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REAL ZARAGOZA

Por dos victorias seguidas

El Real Zaragoza tiene a mano iniciar una remontada similar a la del año pasado donde, en la segunda vuelta, logró tres tacadas de dos triunfos consecutivos.

Los jugadores del Real Zaragoza se felicitan tras ganar
Por dos victorias seguidas
J. M. MARCO

El actual Real Zaragoza, que acumula 17 jornadas seguidas en puestos de descenso, ha salido del coma en los últimos veinte días gracias a los vitales triunfos obtenidos en La Romareda ante la Real Sociedad (2-1) y el Levante (1-0). Trufadas por el incalificable partido de Cornellá, esas dos alegrías, equivalentes a 6 puntos en la clasificación, han colocado al equipo aragonés en una situación muy similar a la que ostentaba el año pasado en este mismo kilómetro de la Liga, justo en el cambio de vuelta, cuando arranca la segunda parte del calendario.

La experiencia del pasado campeonato es un buen libro de ruta para Aguirre y sus chicos, la mitad de ellos repetidores (Gabi, Herrera, Diogo, Lafita, Jorge López, Paredes, Uche, Ponzio, Obradovic, Contini, Jarosik, Edmilson). Intentar seguir, en la medida de lo posible, los pasos que se dieron de enero en adelante en la campaña anterior, puede ser garantía de éxito y pasaporte para la salvación cuando la Liga concluya el 22 de mayo.

Mañana, en el estadio municipal, el agobiado Real Zaragoza de principios de 2011 tiene a su alcance firmar un hito muy interesante, tanto en el apartado puramente futbolístico, como en el anímico: lograr dos victorias seguidas por primera vez en este torneo. Tras ganar al Levante hace siete días, derrotar al Deportivo acarrearía infinidad de sensaciones positivas para el equipo y todo su enrarecido entorno. Tal y como parte esta segunda vuelta, significaría -casi con total seguridad- abandonar por fin los tres últimos puestos de la tabla (los que comunican con la Segunda División) después de casi cinco meses de suplicio ininterrumpido.

Asumido está que, en esta segunda fase de la competición, el Real Zaragoza ha de sumar entre 8 y 14 puntos más que en la primera vuelta (ha recopilado solo 16), dependiendo de las exigencias que la combinatoria de resultados acabe demandando para fraguar la permanencia en Primera. Y, para poder alcanzar ese reto obligado, el equipo requiere una pizca de regularidad o bien varios latigazos certeros en los que adicionar puntos en tacadas de peso.

El año pasado, el Zaragoza de la segunda vuelta logró hasta tres ramalazos de solvencia en los que alcanzó dos triunfos enlazados. el primero de ellos, precisamente en el arranque de la segunda vuelta (si lo hace mañana, sería con una jornada de diferido respecto de ese precedente): ganó 1-3 en Tenerife y, una semana después, derrotó en La Romareda al Sevilla por 2-1.

Ya en las semanas que montaron marzo con abril, repitió proeza al romper el gafe que siempre suele tener solapada en algún sitio la disputa de dos partidos seguidos como local. Tumbó en siete días al Valencia (3-0) y al Málaga (2-0) y, por aquel entonces, dio un salto en la clasificación decisivo para eludir el descenso. Precisamente, el de mañana ante el Dépor en La Romarea es un duelo que viene engarzado al del pasado fin de semana ante el Levante en el mismo lugar. Será cuentión de, como ya hizo el año pasado, volver a romper el mal fario de las dos citas seguidas en campo propio.

Por último, el equipo zaragocista fraguó su salvación con una tercera tacada de seis puntos en el momento culminante. En mayo, ganó al Deportivo (el rival de mañana) en su campo de Riazor por 0-1 y repitió en La Romareda ante el Espanyol para asirse a la élite.

Fueron 18 puntos en tres sacudidas muy localizadas. Un efecto de suma intensiva que, en tiempos pretéritos de bonanza, siempre fue moneda común, algo habitual. Ahora, en época de vacas flacas, son convulsiones de vida que se cotizan como el oro. Mañana, los de Aguirre necesitan consumar su primera tacada. Lograrían en dos partidos casi la mitad de todos los puntos de la primera vuelta.

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