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Real Zaragoza
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LA PASADA TEMPORADA

Escapar de la cuerda floja

Una milagrosa segunda vuelta, de la mano de Javier Aguirre, consiguió mantener al conjunto aragonés en Primera División.

Celebración del Real Zaragoza en Levante
El Zaragoza es de Primera
TONY GALÁN

Un año tranquilo. Proposición en apariencia simple pero terriblemente complicada para el Real Zaragoza. Durante los últimos años, la entidad presidida por Agapito Iglesias se ha acostumbrado a vivir en el alambre. En el afilado precipicio que separa la Primera División del infierno más absoluto. Una circunstancia que se ha visto potenciada por las penurias económicas en las que se mueve la entidad.

Circunstancia axiomática de esta situación fue la pasada temporada, cuando el equipo logró la ansiada salvación en la última jornada. Fue en el campo del Levante, escenario de una de las mayores demostraciones de amor por unos colores que el fútbol español jamás ha visto. Entonces, 11.000 zaragocistas acompañaron a su equipo hasta la permanencia. La cúspide de una remontada antológica que comenzó en enero.

Cuando Javier Aguirre tomó las riendas del Real Zaragoza, antes de la decimocuarta jornada liguera, el equipo era colista y su futuro se vislumbraba teñido de negro. Su recuperación se antojaba harto complicada y la fractura social existente entre los aficionados y la dirección de la entidad retorcía más el ambiente. Una presión que el técnico mexicano supo difuminar con su trabajo y resultados.

El primer momento clave en la resurrección llegó en enero. El cuadro aragonés logró 12 de los 15 puntos que había en juego y se colocó por pleno derecho en la terna de los que luchan por sobrevivir. El conjunto aragonés amuralló La Romareda y obtuvo victorias importantes ante rivales que, a la postre, sería contendientes directos. Deportivo, Real Sociedad, Levante y Málaga -fuera de casa- sucumbieron al fulgurante inicio de año de los aragoneses.

Con el 4-1-4-1 por sistema y la utilización de jugadores hasta entonces desaparecidos como Boutahar o Uche, el conjunto aragonés llegó a crecerse poderosamente cuando ejercía de local. Mágica fue la noche en la que los de Aguirre lograron superar por un contundente 4-0 al Valencia, a la sazón vencedor de la liga que no disputan Real Madrid y Barcelona. Cúspide de unas actuaciones en las que cayeron rivales ilustres como el Athletic de Bilbao o Espanyol.

Bombazo en el Bernabeu

Si la fortaleza en casa cimentó la salvación, no es menos cierto que fueron dos resultados como visitantes los que ofrecieron lustre a la segunda vuelta zaragocista. Dos bellos adornos en forma de triunfos en el Bernabeu y el Ciudad de Valencia.

Dos partidos con dos nombres propios. Gabi y Lafita. Capitán y canterano. Ejemplos de compromiso que lograron su recompensa.

El zaragozano arrastró varias molestias físicas a lo largo de todo el curso, por lo que su nota general es irregular. Sin embargo, cuando nadie lo esperaba, emergió para dominar el histórico campo madrileño en una tarde para recordar. El canterano logró dos goles, siendo la cabeza visible de un triunfo histórico.

Gabi, por su parte, ratificó su papel de faro logrando otros dos tantos en el partido decisivo. Dos dianas de bella factura, que abrían paso hacia la permanencia a través de la escuadra levantinista. Esa que se habrá de visitar en busca de una temporada de mayor relax.

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