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REAL ZARAGOZA

¿Qué le pasa a Marcelino?

El asturiano mostró en la rueda de prensa en el Camp Nou una cara desconocida durante su estancia en Zaragoza.

¿Qué le pasa a Marcelino?
¿Qué le pasa a Marcelino?
enrique cidoncha

Reponerte de una soberana paliza debe ser una ardua tarea. Una diabólica digestión que el domingo afectó a Marcelino García Toral. El técnico acudió a la sala de prensa del Camp Nou pocos minutos después de que Paradas Romero indicara el final del partido. Tal vez se debiera a esa premura fundida con la indignación por la bofetada deportiva, pero lo cierto es que el zaragocismo descubrió una cara pública desconocida, alejada de la contención y la mesura habituales. Irrumpió un Marcelino sarcástico, inflexible y tenso.

 

La reacción del asturiano ante dos preguntas absolutamente razonables dejó absortos a todos los periodistas que asistían a la comparecencia, produciéndose algunas risas de estupefacción.

 

Todo arrancó al cuestionarle por la diferencia de posesión de balón (77% a 23%). "El entrenador les dice a los futbolistas que regalemos el balón al rival", contestó con frialdad y sumiendo al auditorio en un tenso silencio que se prolongó por espacio de unos gélidos segundos.

 

Prosiguió con un recital de respuestas neutras, con aparente desinterés, como cuando ofreció la razón del triunfo azulgrana ("La explicación al resultado es que un equipo ha sido superior y el otro ha sido inferior. Simplemente eso"). Economizó las palabras al máximo, tal vez demasiado.

 

El colofón se produjo cuando se le preguntó cómo se iba del estadio azulgrana. "Me marcho como vine, caminando".

 

Cuesta reconocer a este Marcelino tan retador e irónico. De hecho, volvió a recobrar su cordialidad cuando, a punto de llegar a la medianoche, era entrevistado a la puerta del vestuario zaragocista por José Ramón de la Morena. La conversación giró en torno a la aún reciente rueda de prensa y a las salidas de tono del entrenador. Marcelino las negó: "A nadie le agrada un resultado tan abultado. En ningún momento quise ser una persona borde", apuntó. Ante la insistencia del periodista, se reafirmó en su propia defensa: "No creo que me haya puesto tenso. Estás fastidiado, malhumorado. No fue mi ánimo cortarle ni responder de mala manera. Si algo me caracteriza es el máximo respeto a todas las personas".

 

Ante De la Morena, expuso con mayor precisión y extensión las claves de la debacle: "Contra el Barça hicimos todo lo posible. Superar su primera línea de presión es la clave y lamentablemente lo conseguimos muy pocas veces. Hay muy pocos equipos que pueden poner problemas al Barcelona. Los que lo consiguen es haciendo un buen repliegue. El Barça está muy por encima del resto. De vez en cuando puede perder algún partido porque el rival tiene toda la suerte del mundo".

 

Incluso señaló que está viviendo un buen momento en el Real Zaragoza: "Estoy contento en el Zaragoza. Estoy a gusto. La temporada pasada lo pasé muy mal. Fue una gran experiencia para seguir progresando como persona y como entrenador. Esta temporada está siendo bastante diferente".

 

En espacio de una semana, Marcelino ha utilizado dos discursos muy diferentes al referirse al rendimiento de sus jugadores. Tras el empate ante el Racing, no escatimó balas dialécticas para arremeter contra sus hombres: "En el segundo tiempo, con 2-0, creo que ni atacamos ni defendimos. Estuvimos en el partido por estar. Y, al final, te dejas por el camino dos puntos que no puedes dejarte. Pero nosotros somos así. Hoy no hemos ganado porque hemos regalado todo. Un partido dura 90 minutos y hay que jugarlos hasta el final. Y nosotros, parece ser que acabamos este partido mucho antes".

 

En el Camp Nou, esa incomparecencia de energía y mental se produjo desde el primer hasta el último minuto. Sin embargo, el asturiano recubrió con un escudo a sus futbolistas ("Luchamos al máximo. En ninguno de los casos creo que haya sido un partido deplorable por nuestra parte") y salió a pecho descubierto, con la mencionada actitud, parco en palabras y con sobredosis de sarcasmo.

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