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REAL ZARAGOZA

¿Punto de inflexión?

Contini saca la pelota, presionado por el valencianista Mata.
¿Punto de inflexión?
MANUEL BRUQUE/EFE

El Real Zaragoza cosechó un empate de mérito, de fe y entrega en su visita a un estadio de Mestalla en donde ofreció una nueva versión, una nueva cara y tuteó a un equipo con vitola de 'Champions'. El conjunto de José Aurelio Gay, que volvió a jugar en inferioridad buena parte de la segunda parte -esta vez fue Ander Herrera el que vio la roja por una entrada que no la mereció- fue un equipo rocoso, contundente y, al mismo tiempo, con salida y pegada. Dispuso de numerosas ocasiones para marcar, aunque solo convirtió una opción del italiano Lanzaro, que fusiló a Moyá cuando apenas se habían jugado tres minutos. El propio Lanzaro, que batió a Doblas en su propia puerta, regaló después el empate a un rival que no lo mereció; los de Gay habían hecho méritos para llevarse los tres puntos y esa victoria que se le sigue negando en la competición.

No era fácil jugarle a un Valencia que había perdido sus dos últimos partidos en casa -en Liga de Campeones con el Manchester y en el campeonato nacional ante el Mallorca-. La motivación era pues singular en la escuadra local. Sin embargo, el Zaragoza tuvo fe en el nuevo sistema de juego diseñado por Gay, contención y presión atrás para desplegarse con velocidad en el contragolpe, y derritió los esquemas de la formación de Unai Emery. Es verdad que el Valencia siempre tiene el recurso a la calidad individual de jugadores como Mata, Joaquín, Pablo Hernández o Banega. Pero el Zaragoza ahogó la tarea de creación de la formación levantina.

El tiempo, el paso de los entrenamientos y los partidos, ha ido ensamblando las piezas en el sistema del 5-3-2, en donde el Real Zaragoza ha comenzado a sentirse más cómodo: muy arropado atrás y buscando la rapidez de los puntas.

Hace una semana, recién estrenado, ya importunó al Barcelona -que resolvió la cuestión encomendándose a la magia de Leo Messi-; ante el Betis, encarriló la eliminatoria copera en el Benito Villamarín; y ayer, arrancó un punto en un campo comprometido en el que tuvo en su mano llevarse los tres puntos y quitarse el peso de la costosa primera victoria.

Gay traspasa la barrera de una semana complicadísima y el equipo, además, se agarra a la convicción de que ya juega, que hay argumentos y que está en condiciones de tomarle la medida a la competición.

El punto no sirve ni mucho menos para huir del descenso -de momento, han traspasado el farolillo rojo al Deportivo, que jugará hoy-, pero la escalada se pone a tiro con dos partidos seguidos en La Romareda, que cobran peso singular en la andadura de la escuadra de José Aurelio Gay: Mallorca y Sevilla.

El de ayer fue, sin duda, un punto de mérito, de exigencia, de convicción; un punto necesario también para dar aire a Gay. La clave es si va a ser un punto de inflexión en la línea del Real Zaragoza.

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