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COPA EHF DE BALONMANO

Malumbres rescata el futuro

>> La sensacional actuación de portero navarro del CAI Aragón clasifica al conjunto naranja para los cuartos de final de la EHF. >> El equipo aragonés tuvo que recurrir a la épica para remontar nueve goles ante un rival menor, el Trimo Trebnje de Eslovenia.

La imagen más repetida del partido: Malumbres espolea a sus compañeros después de detener un disparo
Malumbres rescata el futuro
TONI GALÁN/A PHOTO AGENCY

Sostenido por un Iñaki Malumbres inconmensurable, el CAI Aragón alcanzó anoche la clasificación para los cuartos de final de la Copa EHF. Sin exquisiteces, incluso con demasiados nervios, el conjunto aragonés volteó el tanteador adverso sufrido en la ida (35-26). Jamás capituló el Trimo Trebnje, que aguantó en pie hasta el último minuto. La afición compartió el júbilo de los jugadores al cierre del acto. En verdad, la alegría fue grande tras confirmarse el idilio de la entidad naranja con la Copa EHF. Aunque, quizá, demasiada épica considerando el rival que había enfrente.

Amadeo lo volvió a bordar, Cartón regresa por sus fueros, Arrhenius de nuevo ejerció de martillo, Grebenar continúa sumando un montón, todos ayudaron en defensa... Con el extraordinario apoyo de la afición, podemos contar hasta seis sólidas razones para argumentar una victoria ante un rival apañado (que no brillante), como el Trimo Trebnje. Ahora bien, para explicar un triunfo con una holgura semajante a los 11 goles de diferencia facturados ayer, resulta imprescindible subrayar a Iñaki Malumbres. El partido lo ganó todo el conjunto, pero la diferencia necesaria de goles para alcanzar los cuartos de final es obra y gracia de Malumbres.

Un portero de fútbol que alcance un 50 por ciento de efectividad, esto es, que encaje uno de cada dos disparos, es un perfecto cantamañanas. Un portero de balonmano que presente una estadística del 50 por ciento es un porterazo. Malumbres es un porterazo. Ayer firmó un soberbio 50 por ciento, con 22 paradas totales, ocho de ellas en lanzamientos desde seis metros, esto es, a quemarropa. Lean de nuevo este parrafito, que aquí reside la clave del partido de ayer, de la supervivencia del CAI Aragón en la Copa EHF, del rescate del futuro que se escapaba por la gatera del maldito y gélido garaje de Trebnje.

No eran gratuitas las maldiciones que articulaban Anze Korelec y Jernej Papez en los pasillos del pabellón Príncipe Felipe al concluir el encuentro. Korelec y Papez practicaban con violencia el balompié, esto es, golpeaban la pelota de balonmano con el pie sobre las parades del vestuario mientras repetían el nombre del portero del CAI. Malumbres les paró todo desde el extremo, seis de los siete disparos que intentaron desde la línea continua. Sabían que la habían pifiado. Sabián que se habían estrellado contra un muro. Solo Sebastian Skube, un extraordinario primera línea, encontró algún agujero en el cañizo que ayer portaba Malumbres.

El Trimo Trebnje también tenía portero. Erculj tiene poco de conserje y mucho de guardameta experimentado. Porteros al margen, el CAI Aragón siempre manifestó una ligera superioridad. Mandó desde el inicio nutrido por Grebenar y Arrhenius. Poco después de atravesar el primer tercio, el conjunto naranja tomó una renta de siete goles (14-7). La diferencia de nueve tantos que los eslovenos traían se había quedado en nada. Pero el CAI, impreciso, no supo consumar el remonte antes del descanso. Más bien, al contrario. Empujados por un sensacional Sebastian Skube, el Trimo Trebnje dejó el diferencial en cinco en el intermedio.

Tuvo que superarse el meridiano de la segunda parte para que Toño Cartón, espléndido desde el rincón, firmara el volteo (26-17, minuto 46). Cartón y Arrhenius elevaron la ventaja hasta los 11 goles (28-17). Los guarismos eran favorables, pero la claridad en el juego continuaba sin aparecer. El CAI Aragón vivía de las perrerías de Amadeo Sorli, listísimo en los robos y eficaz en las transiciones. Incapaz de rematar, el conjunto aragonés se introdujo en el último minuto con la eliminatoria en el aire. Con nueve goles de renta, con el aliento del rival en el cogote, Arrhenius rubricó la sentencia tras una preciosa asistencia de Larsson. Sorli clausuró el marcador con otro de los muchos contragolpes que ayer alimentaron la clasificación del CAI Aragón. Se podía haber ganado bordando el balonmano. Este no es el caso. Los bordados no aparecerán en el sorteo de los cuartos de final a celebrar el próximo martes en Viena, sino bolitas repletas de solvencia. La del Goppingen. La del Lemgo. La del Celje. Y la del CAI Aragón.

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