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BALONCESTO

Los últimos naipes de la baraja

El CAI Zaragoza necesita contratar a dos pívots y un base para sentarse a jugar la partida en la mesa de la Liga ACB.

Quinteros intenta anotar ante Estudiantes.
Los últimos naipes de la baraja
HERALDO

Tic-tac, tic-tac. Llegó agosto. Se inició la cuenta atrás para el inicio de la pretemporada del CAI Zaragoza. Apenas restan dos semanas para el arranque y el club aragonés todavía tiene que completar tres cartas en la baraja con la que jugará la partida de la ACB. José Luis Abós cuenta en estos momentos con 10 jugadores, aunque la situación de Roberto Guerra sigue sin resolverse. Esto es, Abós maneja un plantel de nueve hombres, incluidos los chavales Javier Marín y Roberto Pérez. Ojalá un día desarrollen un rol dominante los canteranos. En verdad, con los potenciales reales en la mano apenas cuenta con siete cartas. Al menos necesita tres más. A ser posible, triunfos. O figuras. O ases. Naipes determinantes en el baloncesto: un base dotado para el orden y dos pívots que zurren bajo el aro. De la entidad de estas tres cartas depende en gran medida el volumen de las bazas a conseguir en el regreso a la mesa de la elite nacional.

Hay que subrayar las condiciones que establece la ACB para edificar los equipos. En la elección de los materiales, se permiten contratar dos jugadores extracomunitarios y se exige la tramitación de al menos cuatro licencias nacionales hasta completar un cupo de 11. Con estas premisas, el cuerpo técnico del club aragonés ha comenzado a construir el bloque. El único hombre con etiqueta de extranjero es el alero australiano David Barlow. Además del extranjero contratado, el club debe rellenar el paquete de cuatro nacionales, de los que hasta el momento solo ha firmado a dos españoles: el escolta Andrés Miso y el base Joan Riera.

La nómina de comunitarios es más extensa. Por dentro, el norteamericano nacionalizado británico Darren Phillip y el hispano-brasileño Rafael Hettsheimeir. En la periferia, Paolo Quinteros, argentino nacionalizado italiano; y Chad Toppert, norteamericano con pasaporte alemán. Con estos naipes baraja Abós la adquisición del resto de cartas con las que participará en la ACB.

Competencia

Con un montón de cartas cada vez más reducido, y con el turno de 'robar' siempre subordinado al mayor potencial económico de un notable grupo de equipos de la ACB, el cuerpo técnico del CAI Zaragoza es consciente de la trascendencia de los tres naipes a capturar. Se buscan dos pívots. De ellos, uno será comunitario. Probablemente, un elevado porcentaje de la capacidad competitiva del equipo descanse sobre el otro pívot, el 'cinco' puro que pesigue Pepelu Abós. En este hombre va a echar el resto el conjunto zaragozano. La agresividad, capacidad de rebotear e intimidar de este 'center' significará el principal asidero de las opciones aragonesas en el retorno a la ACB.

También queda por contratar un base. Ya se ha firmado a Riera, en principio base de complemento. El tino en la contratación del director de juego se antoja decisivo. Gravitó sobre el CAI Zaragoza Marcus Norris, base de experiencia en la ACB desde las filas del siempre competitivo Gran Canaria. Sin embargo, Abós receló un tanto de la condición física de Norris, que acaba de cumplir 36 años. Curiosamente, el sitio de Norris en el club guanche lo ha ocupado un ex jugador del CAI Zaragoza, el anotador e impetuoso e impreciso distribuidor de juego Taurean Green.

La partida está a punto de comenzar. Resultará vital completar el cupo de cartas con las que jugar. Luego, hay que asegurar bien las bazas, los puntos. Hace apenas dos temporadas, el CAI Zaragoza falló demasiado al elegir sus naipes.

Se perdieron bazas que estaban ganadas. Al final, no se sumaron los puntos necesarios para continuar en la ACB tras una partida final ante el Murcia.

Este año se está barajando con más calma, con más pausa, con más limitaciones, pero quizás también con más rigor. Por todos los medios hay que intentar que ese juego tan aragonés como es el guiñote continúe en la Liga ACB.

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