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REAL ZARAGOZA

Querido mercado...

La provisionalidad de la plantilla apenas permite conclusiones tras el simulacro de partido jugado ante el Numancia B porque las necesidades son evidentes. Los goles de Orti y Obradovic dieron la victoria a los de Aguirre por 0-2.

Querido mercado...
Querido mercado...
LUIS áNGEL TEJEDOR

Javier Aguirre rellenará cientos de libretas con correcciones, teoremas, apuntes y sufrimientos hasta que empiece la temporada. Así lo hizo ayer en el banquillo de la Ciudad Deportiva del Numancia, en la cuneta misma de la carretera de Burgos, mientras sus jugadores plasmaban sobre el césped la realidad de la pretemporada: el Zaragoza es hoy un feto con solo dos semanas de gestación.

El partido, o partidillo, de entrenamiento del equipo aragonés ante el Numancia B no dejó de ser más que un simulacro para que Aguirre anotara juicios y conclusiones en su libretita negra, un cuaderno que nunca le abandona y al que vive pegado las 24 horas del día. Zaragoza y Numancia B jugaron con el uniforme de entrenamiento, sin dorsales, durante una hora de juego fragmentada en tres partes de veinte minutos. Del formato ordinario, el partidillo apenas contuvo al árbitro y sus asistentes de banda, y a las espinilleras, signo de desconfianza en un choque que el Zaragoza se esforzó en descafeinar previamente, catalogándolo con énfasis como «un mero entrenamiento». Así lo fue, por eso el resultado se representa como una anécdota. Los amigos de lo competitivo y los almanaques incombustibles pueden anotar: el Zaragoza ganó 0-2, ambos tantos conseguidos en el tercer tiempo (un tercer tiempo real, alejado de la barra de cualquier bar) por Jorge Orti, autor del primer tanto oficioso del Zaragoza concursal, y por Ivan Obradovic.

¿Conclusiones principales? Las justas. Si acaso, el aluvión de necesidades. Al Zaragoza, como es obvio, le faltan muchas cosas. Le falta ritmo, cohesión, una idea atacante, capacidad de posesión y circulación? Nada alarmante y anormal un 23 de julio, a un mes de trabajo y varios partidos de fogueo del comienzo de la temporada. Más preocupante a estas alturas de verano suena la terrible escasez de futbolistas de la plantilla.

A apenas cinco días de iniciar la gira inglesa, la teórica fase en la que el equipo deberá comenzar a concretarse y ensamblarse, el Zaragoza no tiene ni un lateral derecho, solo cuenta con el joven Kevin como volante creativo, sufre la ausencia de una referencia arriba y se le descubren carencias posicionales más allá de la defensa. «Querido mercado?», sería el imaginario encabezado de la hoja escrita ayer por el técnico mexicano.

El estado embrionario de la plantilla acorrala a Aguirre, que apenas puede armar un equipo reconocible como tal. Por ello, mostró interés en jugar un partidillo ante un rival menor. Su actual grupo apenas le permite organizar un ensayo entre iguales. Así surgió el filial del Numancia como 'sparring'. Un oponente más serio de lo imaginado, con un puñado de chicos jóvenes bien armonizados, descarados en el campo y correosos. Un tiro al larguero tras un contragolpe de libro metió un susto a Doblas en la segunda parte. Pudo ser el 1-0. Buena imagen y buen adversario para el Zaragoza.

Escasas alternativas

Javier Aguirre formó con el esquema con el que viene trabajando con mayor insistencia en la concentración de Navaleno. Un dibujo 3-5-2, junto al 3-4-3 también usado en las sesiones con balón, muy condicionado por la realidad de la plantilla, saturada de defensas, con tres laterales izquierdos (dos de ellos ofensivos como Abraham y Obradovic) y ninguno derecho, con solo tres volantes centrales (Ponzio, Kevin y Pinter)? Si el Vasco quiere probar con todos los jugadores en sus puestos más o menos ideales, el 3-5-2 es su arma. Poco más puede hacer.

La alineación inicial la compusieron Leo Franco, Lanzaro, Mateos y Paredes en la retaguardia; Ponzio por delante de ellos con su inseparable escoba; Kevin y Pinter de volantes interiores; Edu Oriol y Abraham como carrileros de largo recorrido; y con Uche y Braulio (gol anulado y fallo rotundo en el área pequeña) en la delantera, con el canario ligeramente retrasado.

Este equipo perduró media hora, hasta la mitad de la segunda parte. La versión secundaria del Zaragoza añadió los nombres de Laguardia y Goni en la defensa, Joel Valencia en la zona de creación, Obradovic en el flanco zurdo, y Lafita y Jorge Orti en la punta. Mateos, Ponzio, Kevin (mitad del tiempo como volante creativo y mitad como carrilero derecho) y Pinter fueron los únicos que participaron en todo el entrenamiento.

Solo Juan Carlos, recuperando aún unas amigdalitis, y Contini, aún en fase temprana para volver a jugar tras su lesión de tobillo de final de la pasada campaña, no participaron. Por su parte, los tres porteros, en este orden, Leo Franco, Doblas y Alcolea, jugaron cada uno una de las partes.

Los goles llegaron en la recta final y tuvieron como asistentes a Mateos y Joel Valencia, uno de los protagonistas positivos del partidillo. En el primero, el ex del Real Madrid lanzó un envío largo que Jorge Orti convirtió en una vaselina camino a gol. Y en el segundo, aparecieron las botas precisas de Joel asistiendo a Obradovic, que de un cabezazo dobló las manos del portero.

El joven ecuatoriano fue una de las notas destacada junto a Leo Ponzio. Para el rosarino, no hay verano. Portando brazalete, sobresalió por su intensidad desorbitada. Ejerció de líder, voceando, ordenando y corrigiendo. Su peso dentro del campo es indiscutible y así lo quiere Aguirre. También dejaron notables pinceladas Mateos, atento en defensa y panorámico en la distribución de la pelota. Y Edu Oriol, desequilibrante y retador por la derecha. Y también Kevin, cuando operó por el medio, fino y dinámico como siempre.

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