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REAL ZARAGOZA

"Si se va Oliveira, no voy a tirarme al Ebro"

Marcelino pareció asumir ayer la posibilidad de que el brasileño pueda marcharse en enero

De la posible salida de Ricardo Oliveira del Real Zaragoza en el próximo mercado invernal ya habló Augusto Castro, el representante del delantero brasileño; lo hizo después el propio ariete paulista; lo ha hecho el presidente Bandrés; y solo faltaba el entrenador del equipo, Marcelino García. Y el asturiano tomó el protagonismo ayer, en la rueda de prensa previa al partido de mañana en Tenerife. La importancia del asunto acabó poniéndolo en un plano superior incluso al de la disputa de los tres vitales puntos en el estadio Heliodoro Rodríguez en el duelo de la 14ª jornada de liga de Segunda División que mañana domingo se juega en campo canario.

Si alguien esperaba que Marcelino fuese tajante y abogara por una permanencia a toda costa de Oliveira en las filas zaragocistas hasta junio, debió quedar defraudado. No fue así. El entrenador parece mentalmente preparado para que pueda consumarse la fuga de la gran estrella de su plantilla.

"Si se va Oliveira, no me voy a tirar al Ebro desde un puente. Digo esto porque es una decisión en la que yo no puedo participar. Yo no puedo decir que un futbolista no puede traspasarse nunca. Todos sabemos la gran importancia que tiene Oliveira en este equipo. Pero yo no puedo decidir", dijo el de Careñes. "De momento, para Tenerife, Oliveira está aquí. Luego, el futuro será el que Dios quiera. No depende de mí, así que paso del tema", expresó con cierto desdén.

Marcelino siguió emitiendo frases que, en ningún caso, cancelan las especulaciones y las informaciones concretas que viene generando la posible salida de Oliveira del Real Zaragoza en fechas próximas. "Yo confío en tener aquí a Oliveira hasta diciembre. Y después… también", espetó García Toral entre risas cómplices antes de formular un curioso y personal teorema: "Si Oliveira quiere seguir en el Zaragoza, deberá meter muchos goles para conseguir el ascenso, que es el bien del equipo. Y si quiere marcharse, también tiene que meter muchísimos goles porque así tiene la salida más fácil. Así que lo que tiene que hacer desde Tenerife es meter muchos goles para su bien. Que meta dos o tres este domingo", sugirió de nuevo en un tono jocoso el preparador asturiano.

A partir de ahí, Marcelino dio un paso más adelante en el hipotético futuro que se adivina entre el zaragocismo en los últimos días. "Sabido es que nosotros solo tenemos un objetivo: el ascenso. Y si se fuera Oliveira, tendría que seguir siendo el mismo: luchar por el ascenso. Pero si llegan a un acuerdo todas las partes y su marcha es lo mejor para todas ellas, habría que buscar una solución adecuada a su salida", advirtió. En ese momento, el entrenador del Real Zaragoza pareció indicar que el adiós de Oliveira en el mercado invernal es una posibilidad no lejana y que, de cuajar, será indispensable buscar un sustituto de gran calibre a una baja tan sensible.

Marcelino, de carrerilla, aportó un razonamiento más profundo respecto del motivo de su sugerencia: "Sin él, tendríamos más dificultades para lograr el objetivo del ascenso porque afectaría a una de las facetas importantes del juego, como es el gol. Pero, si tiene que salir porque es beneficioso para todos, no hay más que decir", dijo el astur con aire sumiso, como dejando caer que la opción de la salida del '9' blanquillo está aguardando a la vuelta de la esquina.

Hasta el final del entrenamiento de ayer en la Ciudad Deportiva fue utilizado por Marcelino para dotar de especial protagonismo a Oliveira ante el duelo de mañana en Canarias. Durante 17 minutos, cuando todos los demás fueron desfilando hacia las duchas, el técnico hizo un aparte con el goleador brasileño sobre el césped y mantuvo un largo y curioso vis a vis. "Sé que nadie me va a creer, pero solo hemos hablado de fútbol y de cuestiones técnico-tácticas. Hemos dialogado del partido del domingo y de los otros partidos anteriores. No estoy pendiente de estas cosas de los fichajes y menos a 48 horas de un partido", adujo Marcelino con la sonrisa pintada en la boca cuando se le preguntó por esa chocante y dilatada charla a pecho descubierto que bien pudo evitar o bien pudo llevar a cabo en privado. Pero es que no hay duda. Todos asumen que Oliveira está deportivamente fuera de sitio jugando en Segunda División, que este no es su hábitat natural. Y su entorno no quiere desaprovechar el mercado invernal para provocar ofertas y demandas. Y como el Zaragoza no anda sobrado de dinero y la liquidez en sus arcas es cada vez más presionante, Agapito y compañía no van hacer oídos sordos a todo lo que venga.

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