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ANÁLISIS

Más luces que sombras

La eliminación copera sufrida por el Fútbol Club Barcelona ante el Sevilla no ha pasado factural al equipo de Pep Guardiola, que sigue mostrando las mismas virtudes futbolísticas.

Lionel Mesi tenido sobre el césped del estadio Sánchez Pizjuán, este miércoles pasado.
Más luces que sombras
EFE

El Barça vivió ayer una jornada diferente. Ni buena ni mala, sólo distinta. Llevaba 573 días, todos los que han transcurrido desde la presentación de Pep Guardiola como entrenador, aspirando a todas las competiciones y ganándolas. Hasta que Palop se interpuso en su camino en la Copa del Rey para meter al Sevilla en los cuartos de final. El día 574 fue el del primer análisis de un título perdido. Y hasta en eso tiene clase este Barça pues se va del torneo elogiado por todo el mundo. Su segunda parte en el Sánchez Pizjuán estuvo a la altura de sus mejores partidos del último año y medio. Y eso que los hubo excelentes.

La sensación general tanto dentro del vestuario como en el temido entorno es que el equipo azulgrana está tan fuerte como siempre y que sólo le faltó ese punto de fortuna en el remate que le acompañó en momentos clave de los seis títulos. La plantilla azulgrana está dolida por la eliminación, cuesta asimilar una circunstancia negativa después de tanto tiempo viviendo en una nube, pero nadie va a perder ni un segundo en lamentarse. Es más, el positivismo es tal que la segunda reacción tras la irritación inicial es de una cierta liberación mental porque el Barça podrá centrarse en la Liga y la 'Champions', igual que el Madrid, sin acusar el desgaste de la Copa.

 

Carles Puyol, que como capitán dio la cara en la Ciutat Esportiva Joan Gamper de Sant Joan Despí, tras el supuesto fracaso, lo dejó bien claro: "El enfado todavía dura porque no gusta caer eliminados, y, sobre todo, tras un partido en el que nos merecimos mucho más. Pero esto nos ayuda a centrarnos en otros torneos. Nos puede venir bien". Y tras alabar a Palop ("si él no hubiese estado estaríamos hablando de otra cosa"), relativizó el K.O. copero: "El que entiende un poco de fútbol sabe que lo que hicimos la temporada pasada es muy difícil, casi imposible; entonces, no creo que haya que darle más valor a la eliminación".

Sin embargo, aunque sea una eliminación atípica porque deja más luces que sombras, éstas también existen. Estamos ante la semana más desconcertante de Guardiola como entrenador, que dio todas las facilidades posibles al Sevilla en la ida con ocho jugadores no habituales en la alineación, pagándolo con el 1-2, y actuó contra sus propios principios en la vuelta al recurrir a todos los cracks.

Ni tanto ni tan poco. Hasta ahora siempre había mantenido un equilibrio en sus decisiones. Pero ahora ha dejado marcado a un teórico equipo B, con jugadores como Chygrynskiy, Milito, Márquez, Maxwell o Bojan, que pueden caer en el desánimo, señalados como culpables del K.O. y con pocas oportunidades para volver a ser titulares una vez finiquitadas las opciones en la Copa.

Precisamente este grupo de 'secundarios' puede ser el destino de la frase de Guardiola tras el Sevilla-Barça: "Siento que he fallado a los jugadores". Mantener el equilibrio emocional en un vestuario, que todos se sientan importantes, es fundamental. El técnico sabe que a partir de ahora se le puede enrarecer el ambiente. Puyol le echó una mano: "No estoy de acuerdo, no nos ha fallado, aquí ganamos y perdemos todos, la responsabilidad es de todos y más de los jugadores que salimos al campo". Y tampoco quiso hablar de clases en el plantilla: "La eliminatoria no se perdió en la ida. La Copa se juega a dos partidos y se gana o se pierde en ambos. Pudimos darle la vuelta y no supimos hacerlo".

El sábado vuelve el Sevilla al Camp Nou, esta vez en competición de Liga. A nivel colectivo, el apoyo de la afición azulgrana está, sin duda, garantizado tras la magnífica imagen y loable actitud en el Sánchez Pizjuán, pero a nivel individual hay algunos jugadores que comienzan a irritar al socio culé: ya se pitó al más débil, por recién llegado e inadaptado, Chygrynskiy, situación que no tiene demasiado mérito, pero la paciencia se está acabando con Henry, que no acabó nada de lo que empezó en Sevilla, e incluso Ibrahimovic, que falló goles que en el Camp Nou hubiesen provocado la desaprobación general.

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