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NUMANCIA 0 - 2 REAL ZARAGOZA

Otra dosis de eficacia

El Real Zaragoza se impuso con poderío a un Numancia que tocó más el balón pero que careció de puntería. Bertolo y Marco Pérez anotaron los goles zaragocistas en dos contragolpes que definen el estilo que busca Gay. El perfil luchador y rocoso del equipo comienza a tomar cuerpo.

José trata de proyectarse en ataque durante el partido de ayer.
Otra dosis de eficacia
TONI GALáN/ PHOTO AGENCY

Otro buen resultado. Otro ejercicio de asunción del estilo que desea implantar Gay en el nuevo Real Zaragoza. Anoche en Soria, el equipo aragonés volvió a ser un bloque férreo, disciplinado, duro cuando hizo falta y, en la faceta ofensiva, que no prima en el libreto por las características generales de la plantilla presente, demostró que con la actual eficacia, es posible ganar los partidos solventemente.Nico Bertolo se erigió en la nueva luz del equipo en la primera parte. No por su presencia en el juego, que no fue demasiado continua. Lo fue por la emisión de sus primeros destellos decisivos ante la portería rival dentro de lo que Gay espera de él tácticamente como centrocampista de llegada y clarividencia en el gol. El argentino, que ayer estrenaba el 10 en su camiseta (quizá una premonición de lo que puede dar en el futuro) avisó en el minuto 11, al dibujar una diagonal desde su arranque en la banda izquierda y chutar muy cerca del palo justo al pisar el área. En el 36, el cordobés fue mucho más certero. Robó un balón al central Boris en una defectuosa salida desde atrás del Numancia y, con decisión, galopó hasta las entrañas del área para batir por bajo al aragonés Edu Navarro. Fueron solo dos chispazos, dos ramalazos de casta, calidad y olfato. Pero suficientes para mostrar que Bertolo, cuando coja bien la onda, puede y debe ser el futbolista de peso que el Real Zaragoza ha creído contratar.

Ese gol que dio la ventaja a los blanquillos (ayer vestidos de fosforito sin necesidad) al descanso estuvo rodeado de más sombras que luces. Es verdad que Kevin Lacruz -de nuevo omnipresente, trabajador a destajo y descarado con clase- pudo adelantar de inicio al Zaragoza en una acción que marró a bocajarro tras combinar bien con Pennant y José. Pero quien mejor y más tocó el balón durante la primera fase del partido fue el Numancia. El problema de los de Unzué fue la falta de definición arriba. Con algo más de tino, es probable que el Zaragoza se hubiese ido al intermedio abajo en el marcador.

Diego Antón, ariete torpe ayer, no supo aprovechar un regalo de Doblas en un mal despeje con el pie que el propio arquero sevillano arregló con un buen rechace posterior. Nagore, dos minutos después, voleó fuera un balón claro dentro del área tras un error en el despeje de un confiado José. Nano -gran pelotero el ex del Atlético de Madrid y el Barça-, disparó alto por poco tras una combinación rápida con Barkero, otro futbolista con hechuras de Primera División que, en el minuto 40, no supo cabecear a quemarropa un balón servido por su compañero de banda.

En total, cuatro acciones clarísimas de gol de los numantinos que, por su escasa destreza en la finalización, no se reflejaron en el tanteador por fortuna para el cuadro aragonés. Fueron la desembocadura lógica de un mayor dominio del balón por parte rojilla, que dejó para la retina tres o cuatro combinaciones de nivel, taconazos incluidos en la zona de tres cuartos. El Numancia amagó permanentemente sin lograr un golpe certero, mientras que el Zaragoza aguantó atrás, como ya empieza a ser hábito, hasta hallar un resquicio abierto para tumbar a su adversario.

El arranque del segundo tiempo hizo de corolario perfecto a lo visto durante los primeros 45 minutos. En la primera acción, error del Numancia en el pase, robo de Bertolo -otra vez-, pase al hueco a Marco Pérez que, con la velocidad que acredita siempre La Sombra, se plantó ante el recién salido Lafuente para superarle sutilmente.

Con el súbito 0-2 y el carrusel de cambios en ciernes, el partido estaba en el bote. Y así lo supo administrar el eficaz Zaragoza de este verano. Para ello, además de montar un par de contras más que pudieron aumentar la diferencia (no atinaron ni Pérez ni Bertolo en sus nuevas opciones en el área), hubo que acudir incluso al contacto físico para disolver los últimos coletazos de reacción local. En apenas 10 minutos, el árbitro tuvo que sacar hasta cuatro tarjetas a los zaragocistas. Otro detalle de la personalidad del equipo, que empieza a tener cara.

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