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CAI ZARAGOZA

Segunda jornada, primera lección

Los jugadores del CAI Zaragoza asumen que la derrota en Lugo, la primera de la campaña, es de las que hay que aprender de cara al futuro por cómo se produjo.

El local Xavier trata de sortear la defensa de Paolo Quinteros.
Segunda jornada, primera lección
EL PROGRESO

Si a los que presenciamos el encuentro nos costó entender lo ocurrido en el último cuarto del Leche Río Breogán-CAI, a los jugadores rojillos tampoco les fue fácil encontrar una explicación a lo sucedido en el Pazo dos Deportes de Lugo. Eso sí, nada más llegar al vestuario tuvieron una charla entre ellos para analizar lo sucedido y llegaron a la conclusión de que en apenas cinco minutos el acierto del rival les había descentrado y acabó por sacarles del partido a base de continuos errores propios. Todos coinciden en una cosa, que la derrota en tierras gallegas es de esas que aleccionan, esas de las que hay que aprender de cara al futuro. Y es que el conjunto de José Luis Abós recibió ya en la segunda jornada liguera la primera lección que ya no debe olvidar en toda la campaña. Jugando fuera hace falta muy poco para que un encuentro se te ponga en contra, aunque lo lleves totalmente controlado hasta ese momento. Ojo con eso.

 

En el último parcial del choque del pasado viernes la plantilla aragonesa parecía ida, fuera del encuentro, sorprendida y atónita ante lo que estaba contemplando. Y es que el partido se les iba de las manos en muy poco tiempo y, a pesar de su calidad, eran incapaces de reconducir la situación. Tras el bocinazo final, y con un desastroso parcial en ese último cuarto de 26-14, era el momento de la reflexión y a la salida de los vestuarios los aragoneses ya mostraban otra cara. Estaban dolidos, pero mucho más serenos tras hablar de lo sucedido.

 

Uno de los veteranos, el base Pedro Rivero, así lo exponía: "Hemos hablado un rato entre nosotros y la explicación a esta derrota es que ellos al final, en tres o cuatro minutos, nos han sacado del partido con una defensa intensa, y nosotros no hemos sabido jugar esos momentos. Hay que aprender de esto porque nos quedan muchos partidos fuera de casa y casi todos pueden ser como este".

 

Lo más doloroso de esta lección, aparte de la derrota, es que los de Abós habían encarrilado el choque y lo tenían controlado. "Lo llevábamos bien y de repente algunas decisiones que no tomamos bien hicieron que ellos salieran al contragolpe y nos desajustamos". También en todo esto tuvo que ver la grada del Pazo dos Deportes. Como dijo Rivero "nos metieron dos canastas que parecían dos goles en el ambiente y eso hace que te vengas abajo. Luego no hemos jugado bien un par de acciones y ellos se han venido para arriba".

 

El director de juego no tuvo una buena noche en Lugo, ya que no fue capaz de sosegar al equipo cuando la ansiedad y los nervios se apoderaron del grupo. Pero no fue el culpable, ya que el problema fue colectivo. De hecho, su compañero en la dirección, Edu Sánchez, tampoco estuvo fino ante el Leche Río Breogán, pero al terminar el choque insistió en algo fundamental: "Sí, es una derrota para aprender. Esa ha sido la primera idea tenido nada más llegar al vestuario, porque el partido estaba relativamente controlado". El base añadió que tuvieron "ventaja en la primera mitad y la segunda fue igualada, pero ellos al final apretaron en el nivel defensivo y nosotros nos atascamos un poco".

 

El jugador rojillo apuntó otra clave: "Eso nos pilló por sorpresa, algo que no tenía que ser así. Ahora se trata de aprender, apretar mucho y mirar ya al viernes que viene". Pero, ¿cómo es posible que ocurriera ese desastre final? "Por diversas razones. A nivel físico ellos han apretado mucho en la segunda parte, nosotros no hemos estado claros en ataque, fallamos cosas relativamente sencillas, tiros cómodos y el Breogán aprovechó para salir a la contra y hacer puntos con facilidad que le pusieron por arriba", concluyó Sánchez.

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