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ALPINISMO

Carlos Pauner: "Es muy fácil opinar desde casa"

Carlos Pauner se quejó ayer, ya en Zaragoza, de la controversia surgida tras el fallecimiento de Tolo Calafat en el Annapurna.

Carlos Pauner: "Es muy fácil opinar desde casa"
Carlos Pauner: "Es muy fácil opinar desde casa"

Carlos Pauner regresó por fin a Zaragoza, después de un episodio sobrecogedor en el Himalaya. Y lo hizo con sentimientos contradictorios: con la alegría de haber hollado la cima del Annapurna, una de las cumbres más exigentes de todo el planeta; aunque sobre todo con la angustia "de haber perdido a un amigo" durante el trayecto. Acabó el infierno para el alpinista jaqués; sin embargo, lo que no ha finalizado aún es la polémica surgida tras el fallecimiento de Tolo Calafat, cuyo cuerpo permanecerá por siempre en las crestas de la montaña, a 7.600 metros de altitud.

¿Fue Calafat abandonado a su suerte? Pauner, harto de tanta controversia, se defendió enérgicamente de las "infundadas acusaciones" que todavía planean, "por absoluto desconocimiento", sobre la muerte del mallorquín: "Es muy fácil opinar desde casa, sentado cómodamente en el salón. La realidad es que allí, en la montaña, estás en una zona donde lo fácil es morir; donde cualquier detalle, cualquier mínimo error o cualquier decisión equivocada, te pueden costar la vida", argumentó el alpinista.

Pauner incluso condenó las declaraciones de Juanito Oiarzabal, quien días atrás había responsabilizado a la coreana Oh Eun Sun -"fue muy insolidaria"- de la muerte de Calafat. "Ella no fue la culpable. Creo que Juanito se pasó. Si hubo algún culpable de la muerte de Tolo, ese fue el propio Tolo", explicó el montañero aragonés. "Fui yo, precisamente, quien le pidió a Oh Eun Sun que nos reforzara con algunos de sus sherpas -añadió Pauner-. Y ella, alegando que estaban muy cansados, se negó. Pero no hay que reprocharle nada: no se puede obligar a nadie a que arriesgue su vida".

En este sentido, el aragonés recordó los innumerables riesgos que contempla el Annapurna. "La gente habla sin tener ni idea. Hay que estar ahí para comprender la verdadera inmensidad de la montaña. Se trata de una cumbre muy difícil, peligrosa, dura, esquiva...", insistió Pauner, quien realizó después un minucioso relato de la tragedia: "Tolo llegó a la cima unos 20 minutos después de haberlo hecho yo. Y por entonces se le veía bien, sin problemas", narró el montañero jaqués.

Fue posteriormente, en el descenso, cuando perdieron el contacto con el mallorquín. "En la bajada, cada uno hace el recorrido a su ritmo. Vimos que Tolo se estaba rezagando, pero no nos alarmamos porque, además de que seguía andando, iba siempre acompañado por una sherpa. Mientras, nosotros optamos por salvar la vida", continuó Pauner.

La inquietud sobrevino más tarde. "Lo lógico es que hubiéramos bajado al Campo Base. Sin embargo, nos quedamos en el Campo 4 esperando a Tolo. Cuando el sherpa llegó solo, nos dijo que Tolo se había quedado a 7.600 metros; y que no podía caminar. Fue entonces cuando supimos que nuestro amigo moriría en la montaña. A 7.600 metros, si una persona no camina está muerta", confesó.

Aun con todo, se acometió el rerescate del mallorquín. "Subió un sherpa, equipado con oxígeno, comida y diversos materiales, pero no encontró a Tolo. Tampoco se le localizó desde el helicóptero que sobrevoló la zona. Sólo cuando se le dio por fallecido, abandonamos el Campo 4", afirmó Pauner.

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