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CAI ZARAGOZA

Pachanga de fin de curso

CAI Zaragoza El equipo cerró la temporada con un amistoso 'infumable' ante el Monte Ducay en el que solo participaron cuatro jugadores de la primera plantilla.

Se acabó la temporada del ascenso a la ACB. Ahora, cada uno emprenderá su camino, algunos de ida y vuelta y otros solo de ida. Las merecidas vacaciones han llegado y así los Quinteros o Lescano viajarán a su Argentina natal, Rivero a Segovia y Elonu o Phillip a Estados Unidos, por poner algunos ejemplos. Pero antes había que cumplir un trámite, un amistoso ante el Monte Ducay Olivar en Alagón que resultó una pachanga de fin de curso. Muy pocos jugadores de la primera plantilla presentes en la cancha. Para ser exactos, solo cuatro: Rivero, Quinteros, Elonu y Arruti, ya que Lescano, por sus problemas de espalda, prefirió quedarse en el banquillo. De esta manera, y con muchos chavales del júnior, el CAI recibió una sorprendente paliza en un encuentro que coloquialmente se puede calificar de 'infumable'.

En una cita sin ninguna trascendencia se esperaba ver algo más del corpulento y físico Elonu, pero tampoco esta vez pudo brillar en exceso. Y mira que intentó colgarse del aro, pero ni por esas. Sí que se pudo ver el desparpajo del joven Javi Marín y la voluntad de un Ander Arruti que apenas ha tenido oportunidades esta campaña. Mientras, detrás del banquillo, los lesionados Roberto Guerra y Rafael Hettsheimeir presenciaban el duelo. Su futuro sigue en el aire y ninguno de ellos aclaró nada de lo que pasará en las próximas semanas.

Poco importaba el resultado (al final fue de 90-70), pero los rojillos solo plantaron cara a los olivareros cuando Rivero mostró su calidad y Paolo 'enchufó' alguno de sus característicos triples. Y es que el que vale, vale.

Eso sí, el más aplaudido de largo fue el jugador de la tierra, un Jesús Cilla muy querido en Alagón y que esta campaña ha vestido la elástica del Monte Ducay. Junto a él, otros que estuvieron en su día en el CAI, como José Luis Rubio o Conrado Gayán.

Muy poco tuvo que ver el espectáculo, por llamarlo de alguna manera, presenciado ayer por un centenar de personas, con la ACB en la que militará el cuadro aragonés la campaña próxima. Pero la motivación a estas alturas de año es mínima. Uno ya ha estado por la playa, el otro deleitándose gastronómicamente en su tierra, y a los jóvenes aún les falta esa 'sangre' para aprovechar estos amistosos.

El 'cocktail' solo podía desembocar en un aburrimiento generalizado, en la superioridad de un conjunto de la Liga EBA y en la incertidumbre de si Elonu lograría un mate o acabaría rompiendo alguna de las canastas antes de conseguirlo.

Y es que el Monte Ducay no lo iba a permitir. El cuadro olivarero, que acaba de caer eliminado en la fase de ascenso a LEB Plata, estaba más rodado y con un poco de defensa y algo de inspiración de sus jugadores se llevó un partido muy cómodo.

Poco más. Llegó el momento de las despedidas. En algunos casos del 'hasta luego' y en otros del 'adiós' o 'hasta la próxima'. Porque se cierra el capítulo 2009-10. Algunos, de hecho, ya lo habían cerrado hace días y por eso el amistoso resultó la pachanga esperada.

El siguiente capítulo será bien distinto. En él no se sabe todavía quienes serán los protagonistas (los de la cancha), pero habrá que pelear de principio a fin para que Zaragoza conserve su sitio en la elite.

De hecho, los únicos que aún no se pueden ir de vacaciones son los responsables técnicos y, sobre todo, el director deportivo Willy Villar. Todas las ligas están a punto de concluir y es el momento de establecer los primeros contactos. Todavía no sabe el dinero con el que contará pero esa labor hay que hacerla por adelantado. A buen seguro que a él tampoco le gustó el choque de Alagón, pero este es el partido que menos importa. El curso ya ha acabado.

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