Despliega el menú
Deportes
Suscríbete

FORMULA UNO

Rendido a la evidencia

Fernando Alonso saca la bandera blanca ante unos Red Bull que dominan insultantemente en Montmeló. La lluvia u otras incidencias, la esperanza del asturiano.

Fernando Alonso observa desde su Ferrari los tiempos de la tercera ronda de calificación.
Rendido a la evidencia
EFE

Montmeló. Como un gigante entre enanos. Así deben sentirse los integrantes de Red Bull. La superioridad de la escudería de la bebida energética ha alcanzado el calificativo de insultante en el Gran Premio de España de Fórmula 1. Mark Webber y Sebastian Vettel se turnaron durante toda la jornada para capturar la 'pole', llevándose la pugna el australiano. Una lucha exclusiva y reducida, en la que todo un bicampeón del mundo como Fernando Alonso tuvo que conformarse con el papel de comparsa. El cuarto puesto del asturiano, segundo en la clasificación de los 'mortales' tras Lewis Hamilton, es un premio que no consuela a un competidor de la ambición desmedida del piloto de Ferrari.

"Parecía que estaba en otra categoría. El tercer puesto era lo máximo a lo que podíamos aspirar y al final saldremos cuartos. Aquí tienen demasiada superioridad, tanto en la crono como en la carrera. A ver si mañana (por hoy) es la definitiva y podemos avanzar una posición, porque a los Red Bull, aunque les recuperemos algo, nos pasarían tarde o temprano". Con estas palabras firmaba Fernando Alonso su rendición ante la evidencia que marcan los tiempos.

Por quinto Gran Premio consecutivo (todos los que se llevan disputados en el Mundial 2010), Red Bull volvió a ser el más rápido en la sesión de entrenamientos oficiales, obteniendo las dos plazas más sugerentes en la parrilla de salida. Pero con un matiz. La distancia entre Webber y Vettel con el resto es sideral. Una auténtica salvajada que secuestra la emoción y marca claramente cuáles son las dos cartas ganadoras en la baraja del Gran Circo.

El australiano aventajó en casi un segundo al tercer clasificado, Lewis Hamilton. Un autoritario golpe en la mesa que no deja el menor resquicio a la duda. Salvo sorpresa o incidencia imprevista, los dos primeros cajones del podio tienen ya escritos sus nombres.

A ese factor sorpresa se agarran Fernando Alonso y el resto de aspirantes al título. Sólo desde el caos puede atisbarse una revolución ante el orden establecido. Los partes meteorológicos, que erraron ayer, anuncian lluvia durante la disputa de la carrera. Si el líquido elemento hiciera acto de presencia, las opciones del ovetense se multiplicarían exponencialmente. Sabida es su habilidad para manejarse en el asfalto mojado.

"Puede pasar de todo. Si se producen cosas raras, puede haber más emoción en la carrera. Yo, por ejemplo, he sufrido un pinchazo. Esas situaciones son las que pueden animar todo. Si no, está muy claro quiénes son ahora mismo los dos mejores coches de la parrilla", disparó Alonso.

Polémica en los boxes

Pero las preocupaciones del piloto de Ferrari no acaban ahí. Ayer estuvo a punto de ver lastrada su participación en la prueba española por un error en la salida de boxes. Una mala indicación de su escudería, hizo que Alonso cortara antirreglamentariamente el paso a Nico Rosberg, que estuvo en un tris de chocar contra el muro del pit lane. El alemán no disimuló su enfado: "Fernando ha salido de forma muy peligrosa. Casi me estrello contra el muro y eso hubiese hecho saltar piezas del motor, lo que habría resultado peligroso para los mecánicos que trabajaban en los talleres". Afortunadamente, la FIA concentró la sanción a una multa económica de 20.000 dólares. Un mal menor que permite respirar aliviado al español.

Etiquetas