Real Zaragoza
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EL SISTEMA

Fútbol de supervivencia

La realidad ecónomica del club ha obligado a su técnico, José Aurelio Gay, a aparcar sus pretensiones iniciales para conseguir los objetivos marcados. Adaptarse o morir.

José Aurelio Gay
Fútbol de supervivencia
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El día que tomó posesión del banquillo zaragocista antes del siempre difícil partido en el Bernabeu, José Aurelio Gay hizo toda una declaración de principios apostando por un soñador 4-3-3. Entonces, su estatus como entrenador del primer equipo era provisional, como también lo era la plantilla con la que contaba y como lo fue aquel atrevido dibujo táctico. El resultado… no es importante a estas alturas.

Aquello fue una bofetada en el orgullo zaragocista y, en cierto modo, un doloroso y necesario baño de realidad a partir del cual comenzó a cimentarse el equipo de la salvación. Siete incorporaciones en el mercado invernal, cambio total en la mentalidad del equipo y, en consecuencia, una nueva disposición de los jugadores sobre el terreno de juego adaptada a las piezas que había en nómina. El resultado esta vez si es significativo: otro año más en Primera.

Lo que visto así parece una decisión lógica, no deja de ser un mero ejercicio de adaptación al medio. Aquello que Darwin apuntó en su conocidísima teoría de la evolución. “Solo los fuertes sobreviven”, aunque, en muchos casos, los más fuertes sean, simple y llanamente, los más sensatos.

Así, con la temporada terminada, el entorno volvió a cambiar rápidamente. Agapito Iglesias publicó su plan de viabilidad del club, con el que se reconocían abiertamente los problemas económicos que atormentan a la entidad, y generó un cambio estructural interno que, todo sea dicho, tampoco cambió mucho. Aunque, respecto al diseño de la plantilla, quisieron dejar claro que era un trabajo de la secretaría técnica. “El club decidirá ahora la política de fichajes, tal y como hicimos en enero. Nosotros (el área deportiva) tomamos todas las decisiones atendiendo las necesidades del equipo y salió bien”, declaró Antonio Prieto en una entrevista con HERALDO tras haber sido ratificado por Iglesias en su puesto.

Una doctrina que, en principio, chocaba con lo expuesto por Gay un mes antes, cuando tras salvar al equipo hacía balance y miraba al futuro esperando ser renovado en su puesto. “Si sigo, evidentemente tengo que formar parte directa de ciertas decisiones que se han de tomar. Si no, no tiene sentido (…). Yo creo que el entrenador sí que tiene que estar codo a codo con los responsables del club. Es una incongruencia que se trabaje en contra de los criterios del técnico en este ámbito”, indicó entonces refiriéndose a la confección de la plantilla.

Nuevamente, el escenario ideal se enfrenta al real, donde la economía de guerra inunda la agenda zaragocista. Se ficha lo que se puede, no lo que se quiere, y el once se deberá adaptar a las piezas y no a la inversa. “El sistema de juego no me preocupa. Lo más importante es saber el estilo que vamos a poder desarrollar en el campo. Y eso depende de la plantilla que nos quede a final del verano y que ahora no es posible definir”, afirmó el técnico en su última entrevista en un nueva maniobra de adaptación.

Cuando las necesidades ahogan, tener los pies en el suelo es vital. Se trata de una situación en la que lo prioritario es el presente. En definitiva, sobrevivir.

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