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REAL ZARAGOZA

Oliveira: "Tenía muchas ganas de venir"

El brasileño llegó ayer por fin, con 5 días de retraso, a la concentración. El ariete, que dijo estar "muy contento", se entrenará mientras su agente busca una salida a otro equipo

Al tercer día de concentración apareció Ricardo Oliveira en el cuartel general del equipo. El brasileño, que tenía anunciada su llegada en un principio al mediodía, demoró su viaje y llegó al Hotel La Reserva de San Leonardo de Yagüe a las 3 y 12 minutos de la tarde, cuando sus compañeros de plantilla estaban ya en la hora de la siesta. Con cinco fechas de tardanza, el paulista se reintegra así a la disciplina del Real Zaragoza tras haber "aclarado" con Agapito Iglesias en la tarde del jueves las causas de su retraso y, sobre todo, de su silencio y de su situación de paradero desconocido que trajo en jaque a los dirigentes zaragocistas desde el 4 de julio. Entonces (hace 15 días), toda la plantilla estaba citada en las oficinas del club para recibir las instrucciones previas a la pretemporada y todos, menos Oliveira y el cedido al Lazio Matuzalem, cumplieron el compromiso.

Oliveira llegó sonriente, como es él, como si nada hubiera sucedido. Bajó del coche con chófer que el club le puso para traerlo hasta San Leonardo y entró en el hotel sin deternerse. Los responsables del Zaragoza le instaron a que no hiciese declaración alguna. Si hubiera llegado al mediodía, la rueda de prensa habitual de cada día habría sido la suya. Pero al llegar por la tarde, no se quiso hacer un tratamiento especial para un jugador que tiene muy enojado a Agapito y que se considera un elemento de fricción en este inicio de la precampaña por su actitud irrespetuosa respecto al resto de compañeros.

El ariete solo dijo una frase a la carrera: "Estoy muy contento, tenía ganas de estar aquí". Calló y sonrió más. Recogió la llave de su habitación, saludó en la terraza de la cafetería al doctor Óscar Luis Celada, vio rápidamente a Marcelino y fue acompañado a sus aposentos. Como ayer no había entrenamiento vespertino en el campo del Navaleno (el trabajo fue todo en el gimnasio), el "duro" Marcelino le tenía guardado un recibimiento al más puro estilo marcial: a las 18.00, con el sol pegando fuerte, el goleador salió a correr junto al preparador físico Andrés Ubieto. Mano a mano lo hicieron durante más de una hora entre los pinos que unen San Leonardo y Navaleno.

El resto de la plantilla calla. No quiere decir nada de su tardano compañero. Presumen que se integra en los entrenamientos de Soria a la espera de encontrar una salida adecuada. Pero, mientras tanto, Oliveira ya está donde debería haber estado el pasado lunes: con el resto de sus colegas trabajando duro para justificar convenientemente el jornal que cobra cada mes. Es lo mínimo.

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