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REAL ZARAGOZA | ENTREVISTA

Marcelino: "Con esta plantilla, vamos a subir a Primera seguro"

El asturiano, eje sobre el que gira la esperanza del renacimiento zaragocista, no pierde la fe pese al mal inicio de liga.

Dos meses de pretemporada y casi uno de competición son tiempo suficiente para que haya visto cómo está la situación en Zaragoza y lo que se le va a exigir aquí.

Este es un lugar sugerente, pero complicado. Pero yo creo que el fútbol es complicado en todos los sitios, sobre todo para los entrenadores, si no llegan los resultados. Tengo claro que dependemos de ellos siempre. Por eso, sé que en Zaragoza, y por las circunstancias anteriores a mi llegada, lo que más rápidamente se hubiera necesitado son resultados; precisamente lo que no tenemos ahora.

¿Le provoca ansiedad este mal inicio de temporada?

No. En el cuerpo técnico estamos tranquilos. Tenemos una idea sobre cómo va a transcurrir la competición. A pesar de que no están llegando por ahora esos resultados, vemos que hay muchas cosas positivas en el equipo, en el trabajo diario. Sinceramente, creo que solo es cuestión de tiempo.

Pero el fútbol no suele dar demasiado tiempo si se cae en la insolvencia de marcadores.

Sí, pero ya he dicho varias veces que ahora estamos aún poniendo las bases en el equipo y, según mi criterio, la plantilla está muy identificada con ellas de cara al futuro. No obstante, tengo claro que, cuánto antes lleguen los resultados, será mucho mejor para todos. Es evidente que necesitamos progresar y jugar bien lo antes posible.

El Real Zaragoza es para usted una experiencia novedosa. Es una ciudad grande, un equipo histórico que viene de consumar un fracaso estrepitoso. ¿Lo peor para usted en estos inicios es la pesada herencia del pasado reciente que está teniendo que administrar?

Analizando lo que estoy viviendo desde que vine, no me cabe ninguna duda de que aquí existe un recuerdo permanente de lo que pasó el año pasado. Es siempre en lo primero que se piensa cuando se aborda cualquier asunto. Eso es así aunque uno intente aconsejar que se olvide. Tiene cierta lógica que así ocurra porque lo que le pasó al Zaragoza el año pasado nadie lo podía esperar. Hace 15 meses, nadie en el mundo del fútbol hubiese apostado porque este equipo fuera ahora de Segunda División. Y eso es difícil de asimilar para mucha gente. Pero es lo que hay y tenemos que afrontarlo.

Quizá sea usted el que más claro tiene desde el primer día que la tarea de regresar a Primera es durísima y mucho más traicionera de lo que diversa gente se cree.

El equipo tiene que centrarse en el presente para ir paso a paso en esta categoría. Todo el mundo debe asumir lo que es el Real Zaragoza en este momento y darse cuenta dónde estamos realmente y quiénes somos. Si no, será difícil conseguir el éxito que perseguimos.

O sea, que lo primero es asumir la realidad y saber qué terreno se pisa y de dónde se parte, ¿no?

Claro. Eso sería lo más beneficioso para el club. Pido que haya unión en todos los estamentos que rodean al equipo. A partir de ahí, estoy seguro de que irán llegando los resultados que necesitamos. Pero la unión sin fisuras es una condición esencial este año. Solo así, Aragón, Zaragoza, el Real Zaragoza como institución, la afición, la prensa, todos, volveremos a Primera División en junio.

Después de tanto conflicto y divorcio ocasionado en el zaragocismo en los últimos meses, parece que el único elemento capaz de aunar voluntades y ejercer de catalizador es usted. Cuando se supo que Marcelino iba a ser el entrenador en Segunda no hubo ni una sola voz discrepante. ¿Le carga de responsabilidad este rol?

No creo que sea Marcelino quien deba tener ese papel. Creo que es el equipo, con su juego, el que realmente va a dar el paso decisivo para devolver la ilusión a la gente. Si logramos hacer un equipo intenso y dinámico; si logramos jugar bien aunque no sea de forma continuada; si logramos enseguida encontrar el camino de los buenos resultados, por ahí estemos encontrando la solución. Un entrenador nunca puede hacer nada solo.

El año pasado pasaron cuatro inquilinos por su asiento como colofón a una breve era en la que el entrenador era mucho más que entrenador. Imagino que se ha encontrado un campo bastante labrado.

Insisto en que la herencia es muy pesada. Pero también tengo que decir que, en los lugares donde estuve anteriormente, al principio siempre se generaron dudas y percibí reticencias hacia mi trabajo. No me pilla de nuevas lo que está pasando en este inicio de temporada en Zaragoza.

Pues la idea generalizada es que usted es un triunfador, tanto en Gijón, como en Huelva, como en Santander.

Recuerdo varios episodios difíciles. En Huelva, un mes después de subir a Primera, me acuerdo que pusieron pintadas llamándome mercenario. Y en Gijón, en mi casa, tuve críticas muy duras por parte de un sector, Pero es la vida del entrenador y, por eso, no guardo un mal recuerdo de ningún sitio. Tengo claro que es el paso de los meses y el devenir de la competición el que te acaba poniendo en tu sitio, no momentos puntuales que pueden ser de tinte positivo o a veces negativo, como nos está pasando ahora en este principio de temporada aquí en Zaragoza.

¿Por eso se le ve siempre tan confiado en sus fuerzas?

Es que siempre me ha tocado vivir inicios de liga muy difíciles. Y con trabajo y con la ayuda, sobre todo, de los futbolistas, siempre hemos salido adelante en nuestros objetivos.

Llevamos tres patinazos en liga y la eliminación de la Copa en tan solo tres semanas. ¿Ha tenido algún momento de flaqueza o miedo en este tiempo?

No. Miedo nunca. Respeto, lo tengo siempre. Pero miedo, no. Al día a día, al trabajo cotidiano, hay que tenerle respeto. Pero no puedo permitirme caer en el miedo. Si yo tuviera miedos alguna vez, lo que haría sería transmitir dudas a la plantilla. Y los futbolistas lo notarían de inmediato. El que les dirige no puede traspasarles nunca ansiedad, miedo o dudas. Si alguna vez se llegase a esa situación, entraríamos en un mar de nervios y no estaríamos en el camino correcto.

La mitad de la plantilla es nueva y la otra mitad sigue respecto del caótico año pasado. ¿Qué está siendo más difícil, convencer a los veteranos de que es posible reconducir el barco o hacer engranar a los nuevos en un proyecto que solo tiene una salida válida, el ascenso?

No creo que una tarea sea más complicada que la otra. Ahora bien, en los que ya estaban, es normal que se aprecien heridas morales. El recuerdo existe, para eso somos humanos y siempre recordamos nuestras vivencias pasadas. Pero hay veces que es necesario borrarlas de la mente. Con el recuerdo no se vive. Y el cuerpo técnico es el primero que hace ese ejercicio: el año pasado éramos entrenadores de un equipo de Primera División que hizo una campaña magnífica. Pero eso es pasado. Ahora somos de Segunda y tenemos otra tarea que cumplir.

¿Entiende que entre la afición haya miles de descreídos y centenares de seguidores que dudan del equipo tras lo que se ha podido ver hasta hoy?

Es lógico. Es una reacción humana porque el equipo aún no le ha dado nada. Todavía no hemos ofrecido los suficientes argumentos como para que vuelva a credibilidad de este equipo. Pero ya dije que tenía asumido que el momento más complicado de la temporada iba a ser este, el del primer mes y medio o dos meses de la competición. Venimos de dónde venimos y eso no se puede obviar. Reitero que todo es cuestión de tiempo.

Así es difícil pedir a la gente que se olvide del negativo año pasado, tal y como usted viene sugiriendo hace días.

Claro. Es que, insisto, el equipo no ha ofrecido nada a la gente y está muy reciente lo del año anterior, es aún muy pronto. Yo lo entiendo. Los jugadores saben que tenemos que ser nosotros los que aportemos elementos positivos para que los aficionados vuelvan a creer en su equipo.

La gente está ávida de disfrutar, como se vio en el descanso del día de la Real. Pero, por el contrario, los reproches y las broncas están a flor de piel, como también se demostró ese mismo día. Es un ambiente duro que ustedes tendrán que modelar rápidamente.

Somos conscientes de ello. Esa tarde fue una enseñanza para todos para saber dónde nos estamos moviendo. Cuando lleguen los resultados, la gente va a reaccionar de maravilla porque lo necesita. Nuestro reto es que lleguen cuanto antes. Ante la Real vimos lo que debemos hacer (lo del primer tiempo) y, sobre todo, lo que no debemos hacer jamás (lo del segundo tiempo).

Para subir es necesario ganar prácticamente todo en casa y ante la Real ya se dejaron de sumar dos puntos. La comunión con el graderío se hace indispensable si no se quiere caer en conflictos nocivos, como pasó el año pasado.

Nosotros querríamos jugar siempre en La Romareda, queremos sentirnos a gusto en nuestra casa. Yo tengo muy claro que, en nuestro campo, vamos a ser un equipo muy solvente y vamos a ganar la mayoría de los partidos.

Ahora vienen dos buenos exámenes que usted debe afrontar con la máxima aplicación: Elche y Murcia visitan consecutivamente La Romareda. O se traducen en 6 puntos o la línea se torcerá de manera peligrosa.

Sí. El calendario ha querido que ahora tengamos este doble compromiso en nuestra casa y bienvenidos sean estos partidos. Yo soy de los que siempre elegiría jugar en casa. Estoy convencido de que, sufriendo, porque nadie regala nada en esta categoría como demuestran los resultados cada fin de semana, vamos a ser capaces de saldar los dos compromisos con las dos primeras victorias de esta liga.

¿Está vacunado por si hubiese un nuevo pinchazo y la presión externa aumentase de manera notable sobre el equipo y el entrenador?

Estoy preparado para todo. Sobre todo porque estoy convencido de que esa situación no se va a dar. Dentro de dos meses, no sé si estaremos aún arriba del todo, pero desde luego no estaremos abajo. Tengo la certeza de que en 6 u 8 jornadas el Zaragoza va a estar bien clasificado. Así que no me planteo situaciones negativas.

La gente se preguntará por qué está usted tan seguro de sus predicciones.

Porque un equipo que es capaz de jugar como lo hicimos en el primer tiempo contra la Real Sociedad, demuestra que está en el camino bueno. Y según vayamos acumulando sesiones de trabajo todos juntos, estaremos cada vez más capacitados para jugar así cada partido. Primero 60 minutos; luego 70; y al final, la mayor parte de los choques.

Desde fuera, la impresión que da es que usted va a sufrir muchísimo para sincronizar a una amalgama dispar y heterogénea de jugadores que le han llegado al vestuario en diferentes aluviones. ¿Dentro se ve así?

Yo ya suponía que esto podía pasarme, así que no me pilla de sorpresa. Lo tenía calculado. Así que por eso llevo días diciendo que voy a necesitar un tiempo para modelar el equipo convenientemente. Nada de lo que ha ocurrido me ha sorprendido, de verdad. Ahora, solo pido mi parte de tiempo, que he estimado en 6 u 8 semanas hasta que se vea un equipo cuajado.

Tampoco este de las prisas es un sendero nuevo para usted. El año pasado en Santander le llovieron 6 jugadores el último día de mercado.

Sí, es verdad. Vinieron tras haberse disputado ya la primera jornada. Tchité, Smolarek, Coltorti… un montón. Pero es que el año anterior en Huelva también nos sucedió los mismo. El mundo del fútbol está montado ahora así y no hay más remedio que aceptarlo. Pero sabiendo todo el mundo que esto tiene sus derivaciones negativas que acaba pagando el equipo y que solo se arreglan con tiempo.

Por estas rémoras y por el lastre que hereda del año pasado, ¿considera usted que no parte de cero en el Zaragoza sino que lo hace desde menos cinco o menos diez?

Yo me lo tomo como si partiera de cero. A mi no me consuela ninguna atenuante. Sé lo que tengo entre manos y tengo diseñado un método de trabajo para que, dentro de un tiempo, seamos uno de los mejores equipos de la categoría.

¿En cuánto se parece la plantilla que tiene ahora a la que llevó en su cabeza una vez tomó posesión del cargo como entrenador del Zaragoza?

En cuanto a salidas, está casi al cien por cien. De lo que hablamos con el club respecto de lo que debía quedar de la plantilla del año anterior, se ha cumplido casi todo. Había ahí dos o tres casos complicados y en el aire que, como preveíamos por causas económico-deportivas, tenían peor solución. Pero todo ha ido mayormente según lo previsto. Y en cuanto a las llegadas, al principio barajas unos nombres; luego ves que son imposibles por cuestiones económicas o porque los demás clubes no aceptan el trato; acabas buscando otras opciones, otras soluciones, y al final vas componiendo el plantel. Creo que se ha compuesto una plantilla lo suficientemente capacitada como para lograr nuestros objetivos máximos.

¿Lo dice convencido?

Totalmente. Con esta plantilla, el Real Zaragoza va a subir en junio a Primera División. Se lo aseguro.

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