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REAL ZARAGOZA

Lotina pierde suelo

Tras cuatro derrotas consecutivas y la eliminación copera ante el colista Almería, el técnico deportivista vive su enésimo momento de dudas entre la afición coruñesa.

Miguel A. Lotina.
Lotina pierde suelo
EFE

El Deportivo llega a Zaragoza tras acumular cuatro derrotas consecutivas en las dos últimas semanas. En Liga, los coruñeses han enlazado el 0-4 que les endosó el Barcelona en Riazor con el 2-0 que recibieron el domingo en Mestalla ante el Valencia. Entremedias, el colista Almería los ha eliminado de la Copa del Rey tras doblarles la mano en los dos envites: 1-0 en campo andaluz y 2-3 el miércoles en La Coruña. El sueño de jugar la semifinal contra el Barça se esfumó inesperadamente para una afición cada vez más mermada en número y más deteriorada moralmente.

A Miguel Ángel Lotina, el entrenador blanquiazul que cumple su cuarto año junto a la Torre de Hércules, le está tocando administrar la devaluación progresiva de aquel Superdépor que ganó la Liga, la Copa y que fue habitual en la 'Champions League' durante una década con los Bebeto, Rivaldo, Djalminha, Mauro Silva, Donato, Fran y compañía como estrellas mundiales en sus filas. Su Dépor es, cada año, candidato al sufrimiento. Su aspiración, en plena economía de guerra de un Lendoiro para quien hace un lustro que se acabaron los días de vino y rosas, no pasa de la supervivencia en Primera. Cada año, se marchan los mejores jugadores, los más promocionables (el último fue Filipe Luis) y solo llegan promesas.

Lotina, en este cuatrienio, ya ha tenido que salvar del descenso al cuadro gallego en un par de milagrosas reacciones. Sus recurrentes tácticas con defensa de cinco hombres son ya ejemplo para otros (el Zaragoza de Gay las utilizó sin éxito en noviembre).

La meritoria labor de Lotina al frente del vestuario gallego está salpicada de alegrías y decepciones, de momentos de reconocimiento con otros de dudas sobre su valor (en octubre, cuando el Dépor cerraba la tabla junto al Zaragoza, estuvo al borde de la destitución una vez más). Ahora, pese a que los deportivistas celebraban con cava la victoria en Bilbao el 2 de enero (hace solo 20 días), han bastado cuatro malas noches para devolver las críticas y el mar de fondo. Zaragoza, para Lotina, es un nuevo examen.

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