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REAL ZARAGOZA

Pablo de Barros: "Vengo a un grande"

La gente levantaba la vista en busca de un tallo. Se esperaba una tez tostada, una perilla profusa y extendida, unas orejas ensortijadas... pero, por encima de todo, el minúsculo séquito de zaragocistas que se arremangaban de calor a las dos del mediodía en La Romareda aguardaba dos piernas espigadas y una anatomía esbelta. Por eso, la primera mirada hacia Pablo de Barros, el nuevo futbolista del Real Zaragoza, dejó la impresión de que ese hombre carioca y sonriente había encogido en el avión, comprimido por la presurización del vuelo. No medía-ni mide- el metro noventa recogido por las bases de datos, atribuido por el Vasco de Gama y anunciado por la indescifrable web del Real Zaragoza. Más bien, Pablo de Barros, que de Pablazo pasó a Pablillo, apenas rozaba el 1,80. Por eso, casi se dudó de si aquel brasileño jovial era el Pablo fichado por Agapito. Por si acaso, se le preguntó al poco de presentarse por si otras de sus virtudes presupuestas, su inagotable polivalencia, eran una certeza.

Aquí, Pablo de Barros despejó las sospechas de un plumazo. "Comencé jugando como volante central, pero me siento cómodo y me adapto con facilidad a cualquier demarcación del centro del campo". Era él. El mismo que en el Vasco de Gama ha deslumbrado en el primer tramo del Brasileirao con 19 años actuando en el flanco zurdo de la defensa.

A Pablo de Barros, que ha firmado contrato con el Real Zaragoza, lo introdujo en el zaragocismo el presidente Eduardo Bandrés. Acto seguido, Pablo desveló sus impresiones sobre su nuevo equipo: "El Real Zaragoza es conocido en Brasil como uno de los grandes clubes de Europa. Es uno de los equipos más importantes de España, donde jugaron varios de los futbolistas más conocidos de Brasil. Es un gran club que me da la oportunidad de crecer como jugador".

"Inversión de futuro"

Pablo llega para decir hasta luego. El club le prepara una cesión al tiempo que rebusca destinos posibles. El nuevo centrocampista, limitado por su condición de extracomunitario y la superpoblación del mediocentro (donde se le guarda parcela para el futuro) acata las directrices de los dirigentes: "Soy un jugador de club y debo cumplir el contrato que he firmado. Si el Zaragoza decide que me marche cedido, lo respetaré y no tendré problema en hacerlo".

Eduardo Bandrés confirmó las intenciones del club: "Pablo es una inversión de fututo. Es extracomunitario y ya tenemos cuatro (él, Ayala, Oliveira y Ewerthon). El entrenador debe conocerlo y tomar una decisión, pero es probable que se marche cedido para que crezca como jugador, madure y se adapte al fútbol español. Varios equipos de Primera se han interesado en él, pero aún no hay conversaciones. Queremos que Marcelino lo vea antes".

Y Marcerlino, antes de verlo, allanó el camino. Pablo podría viajar a la concentración de Villalba hasta que se le encuentre destino, pero el técnico es claro: "Es una inversión del club para una posición donde tenemos gente. Su condición de extracomunitario, además, le imposibilita estar con nosotros".

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