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CELTA 0-1 REAL ZARAGOZA

Sensaciones positivas

El Real Zaragoza termina el verano con una victoria ante el Celta en un partido muy serio. Gabi anotó el único gol y Marco Pérez estrelló un balón en el larguero. Leo Franco hizo varias paradas decisivas para sustentar el triunfo y se postula como portero titular para la Liga.

Bertolo se anticipa a un rival
Sensaciones positivas
EL FARO DE VIGO

El Real Zaragoza va a llegar al inicio de la Liga dentro de siete días con un buen sabor de boca. La mínima victoria de anoche en Vigo, conseguida con criterio y guión, sigue alimentando el optimismo en un verano muy difícil.El primer tiempo de Balaídos fue un completo ejercicio de reafirmación del carácter que el Zaragoza ha ido desarrollando durante este verano. Serio atrás, disciplinado en el centro de campo y rápido en la búsqueda de los golpes de K.O. en la delantera en cuanto se presentaba la ocasión de buscarle las cosquillas al rival.

Sobre esa base táctica, que se ejecutó con buena nota la mayor parte del tiempo, hubo lagunas propias del momento. Como el otro día en Soria, como en Tenerife. Disfunciones entre líneas que pudieron ser muy nocivas si el Celta hubiese estado listo o, mejor dicho, acertado ante el gol. De hecho, el 0-1 que ya reflejaba el marcador en el intermedio pudo ser perfectamente un empate -los gallegos dirán que hubiera sido lo justo- y, si se apura ese prisma de análisis, incluso una derrota zaragocista por culpa de los errores tácticos puntuales.

Ahí aparece inexorablemente la figura de Leo Franco, el nuevo arquero blanquillo, que ayer firmó un partido sobresaliente para salvar al equipo de ir a remolque. Cuatro paradas del portero mantuvieron al Zaragoza con el timón del partido en la mano. Del modo en el que quiere jugar Gay, va a ser vital que los golpes de fortuna y las intervenciones del arquero sujeten al equipo sin caerse en los momentos de dudas y riesgos, que los hay y los habrá.

Para cuando Gabi adelantó al Zaragoza en el minuto 14 culminando una gran jugada en bloque, el Celta ya había marrado dos claras opciones de poner el 1-0 a su favor. Trashorras lanzó una falta fuera rozando la escuadra en el minuto 4 y Aspas se topó con Franco ocho después en una penetración perfecta en el área a pase del lúcido De Lucas. El Celta, como el Numancia, amagaba, combinaba bonito, pero no mataba. Y el Zaragoza, a su estilo, lo tumbó en la lona en la primera mano que soltó. Gabi cruzó raso a la red un pase atrás de un sublime Jorge López -tiene buen pie y buena cabeza a estas alturas el riojano- tras una penetración larga de Diogo por la banda.

El Zaragoza frenó así los ímpetus del motivado cuadro celeste y, durante muchos minutos, llegó a tener la posesión del balón, algo novedoso. Aun así, los locales fabricaron nuevas ocasiones que Franco abortó en su gran noche. David López erró un mano a mano chutando flojito a los guantes del portero y De Lucas, en otro golpe franco, patrocinó una palomita efectiva del argentino. El Celta quería, pero no podía. El Zaragoza mandaba en el juego, pero le faltaba mordiente. Ayer, Marco Pérez estuvo muy ausente y Bertolo, demasiado atolondrado (aunque le hicieron un penalti que el árbitro se comió en el minuto 36).

Para poner el colofón a un vistoso primer tiempo, David Rodríguez volvió a maldecir a Leo Franco cuando este le sacó con el cuerpo otro mano a mano en el área en el minuto 42. Fue la constatación de que el Zaragoza, además de saber a qué juega, está administrando bien el factor suerte y el factor acierto para acabar siendo un equipo eficaz y solvente. Con lo que hace, le sirve para generar un estilo propio, para imponer un patrón de partido al contrario en muchos minutos de los choques. Y eso no es poco tal y como está configurada en esta fecha la plantilla de Gay. Claro, esto habrá que ver si tiene validez a partir del domingo, cuando el de enfrente sea un igual de Primera que ya juega por tres puntos y no para rodarse.

El segundo tiempo, como es habitual en los bolos veraniegos, bajó el nivel. Primero, por el cansancio. Después, por el carrusel de cambios que deshilvanaron a ambos equipos. Y, además, por la dureza que afloró sobre el campo. El Zaragoza rozó el 0-2 en un trallazo lejano de Marco Pérez que se estrelló en el larguero. El Celta tuvo el empate en botas de Joan Tomás, que chutó fuera. El resto, pelea, lucha y poca profundidad.

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