Despliega el menú
Deportes
Suscríbete

CAI ZARAGOZA

Piti, de espía rojillo a técnico rival

El que fuera ayudante de Alfred Julbe en el CAI, regresa al Príncipe Felipe como entrenador del Cáceres y asegura que es una visita "especial", que no se pondrá nervioso y que le preocupa Quinteros.

Hurtado habla con Farmer en su etapa de técnico rojillo.
Piti, de espía rojillo a técnico rival
José Miguel Marco

Fue la mano derecha de Alfred Julbe en la última etapa del catalán en el CAI, es decir, era la persona que le asesoraba en determinados momentos y, sobre todo, el encargado de espiar a los rivales, de realizar un exhaustivo análisis o 'scouting' para encontrar los puntos débiles del adversario. Pero el fallido ascenso a la ACB en esa campaña 2005-06 le hizo dejar Zaragoza y volver a su ciudad natal, Cáceres. Su amor, por no decir enfermedad, por el baloncesto le llevó a luchar por el nuevo proyecto cacereño y posteriormente a defenderlo desde el banquillo. Ahora, cuatro temporadas después de abandonar las orillas del Ebro vuelve al Príncipe Felipe como primer entrenador del cuadro extremeño, próximo rival de los zaragozanos. Sin duda, es un reencuentro "especial" para él, ya que a pesar de no lograr aquel objetivo con el CAI sintió "el cariño de mucha gente" y conserva amigos tanto en el club como en la afición aragonesa. Es José Manuel 'Piti' Hurtado, de espía rojillo a técnico rival.

 

Los componentes de aquel equipo del CAI no olvidan esos videos que preparaba Piti antes de los partidos. Con un gran sentido del humor planteaba las claves del encuentro, de tal manera que a la plantilla se le quedaban grabadas en la retina. Y es que siempre ha sido un entusiasta del deporte de la canasta y, también, de las nuevas tecnologías. Por eso su temprano dominio del 'Powerpoint' o los geniales ejemplos que cuelga en su web sobre baloncesto llamada 'Pizarisas' (muy recomendable).

 

Pero todo eso lo ha tenido que dejar un poco apartado cuando asumió la dirección del Cáceres 2016. El viernes se enfrenta a su ex equipo y no oculta que es un duelo "especial", y es que está "contento de volver a Zaragoza. Allí viví un año que duró hasta la prórroga del último partido. Me sentí muy bien tratado y con el equipo fuimos al límite. Además, mantengo una buena relación con el club".

 

Será el día de saludar a viejos amigos "tanto dentro de la entidad como entre la afición. Ese año, pese a que no conseguimos el objetivo yo sentí el cariño de mucha gente".

 

Desde entonces han cambiado mucho las cosas, ya que abanderó el proyecto de su ciudad y finalmente le tocó "bajar al banquillo". Desde allí tiene otra visión de las cosas y volver al Príncipe Felipe "no me va a coger de nuevas. Aquel año vivimos al principio la exigencia que conlleva el trabajar en el CAI y después vimos cómo nos arropaban y nos apoyaban los seguidores". Por eso, asume que "cuando estás en el otro banquillo le puedes dar la vuelta a la presión del pabellón. Yo ya lo conozco y no me voy a poner nervioso".

 

De ahí que conozca la clave del choque: "Si lo hacemos muy bien les haremos dudar, ya que vienen de perder en Lugo. Pero creo que saldrán muy fuertes y tendremos que estar preparados para cualquier cosa".

 

Sobre los rojillos, a los que ya ha estudiado (como no podía ser de otra manera), afirma que tienen "un quinteto de ACB. El CAI tiene voluntad de jugar sobre DP en transiciones rápidas, juegan con lógica al baloncesto y hacerles puntos es difícil. Se les puede encontrar el truco pero hay que estar acertado".

 

El viernes se vivirá el choque entre dos de las mejores defensas de la competición, algo que puede decidir el enfrentamiento. "Nosotros hemos conseguido imponer un ritmo defensivo. Además tenemos un equipo alto con Ermolinski de uno y Lucio de dos, algo que nos hace estar bien en el rebote. Nos falta mejorar en ataque", añadió Hurtado.

 

Lo que sí que tiene claro es lo que le preocupa del rival: "Paolo Quinteros siempre va a ser la referencia. Es el que tiene más calidad de la liga, pero calidad mental porque no le afecta nada. Ha rendido siempre cerca de su máximo. Es de lo más indefendible".

Etiquetas