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Reyno de Navarra, 32 - CAI Aragón, 28

Navarra sigue siendo inexpugnable

El San Antonio derrota a un CAI incapaz. Los naranjas caen a la séptima plaza, con la clasificacion europea en el aire.

Malumbres intenta parar el lanzamiento de Gedeón Guardiola en el partido de ayer.
Navarra sigue siendo inexpugnable
JAVIER IRIARTE

Lloraba Dominikovic a la conclusión del acto, mientras la entendida afición navarra se partía las manos aplaudiendo a los suyos. El éxodo masivo marca el final de una época para el club antoniano. Se van Ruesga, Malmagro, Nikolic, Nikcevic, Dominikovic... Periodo de oro el que ayer se clausuró ante la mirada extraviada de un CAI Aragón incapaz de dar el paso definitivo, de ser verdaderamente grande. Perdió el conjunto aragonés, que se condena a la heroicidad de tumbar al Barça en la última jornada si pretende alcanzar una quinta plaza cada vez más lejana y menos merecida. Ahora ocupa el séptimo puesto. La clasificación europea pende de un hilo que anoche tomó forma de soga por unos minutos. Menos mal que el Granollers cayó anoche ante el Ciudad Real. Si hubieran vencido los vallesanos (llegaron a ir hasta siete goles arriba), incluso peligraría en este momento la séptima plaza. Hasta este punto ha llegado el desplome del equipo que entrena Mariano Ortega.

Además del fondo, del marcador y de sus consecuencias, cabe hablar de la forma. La desolación entre la plantilla y los aficionados desplazados hasta Pamplona reflejaban con fidelidad la dimensión del sonrojo. Cuando el San Antonio siempre había superado al CAI Aragón por calidad, por talento, ayer lo hizo por fe, por raza. Esto es, que los navarros le echaron un par, o 14 docenas de pares, mientras los naranjas mostraron una actitud contemplativa.

La oportunidad de ganar en Navarra era óptima. Llegaba a la cita sensiblemente mermado el San Antonio. Villaldea tenía a toda su primera línea titular en el dique seco. Niko Mindeguía, Víctor Álvarez y Fernando Hernández hacían de Carlos Ruesga, Marius Jurkiewics y Cristian Malmagro, que se encuentran lesionados. Carecía de lanzamiento exterior el Reyno de Navarra, amparándose en circulaciones larguísimas para hallar lanzamientos viables. El CAI Aragón repitió su formación titular. Así se gestó un primer tiempo equilibrado. Los aragoneses confiaban en el avance del minutero, en el agotamiento de un San Antonio muy tocado en el aspecto físico. En este objetivo, se echó en falta un planteamiento más agresivo de Ortega, con una mayor exigencia física al rival.

Las alarmas se encendieron en el arranque de la segunda mitad. Después de que los árbitros ayudaran al Reyno de Navarra a llegar el descanso en empate tras una clarísima falta en ataque de Nikcevic, los navarros se desbocaron en la reanudación. Frío, ausente, amodorrado, el CAI Aragón se dejó encajar un parcial 6-1 (21-16). Fue esperpéntico. Gedeón Guardiola, un especialista defensivo, se permitió el lujo de anotar tres goles consecutivos. Ortega lo cambiaba todo para no mejorar nada. El orgullo le estaba dando los puntos al histórico equipo antoniano ante un pusilánime colectivo que en ningún caso ejerció de rival.

 

Ni supo ni le dejaron

Estabilizado el marcador en un diferencial de cinco goles, al CAI Aragón le dio un repentino arranque de rabia. Continuaba jugando mal el equipo aragonés, incapaz en ataque estático. Pero supo armar un par de contras que le pusieron picante al choque. Dominikovic vio peligrar el resultado, los puntos y el adiós victorioso a Pamplona, y agredió a Cartón antes de que el extremo asturiano anotara el 26-22. Acción merecedora de tarjeta roja directa que los árbitros apenas sancionaron con dos minutos. Volvió a robar el CAI Aragón, y Cartón volvió a fugarse a la contra. En esta ocasión, fue derribado de forma clamorosa por Fernando Hernández. Los colegiados pitaron penalti, pero no se atrevieron a excluir por dos minutos a Hernández. Era el 26-23 y el Reyno de Navarra debería haberse quedado con dos hombres menos. No fue así, y aunque Lamadrid hizo subir el 26-24 al tanteador, no hubo opción al triunfo, pues los árbitros no tuvieron valor de pitar un penalti clamoroso sobre Lamadrid que podría haber dejado la diferencia en un solo gol. Hay que subrayar que el CAI Aragón no mereció ganar; pero los árbitros tampoco le permitieron disfrutar de la mínima opción.

Ahora, caído al séptimo puesto, con mínimas opciones de recuperar la quinta plaza, absolutamente paralizado a la hora de generar juego, con Europa en el aire, solo le resta al CAI concluir la temporada con dignidad ante la visita del Barça en la última jornada. Después de lo apasionante que pintaba la aventura a lo largo de la singladura por la Asobal, los últimos resultados han barnizado de tristeza una puerta que todavía anhela abrirse a los caminos de la EHF. Los mejores minutos del CAI Aragón los desarrolló ayer el Ciudad Real en Granollers. En Pamplona solo jugó de verdad el Reyno de Navarra.

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