntaba a sus chicos del perímetro poco antes de corregir pequeños detalles en la mecánica de lanzamiento o de pase de alguno de ellos.

En cuanto a la puntería hubo un poco de todo, aunque es verdad que los errores se lamentaban en voz alta, mientras que alguna serie de diez de diez se señalaba a la mesa con las dos manos abiertas, sin estridencias.

Luego, algún ejercicio más entre los exteriores para mejorar sus movimientos por parejas, como si fueran situaciones reales del juego. "Pensad que hay un defensor aquí", "no pases en el aire", "mejor a una mano que con las dos", eran algunas de las frases que se le escuchaban desde la distancia al técnico aragonés.

Más tarde llegó el intercambio de tareas y los pívots accedieron a la cancha. Tras sus decenas de tiros contabilizados, Angulo demostró su interés en que sus hombres altos anoten con facilidad bajo el aro y saquen el mayor provecho posible a sus movimientos.

Mandó a los grandes a la línea de fondo y les hacía encestar tras recibir un pase pero sin botar el balón (motivo por el que los altos suelen perder la bola). "Abre las piernas y gana espacio", "pasa el balón por encima de tu defensor para que no te la pueda quitar", "tírate hacia mí forzando la falta", repetía en esta ocasión. Y reconocía el trabajo bien hecho con escuetos "bien" o "nice" cuando se refería a Zizic.

Seriedad, intensidad y diálogo parecen las armas de un Alberto Angulo que de momento no ha variado casi nada la rutina de trabajo. Pero solo acaba de llegar y lo que sí que ha podido cambiar es la mentalidad de sus chicos. Pronto se verá.

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