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RÍO 2016

Los símbolos turísticos de Río de Janeiro sirven de instalaciones deportivas

Para los Juegos Olímpicos de 2016, Río de Janeiro usará como tarjeta de presentación todos los reclamos turísticos de la emblemática ciudad brasileña, como el mítico Maracaná, la playa de Copacabana o el popular sambódromo.

El Maracaná entró en la leyenda en 1950, el año de su inauguración, cuando Uruguay arrebató la final del Mundial a los anfitriones, ante unos 174.000 espectadores que abarrotaban el entonces mayor estadio del mundo.

El coliseo futbolístico será muy diferente en 2016, cuando su capacidad se habrá visto reducida a 90.000 asientos y ya cumpla todas las exigencias de confort y seguridad que pide la FIFA para permitir que vuelva a albergar una final de un Mundial, la del 2014.

El "Maraca" recibirá las ceremonias de apertura y clausura, además del fútbol, que compartirá con las subsedes de Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte y Salvador.

Al contar con el Maracaná, por primera vez en la historia olímpica las ceremonias se separarán del escenario del atletismo, el estadio João Havelange, popularmente conocido como "Engenhão", que fue inaugurado en los Juegos Panamericanos de 2007 y pasará de 45.000 a 60.000 asientos permanentes.

El Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional de Atletismo elogiaron la idea, que permitirá realizar una rápida transición entre las ceremonias y las pruebas y dará al atletismo una casa propia.

Junto al Maracaná, su hermano menor, el pabellón Maracanazinho, recibirá el voleibol, completando una de las cuatro zonas en las que se dividirán los Juegos.

En la distante área de Barra de Tijuca se ubicará el corazón de los Juegos, con la Villa y el Parque Olímpico, que cuenta con las instalaciones en las que se disputará la mitad de las pruebas, incluyendo gimnasia, baloncesto, natación, tenis, halterofilia y ciclismo, algunas de las cuales ya se utilizaron en los Panamericanos.

El parque acuático María Lenk, con 12.000 asientos, recibirá el waterpolo y el también "panamericano" pabellón Arena Olímpica, la gimnasia, mientras que el Riocentro, mayor centro de convenciones de América Latina, se adaptará para celebrar pruebas de cinco modalidades diferentes.

En esa región también se encontrará un centro de entrenamiento de alto rendimiento, que se considera como la joya del proyecto olímpico de Río por el legado que dejará para el país.

Este centro ocupará el espacio del principal pabellón de natación, cuya piscina estará rodeada de gradas temporales con 18.000 asientos, que se desmontarán después de los Juegos para dar espacio a las instalaciones de alto rendimiento.

El legado deportivo también se extenderá al núcleo de Marechal Deodoro, el más apartado de todos, a unos 50 kilómetros del centro de la ciudad, donde se realizarán pruebas de hípica, tiro, bicicleta de montaña y piragüismo, y después de los Juegos se convertirá en un parque de deportes de aventura.

En la zona más turística de Río se intentará aprovechar al máximo las bellezas de la ciudad, con las competencias de voleibol playa en las arenas de Copacabana y de vela en la bahía de Guanabara, al abrigo del célebre cerro del Pan de Azúcar.

Las regatas se realizarán por primera vez en unos Juegos en el centro urbano, en la bella laguna Rodrigo de Freitas, situada junto a la playa de Ipanema y a los pies del imponente cerro del Corcovado, coronado por la estatua del Cristo Redentor, icono indiscutible de Río y de todo Brasil.

Todo el litoral carioca será aprovechado para disputar las pruebas de ciclismo en ruta y las carreras de larga distancia, incluyendo el maratón, que concluirá en el sambódromo, la celebérrima avenida flanqueada de gradas que cada año hierve con los deslumbrantes desfiles de las "escolas" de samba del carnaval.

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