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WATERPOLO

Ramsés vuelve a la piscina

La familia del waterpolo recordó en el PD Ebro al jugador que militó en El Olivar y el CN Helios.

Los jugadores del ADF Helios, emocionados al ver las imágenes de Ramsés en el PD Ebro.
Ramsés vuelve a la piscina
ESTHER CASAS

ARamsés. Vuelves a la piscina del Parque Deportivo Ebro, espacio en el que te conocimos. La familia del waterpolo aragonés recuerda tu figura y tu persona". Una leyenda anónima, que envuelve el sentimiento de un colectivo huérfano de una persona, de un deportista, muy especial: Ramsés Juravle. Su figura aún perdura (falleció el pasado noviembre víctima de un tumor cerebral) y, desde ayer, permanecerá para siempre en el escenario en el que triunfó. Los amigos que cultivó con su eterna sonrisa, dentro y fuera del agua, quisieron rendirle un sentido y emocionado homenaje en el lugar en que se dio a conocer en Zaragoza. Un acto que unió en el abrazo a dos clubes referentes de este deporte acuático, el Estadio Miralbueno El Olivar y el Centro Natación Helios, y al Gobierno de Aragón. Los tres escudos figuran grabados, junto con las sencillas palabras, en una placa plateada que desde ayer brilla en el PD Ebro.

 

El equipo de División de Honor masculina, el ADF Helios, deseaba que la memoria de un hombre que era el vivo ejemplo de lucha, esfuerzo y compañerismo perdurará dejando un testimonio permanente. El balón amarillo trajo a Zaragoza a este rumano que, durante cuatro años, marcó la diferencia en El Olivar, luego Pla-Za, en la elite nacional. El CN Helios le abrió las puertas de su templo, y Ramsés volvió a sentir el contacto con el agua, a escuchar los gritos de unos aficionados que coreaban su nombre. Allí dejó su impronta: entrega, esfuerza y superación fue la doctrina que impartió. Un discurso que ayer se escuchó en el recinto deportivo, y que se acompañó de unas imágenes de esa zurda maravillosa que lució con orgullo el gorro con el número 9 teñido de verde, el color de El Olivar, y azul, del CN Helios. Un guiño al atacante en las cintas que los promotores de la cita repartieron entre los cientos de aficionados que llenaron las gradas del PD Ebro y lloraron al ver a Ramsés elevarse en el agua. Unas lágrimas que no pudieron contener los jugadores del ADF Helios, abrazados en el dolor. Esa placa no es lo único que evocará el inmenso corazón de Ramsés. Un olivo echa raíces desde ayer en el exterior de la piscina, alimentado por las frases de cariño que los asistentes estamparon en papeles y ocultaron en la tierra. Ramsés Juravle, vivo en tu hogar.

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