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CICLISMO

Sello aragonés en la París-Brest-París

La prueba, consistente en recorrer 1.255 kilómetros en menos de 90 horas, arrancó el domingo en Francia con la participación de seis ciclistas zaragozanos, apasionados de la bicicleta que, por ahora y a pesar de las inclemencias meteorológicas, llevan el ritmo necesario para completar con éxito su desafío.

Los corredores del Club Ciclista Aragonés, instantes antes de comenzar a pedalear
Sello aragonés en la París-Brest-París

No son ciclistas profesionales. Sin embargo, casi están viviendo encima de sus bicicletas, sobre las que pedalean día y noche para recorrer 1.255 kilómetros en menos de 90 horas. Es el caso de los zaragozanos Javier Bouzas, José Pelegrín, José María Soria, Julian Montañés, Raul Choque y Oscar López, enamorados del ciclismo que, desde el pasado domingo, luchan por concluir en tiempo y forma la París-Brest-París.

Miembros del Club Ciclista Aragonés, estos corredores, con edades comprendidas entre los 36 años de Oscar López -el benjamín del grupo- y los 67 de José Pelegrín -el más veterano-, echaron a rodar el domingo por la tarde en territorio francés tras dos años de entrenamiento y varias pruebas clasificatorias superadas.

Y es que, para poder participar en este acontecimiento de ultrafondo, uno de los más duros del mundo, han tenido que cumplimentar previamente las llamadas 'brevets', citas de hasta 600 kilómetros a modo de preparación en las que hay que sellar un carnet de ruta imprescindible para poder tomar la salida en este exigente evento francés, que cuenta con cerca de 10.000 metros de desnivel acumulado.

Hasta el momento, sobrepasado el ecuador de la prueba, los deportistas han tenido que hacer frente a un clima inestable, con lluvias intermitentes que han endurecido más si cabe un trayecto que, a excepción de Pelegrín, están realizando sin coche ni personal de apoyo. Cuentan, únicamente, con el sostén de sus alforjas, de unos cinco kilos de peso, para ser autosuficientes de principio a fin.

Por el buen camino

"Están con ánimo y mucho sentimiento de equipo, por lo que se apoyan mutuamente", ha explicado Susana Romero, novia de Óscar López, uno de estos aventureros, que sigue ansiosa desde la capital aragonesa todos los movimientos del grupo: "A través de la página web, con unas claves asignadas, se puede saber cómo van, pues están localizados con un chip".

A falta del sprint final -el jueves a mediodía termina el plazo para cruzar la línea de meta-, estos zaragozanos, que han soprendido a propios y extraños en sus entrenamientos diarios, tanto diurnos como nocturnos, no contemplan quedarse en el camino. El espíritu de superación, entrega y sacrificio, innato en los ciclistas, les dará el aliento necesario para seguir pedaleando aunque el cuerpo diga basta. Es cuestión de orgullo, de satisfacción personal.

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