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FÓRMULA 1

"Ojalá demos un paso adelante"

Fernando Alonso opta por la prudencia y, pese a las mejoras del R28, dice que su objetivo en el Gran Premio de España es puntuar. Y anuncia que alcanzar en estos momentos a Ferrari, McLaren y BMW resulta prácticamente imposible.

Por tierra y aire. La primera jornada de Fernando Alonso en Barcelona fue agotadora, una retahíla de compromisos que no borraron la sonrisa del asturiano. Desde las ocho de la mañana hasta bien entrada la tarde el piloto se multiplicó para atender las múltiples citas. Su agenda cambiará hoy y se concentrará en el aspecto deportivo con la disputa de los entrenamientos libres, el primer capítulo de un fin de semana que debe demostrar si el R28 ha evolucionado

Las decepcionantes prestaciones del Renault no han debilitado la "Alonsomanía". La jornada de puertas abiertas llevó a 20.000 personas al circuito de Montmeló, la mayoría ataviados con los colores de la marca francesa. La visita al "pit-lane" fue el acto estrella. El ejército alonsista se impuso por abrumadora goleada y protagonizó una jugosa anécdota. Pasaban unos minutos de las 16.00 cuando los mecánicos de McLaren sacaron del box el monoplaza de Lewis Hamilton para llevarlo a unas verificaciones. Pese a que no se hallaba el piloto inglés, el paso del auto fue saludado con una atronadora pitada. Las heridas de la pasada temporada siguen abiertas.

Alonso apenas se dejó ver. A las 8.00 ya se movía por el Circuit. Un helicóptero le trasladó a un encuentro con estudiantes en la Universitat Politécnica de Catalunya. La excusa era la concesión de 300 becas para estudiar en el extranjero. Ingresó en el auditorio con el mono de piloto y acompañado por Flavio Briatore. Se sometió con extremada amabilidad al interrogatorio de los asistentes. Se dio un baño de cautela sobre sus opciones en el Gran Premio de España: "Ferrari, McLaren y BMW son ahora mismo inalcanzables. Nuestro objetivo en la carrera es puntuar, terminar entre los ocho primeros. Necesitamos puntos. Si no puntuamos, será una mala señal para lo que resta de año. Cuantificar las mejoras en tiempo es difícil, aunque podemos haber ganado tres o cuatro décimas por vuelta, pero lo importante ahora es saber cuánto han mejorado los demás. Nosotros estamos un poco mejor que hace tres semanas en Bahrein y ojalá los demás no hayan mejorado tanto y podamos dar un pasito adelante". Confirmó que una de esas mejoras será la utilización de un nuevo alerón, bautizada como la aleta de tiburón.

Un discurso algo pesimista para un ganador compulsivo que está sufriendo en sobremanera las escasas prestaciones de su bólido. Pero no tardó en emerger el espíritu del campeón, que ansía volver a competir por la victoria cuanto antes: "Para un deportista es imposible no pensar en ganar cuando está compitiendo. Por eso nunca levanto el pie del acelerador. Ni siquiera cuando llueve, que, si no miedo, sientes mucho respeto. Pero tienes que seguir a tope porque. Si no, el que viene detrás te come".

El diálogo descubrió algunos prismas más personales del piloto y su visión de su profesión: "Espero retirarme a los treinta y pocos años. Tengo 26 años y me falta más de la mitad de la carrera. Espero que se me recuerde de una buena manera y también mantener el récord de campeón más joven de la historia de la Fórmula 1. Pero cuando esto se acabe me alejaré del mundo de las carreras, quiero hacer otras cosas". Incluso reconoció que la vida del piloto es muy cómoda: "Entrenamos unas tres horas al día y el resto es tiempo libre. Sin duda es mejor que trabajar ocho horas en una oficina".

De un bicampeón del mundo a un tricampeón. El histórico Nelson Piquet recibió un homenaje a su exitosa carrera con el descubrimiento de una placa conmemorativa en la Avenida de los Campeones, situada bajo la tribuna principal.

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