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Salto a África

El Rally Estoril-Portimao-Marrakech, con el equipo aragonés Coviar Raid, llega hoy a Marruecos.

El Mitsubishi del equipo Coviar Raid.
Salto a África
A. CORTÉS

Alcanzar Algeciras el martes. Éste era la primera meta del equipo aragonés Coviar Raid; la segunda, culminar (que será un éxito) su presencia en la cita del Mundial de Rallys Todo Terreno en Marrakech, punto final de una carrera que deja sus primeros cadáveres. Y aún no ha empezado lo mejor. Javier y Miguel Grasa están curtidos en mil batallas, y el Rally Vodafone Estoril-Portimao-Marrakech es una más para estos hermanos, locos por las competiciones que elevan la adrenalina a velocidades sin límite. Los deportistas, han alimentado su hambre de kilómetros, piedras, curvas y ración abundante de polvo en tierras portuguesas. Pero todavía no han saciado su apetito hasta decir basta. En el horizonte surgen laberintos de pistas, las primeras dunas, la navegación?, el temido desierto.

La árida zona del Alentejo y el Algarbe ha atrapado a los 75 participantes (entre motos y coches) de este evento que se vive con pasión en el país vecino. Tres días de toma de contacto con un rally que eleva su grado de exigencia en el norte de África. Un mini Dakar para los que añoran el mítico raid: los tramos por los que han discurrido los participantes están calcados de etapas antaño dakarianas. Ayer, el equipo zaragozano, el único representante español en la cita mundialista (José Manuel Pellicer, en motos, es el otro nombre con acento castellano) se despidió de Portugal con un sector especial de 104,25 kilómetros que culminó en el puesto 30, de 35 coches que finalizaron. La penalización de 100 horas ha roto la buena dinámica del Mitsubishi Montero que se había ubicado en el puesto 25 en un brillante arranque.

El reto es también el de acumular experiencia: "La primera parte en la carrera en Portugal está salvada. La lástima fue el problema del segundo día (etapa Portimao-Portimao) con el depósito de gasoil que nos deja mal sabor de boca. Son los inconvenientes y las sorpresas", explica Javier Grasa.

Los aragoneses vivieron ayer una matinal intensa, por caminos de tierra que dejaban una estela permanente de polvo que impiden una conducción perfecta. Es lo que masticas por salir al final: tramos revirados por monte de bosque bajo, con constantes subidas y bajas y barrancos a los lados.

A las once y media, el Mitsubishi Montero hacía su aparición en la línea de meta de Alcoutim. Su blanca carrocería apareció teñida de ese marrón que distinguirá a las máquinas desde hoy, cuando surjan las primeras pistas que atraviesen en Atlas. Ariel Jatón, encargado de la asistencia, dio los últimos retoques al vehículo antes de tomar la autopista rumbo a Algeciras. Esperaba un agotador enlace de 357 kilómetros hasta Algeciras.

La ambición de los hermanos Grasa era salvar las etapas portuguesas "sin tener ninguna dificultad con el coche y con los demás competidores". Es verdad que se complicaron las cosas con el depósito, pero el coche llega en muy buenas condiciones a África. En estos tres días, han vivido de todo: "El arranque ha sido muy duro y exigente. Pero seguimos animados. Marruecos está más cerca y seguro que disfrutaremos", completa su hermano Javier.

¿Qué se van a encontrar allí? La esencia de los grandes rallys: el peso sofocante del calor, pistas secas y pedregosas, grandes dunas, todo lo que se pueda pensar que esconde el entorno del Sáhara. El equipo Coviar Raid embarcó a las ocho de la noche. Por delante, doce horas hasta Nador. Sin tiempo para respirar, la menguada expedición (permanecen vivos la mitad de las escuderías) calentará motores a las nueve de la mañana. Un enlace de 272,76 kilómetros hasta llegar a Merija, de donde partirá la etapa de 255 kilómetros; luego, otros 207,77 km hasta Er-Rachidia, emplazamiento del campamento por dos días. El aroma del continente africano.

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