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Deportes

SD HUESCA

Rubén no perdona (2-1)

El conjunto oscense sigue dando pasos adelante para consolidarse en la zona tranquila de la clasificación y, sobre todo en su campo y con el apoyo de sus seguidores.

Es imposible abstraerse del derbi. Por eso la victoria de ayer llevaba un premio agregado: ir a La Romareda sin presión alguna, a disfrutar de que el Huesca esté en Segunda, a sacarse fotos en la grada por lo que pueda tardar en repetirse la escena y, ante todo, a vivir una gran fiesta del fútbol aragonés. Y eso que Marcos Márquez, una pitón con veneno para dar y vender, se empeñó en nublar el futuro con su mordisco tempranero, pero solo consiguió enrabietar al equipo azulgrana, que ajustó el cuentarrevoluciones, hizo un fútbol de muchos kilates y remontó un partido que debió ganar con mayor holgura.

Calderón tiene numerosas virtudes. Una de ellas es su minucioso estudio del rival. Vídeos, charlas y muchos ejercicios orientados a encontrar su punto débil. Es pesado como él solo parando el entrenamiento y corrigiendo. Sabe que el ataque se debe trabajar en la pizarra y que el matiz, la finalización o el adorno vienen de la inspiración individual.

El Huesca dio una lección de automatismos ofensivos, de movimientos reglados y coherentes, que además contaron con una precisión muy notable en el toque de sus interventores. Y como el campo estaba rápido por el agua, el juego resultaba bellísimo.

Del minuto 10 al 35 se puede editar un vídeo aparte para desacreditar a todos esos técnicos que piensan que, con situar buenos futbolistas arriba, el fútbol emergerá como por ciencia infusa.

Con un 4-1-4-1, los espacios del universo canario estaban a ambos lados de su pivote defensivo, como bien resaltó Calderón en la rueda de prensa. Por ahí reinaba el descuelgue insultantemente provocador de Vegar y Rubén Castro, que caían como los marcianitos de la máquina, en plan pesadilla, para desestabilizar todo el sistema amarillo. Y a velocidad de vértigo, pero sin que les quemara el balón en los pies. Y los guanches corriendo para delante y para detrás desesperados. Y el Huesca creando ocasiones cada treinta segundos. Un mundo de locos.

Las Palmas tiene un portero con el que ganará millones cuando lo venda. Santamaría fue el único reponsable de que el cuadro azulgrana no llegara al descanso con los deberes terminados. A disparos malintencionados, respuestas inverosímiles.

Estreno de Rigo

Sastre volvió para alegría de los sentidos después de mes y medio lesionado. Tardó en sacar la partitura, pero con el paso de los minutos se multiplicó en todo tipo de labores. Y en defensa se estrenó Baltasar Rigo, después de casi ocho meses y una grave lesión de rodilla. El central estuvo de cine dadas las circunstancias. Otro futbolista para las cavilaciones semanales de Calderón, en su guerra con la almohada por decidir a quién sube al escenario y a quién deja sufriendo entre bastidores.

Camacho, rematando un gol que ya había sido de Rubén -pero que no le adjudicó el árbitro-, y el propio Rubén, en la maravilla de la noche, certificaron tres puntos de enorme mérito. El Huesca solo sufrió en los últimos diez minutos.

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