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AEROMODELISMO

Piruetas imposibles

El campo de vuelo de Igriés es, hasta el domingo, escenario de la Copa Breitling de vuelo acrobático, donde están los mejores de la especialidad, incluido el campeón del mundo, el austriaco Gerrot Burgman.

Un piloto maneja su avioneta desde el radiocontrol.
Piruetas imposibles
HERALDO

La afición se transformó en deporte. El aeromodelismo depende de la Federación de Deportes Aéreos y lo más granado de la especialidad acrobática se podrá ver desde ayer y hasta el domingo 8 en la Copa Breitling 2010 que se celebra en las instalaciones del Club Aeromodelismo Osca, situado en el campo de vuelo de Igriés, junto al campamento militar, cerca de la autovía de Huesca en dirección a Jaca.

El pilotaje de estas maquetas de tres metros de envergadura es producto de muchas horas de entreno y de mucho cariño. Son modelos a escala de avionetas reales. El aeromodelismo es todo un mundo y comprende muchos estilos. En Igriés se podrá ver el acrobático. Hacen lo mismo que los aviones reales, pero a escala. Es semejante al campeonato de Red Bull. En este caso, los pilotos reproducen la tabla Aresti, un coronel del Ejército del Aire Español que ideó una serie de figuras que tienen que realizar los aviones en sus acrobacias teledirigidas. Las avionetas están hechas de fibra de vidrio y componentes de carbono. El peso es clave para el vuelo, y suelen estar entre los 17 y los 19 kilos. La velocidad en este caso es relativa, porque lo importante es "ejecutar las piruetas con la mayor precisión posible", explica Toño Consejo, quien subraya que "hay que tener mucha mano para pilotar". Las condiciones climáticas condicionan, y mucho, los vuelos. "Si hay viento -precisa- lo que se procura es que esté bien encarado a la pista o al sentido de vuelo en el que se ejecuta la pirueta. Si viene cruzado o lateral ejerce un desplazamiento sobre el modelo que hace que no mantenga su caja de vuelo". Esta caja de vuelo es como un rectángulo cúbico muy grande donde hay que hacer las piruetas. Y en Igriés, lo normal es que sople cierzo o bochorno. Para este fin de semana se prevé un cielo excelente. El campo de Igriés tiene la ventaja de estar sobre un terreno diáfano, con una amplia visión del campo de vuelo.

El aeromodelismo, como hobby, no es caro, pero sí costoso. Se puede empezar por unos 3.00 euros y si se añaden componentes complicados, la factura se puede elevar a los 8.000 euros. Patrocinios para los campeonatos hay, pero para deportistas con cuentagotas. Una excepción es el campeón mundial Gerrot Burgman (Austria), que estará en Igriés y que es de los pocos que sí cuenta con un patrocinador. "Que venga Burgman a Igriés, no cabe duda de que marca el nivel de la competición de este fin de semana", subraya Consejo.

Una de las características del aeromodelismo es que la construcción de la nave es artesanal. "Hay que cuidar hasta el más mínimo detalle, y está claro que antes de empezar a volar debes comprobar que todo funcione de forma correcta. Y luego, al igual que la aviación real, tras una serie de horas de vuelo haces un repaso general para comprobar que todo esté bien", explica el secretario del Club Aeromodelismo Osca.

En el campeonato de Igriés, el peso de la representación aragonesa recae en los pilotos de Huesca Pablo Consejo y Carlos Calvo. El año pasado, en la categoría intermedia coparon las dos primeras plazas en la Copa Cuadrangular. Ahora, están ya en la categoría avanzada y en Igriés competirán con los mejores de la especialidad. Fuera de Huesca, en Zaragoza había tres pilotos que ya no compiten en acrobacia, aunque sí hay muchos en otras modalidades. La entrada para ver el campeonato es libre y las mejores acrobacias se verán el 8 entre las 10.00 y las 12.00.

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