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LOS EFECTOS DEL PLAN 2016

Recorte o salida

Establecidas las bases económicas del nuevo Real Zaragoza, la acción y el interés se focalizan sobre la plantilla. El club ya conoce los parámetros económicos en los que deberá moverse la gestión deportiva, entradas y salidas que se ajustarán al Plan 2016, el modelo de restructuración financiera presentado por Agapito Iglesias esta semana con el fin de medicar los números rojos de la entidad. La viabilidad del plan exige medidas drásticas en el control del gasto y, en ese punto, la vigilancia del coste salarial de la plantilla compone uno de los pilares maestros. Esta política se traduce en la imposición de un límite a los salarios de los futbolistas (en torno a 1 millón de euros) y en la liberación de los sueldos más gravosos de la actual plantilla, aquellos que sobrepasan notablemente el nuevo tope establecido por Agapito Iglesias.

Este ajuste ya se inició el pasado mes de enero con la salida de Ewerthon, Ayala o López Vallejo y seguirá con la finalización de los contratos de Luccin, el más elevado del plantel (2,5 millones por temporada) y Pulido. Aun así, el Real Zaragoza debe aliviar el coste de la plantilla reduciendo el gasto salarial en torno a cinco millones de euros más.

De acuerdo al nuevo tope, ocho futbolistas del Real Zaragoza deberían salir del club a causa de su excesiva remuneración o deberán renegociar a la baja sus respectivos contratos. Desde hace más de un mes (HERALDO ya adelantó estas gestiones el pasado 10 de mayo), el Real Zaragoza ha mantenido diversos contactos con los futbolistas y sus agentes para perfilar distintos acuerdos. Teniendo en cuenta los números y ceros de los contratos y algunas duraciones, las negociaciones para modificar las condiciones de esos contratos (recorte de sueldos, concecisión de la carta de libertad y pactos en finiquitos anticipados, reducción de temporadas…) se mueven en terreno pantanoso. No será tarea sencilla para el Real Zaragoza. El resultado de las primeras conversaciones fue diverso, la predisposición de unos fue positiva y la sintonía con otros no tanto. Por ejemplo con Jermaine Pennant. El inglés, tras la salida de Luccin, se convertirá en el futbolista mejor pagado de la plantilla. Percibe 2,4 millones de euros por temporada, una cantidad descomunal en la nueva etapa del club y más si se contrasta con el pobre rendimiento y los problemas disciplinarios de su primera temporada. El Zaragoza ha dado orden a algunos intermediarios de que muevan a Pennant por el mercado británico. Pero encontrarle destino no se presume sencillo. Hallar un club capaz de asegurarle a Pennant los dos años de contrato que le restan en Zaragoza a razón de 2,4 millones de euros por temporada roza la utopía. Si se le encuentra destino, el inglés podría salir libre.

El siguiente en el escalafón salarial es Francisco Pavón. Darle salida al central es tarea en el Real Zaragoza cada vez que se abre el mercado desde el descenso a Segunda División. Pavón firmó en 2007 para cuatro temporadas un contrato de retribución progresiva y la próxima campaña cobrará 2 millones de euros, un sueldo insostenible en el Real Zaragoza. A Pavón, fuera de los planes del club también desde el punto de vista deportivo, se le ha abierto la puerta. Como a Carlos Diogo.

El uruguayo concluye contrato la próxima temporada y su ficha anual de 1,8 millones de euros tampoco concuerda con la nueva política del club. Por Diogo, el Zaragoza pagó hace tres temporadas 4,5 millones de euros. Sus continuos problemas físicos lo han devaluado, pero aún así el Zaragoza tratará de recuperar parte de esa inversión o, si no es posible, al menos liberarse de su ficha.

Diferente arquitectura presenta el caso de Javier Arizmendi. Deportivamente, es una pieza válida para el club, pero su salario de 1,7 millones anuales y, sobre todo, las cuatro temporadas que aún tiene firmadas lo convierten en un futbolista inasequible. Se ha renegociado con él, pero el acuerdo no es sencillo, como tampoco lo es encontrarle un equipo capaz de asumir las condiciones que le aseguró el Zaragoza hace dos veranos tras contratarlo del Valencia por 4,25 millones de euros.

Como Pennant o Pavón, tampoco entra en los planes del club Javier Paredes. El lateral izquierdo cobra 1,2 millones anuales y le restan dos temporadas más de contrato. Su rendimiento nunca se ha acercado al alcanzado en el Getafe, lo que encarece aún más su salario, y el Zaragoza le ha abierto la puerta. El Almería lo pretende, pero no en esas cantidades. Al grupo de 1,2 millones anuales pertenece también Braulio, cedido en el Recreativo. El Zaragoza tampoco cuenta con él y planea incluirlo en la operación de compra de Colunga. Sin embargo, el salario de Braulio, con dos años más comprometidos con el Zaragoza, se escapa de los márgenes económicos del Recreativo.

Con una temporada más de contrato y un sueldo de 1,2 millones, figuran Jorge López y Babic. El Zaragoza pretende una salida para el croata tras su mediocre campaña, aunque tampoco será fácil filtrarlo en algún club. El caso de Jorge López es el más abierto. Le queda un año, circunstancia que aconseja su venta, pero su ficha sobrepasa de forma moderada los nuevos límites salariales, por lo que darle salida no supone tanta urgencia para el Zaragoza como en otros casos. Su futuro depende, por lo tanto, del futuro entrenador y del avance del mercado.

También percibe 1,2 millones anuales Gabi. Sin embargo, su situación es particular. El balance económico-deportivo favorece al rendimiento. Le quedan 2 años y supera, aunque levemente, el tope salarial, pero en el club se le considera un futbolista apto para el proyecto deportivo. Solo si aterriza una oferta jugosa por él se le abrirán las puertas de salida.

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